• Nov. 12, 2010, 6:44 p.m.
El malestar de algunos medios obedece a que en Nicaragua, un mensaje tiene más impacto en la medida de Quién dice qué.


Me alegró mucho que la periodista Lucydalia Baca (La Prensa) haya abordado al académico azteca José Buendía Hegewisch, sobre el rol de los Observatorios de Medios en Nicaragua. El interés de Baca, ratifica que los observatorios forman parte de la agenda pública. Un tema impensable cuando el 16 de enero de 2009, el Observatorio de Medios del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO) hizo su lanzamiento oficial.

Llama la atención que el periodista mexicano en su breve estadía por Nicaragua, afirmara que los análisis del Observatorio de Medios de CINCO, es “un trabajo de un observador”.   
Cuando Andrés Oppenheimer vino a Nicaragua a presentar su libro Cuentos Chinos, un periodista le pidió un análisis sobre la democracia en el país, el argentino como buen periodista y crítico, le respondió, “Si recién me bajo del avión y queres que emita opinión”. El más sorprendido fue el periodista al creer que Oppenheimer iba a criticar la administración del Presidente Ortega. Buendía fue al contrario, lejos de guardar distancia, hizo afirmaciones contundentes como si conociera de cerca el trabajo del Observatorio de Medios-CINCO.

Su falta de conocimiento sobre el quehacer del observatorio se ve reflejando en la omisión que hizo sobre los nueve trabajos temáticos realizados durante sus 27 meses de vida. Tiempo en los cuales fui coautor, en equipo con Guillermo Rothschuh Villanueva, pionero en la creación de Observatorios en Nicaragua: La Nota Roja en Nicaragua, Cobertura de las elecciones municipales 2008, Una mirada al interior del país, Los matutinos de televisión y El Liderazgo de las mujeres en las salas de redacción; también integran estos estudios: Estado de la libertad de expresión en Nicaragua (Alfonso Malespín Jirón), Cuando las mujeres son noticias (María Gabriela Vega), Los medios oficiales durante la Administración de Ortega (Eduardo Marenco), Darle Voz a las audiencias y Fiscalización al sector privado.

En agosto de 2008, cuando Guillermo Rothschuh Villanueva, me invitó a formar parte del equipo de investigadores del Observatorio de Medios-CINCO, lo primero que hicimos fue trabajar una metodología teniendo como punto de partida la defensa de la libertad de expresión, integrada con al menos cinco actores claves: medios, periodistas, Estado, sector privado y sociedad civil. La primera advertencia que nos hizo Guillermo, fue  “así como los medios no funcionan ni por arriba, ni por debajo de la sociedad, tampoco nosotros. Preparémonos para las críticas”. En efecto los cuestionamientos rápidamente llegaron. “¿Y ustedes quienes los eligió para observar?”    

La columna Medios y Agenda Pública que se publica semanalmente en El Nuevo Diario, confirma que el análisis cualitativo tiene más incidencia en las prácticas y ofertas informativas de medios y periodistas, que el análisis cuantitativo. Su contenido se caracteriza por descodificar los mensajes; por su brevedad al menos hace ruido en la sordera y soberbia de muchos periodistas y dueños de medios que se creen infalibles, y por lo tanto no deben rendir cuentas. Medios y Agenda Pública advierte a lectores, audiencias y ciberlectores que no están solos y que hay una institución que vela por que reciban información de calidad.

En menos de un año, uno de los principales logros del Observatorio fue ingresar a la Red Latinoamericana de Observatorios de Medios. Su ingreso obedeció al reconocimiento al trabajo de CINCO; un reconocimiento que se sustenta en sus actores y no en los cargos de sus directivos. Como señala Alfonso Malespín Jirón, CINCO se ha convertido en una referencia debido a tres destacadas figuras de la comunicación: Sofía Montenegro, Carlos Fernando Chamorro y Guillermo Rothschuh Villanueva, cada uno líderes de opinión y desde este podio hacen escuela.

El Observatorios de Medios-CINCO, está en desarrollo y como destaca la estudiosa en el tema Susana Herrera Damas, no obedece solamente al trabajo de los observatorios, sino a la contraparte. Para que los observatorios se desarrollen a plenitud debe darse al menos una situación elemental: una cultura de reconocimiento y rendición de cuentas de parte de los medios y periodistas a la ciudadanía. Mientras medios y periodistas se comporten igual que los políticos - reacios a la fiscalización- la ciudadanía tendrá una oferta informativa enlatada, politizada, polarizada, nota roja sensacionalista o de puro consumo y promociones. Esperamos que más temprano que tarde reconozcan que necesitan rendir cuentas a sus audiencias y lectores, y escuchar las críticas constructivas de los observatorios de medios para fortalecer sus prácticas y ofertas informativas. Ojalá el resto de medios y periodistas entiendan que el Observatorio de Medios-CINCO es una institución aliada; una institución mediadora ante la ciudadanía y no un juez.

El hecho que Medios y Agenda Pública, lleve la firma de Rothschuh Villanueva, no es el resultado de su única observación, sino la suma de un arduo trabajo semanal del equipo de monitoreo e investigadores; un análisis del discurso de los medios teniendo como documento base la metodología establecida; precedida por el monitoreo sistemático de sus ofertas informativas; analizar bajo qué criterio jerarquizan sus portadas o bloques los telediarios; ¿Cuál es el lenguaje de sus titulares? ¿Cuál es el lenguaje de los periodistas? ¿Uso y abuso de imágenes con cuerpos mutilados? ¿Cuáles son los actores visibilizados? ¿Cuáles son los actores privilegiados en la agenda pública? ¿Qué comportamiento ético asume un medio ante un caso de presunta violación?

Por eso profesor Buendía, pienso que la repuesta aproximada a su percepción sobre el trabajo del Observatorio de Medios-CINCO, se encuentra en el texto Los años con Laura Días de su coterráneo Carlos Fuentes, que señala “yo soy parte de sus palabras, porque soy parte de su discurso”, es decir si la columna lleva un mismo tono discursivo se debe precisamente a la influencia de un mismo estilo de redacción, no a una visión personalizada. ¿Quién podría observar sistemáticamente las prácticas informativas de un medio con tan solo un par de ojos?

El malestar de algunos medios obedece a que en Nicaragua, un mensaje tiene más impacto en la medida de Quién dice qué. Aunque a algunos les cueste reconocerlo, Guillermo Rothschuh Villanueva, es una institución en comunicación en Nicaragua. Él no necesita arroparse en un observatorio para cuestionar a medios y periodistas, pues desde hace 30 años lo viene haciendo de forma constructiva y sistemática.
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