• Dic. 4, 2010, 7:14 a.m.
A Rodolfo Reyes Cortés

La música como parte de las bellas artes siempre se ha correlacionado con las diferentes disciplinas artísticas más predominantes en el mundo. La relación, el entendimiento, disfrute y análisis de las diferentes disciplinas artísticas, cualquiera que estas sean, llevarán al músico a una mayor sensibilidad para entender su posición en la sociedad, su posición frente al arte, y así desarrollar una ética artística y profesional y le ayudará a conceptualizar cada vez más su propia filosofía artística. La ignorancia y el desconocimiento del entorno genera miedo, y este usualmente mantiene a las personas lejos de la exploración de su propia creatividad. El conocimiento, la voluntad y la práctica disminuyen ese miedo. El conocimiento te mantiene en tierra firme, la voluntad te da las alas y la práctica hace que lo desconocido se vuelva cada vez más familiar y menos espantoso.

Esto nos lleva a entender que la inspiración tiene innumerables fuentes. Los artistas y las personas en general experimentan la inspiración en diferentes maneras y en diferentes momentos. Ésta puede llenarte de innumerables sentimientos y emociones. Puede llegar por algo que haya dicho alguien o por un fragmento de una novela literaria. Ciertos tipos de ambiente, ánimos, actitudes y personas son estimulantes para la creación y el descubrimiento, mientras que otros ambientes son agotadores de la creatividad y distractores.

Entre más contacto tenga el músico-artista con los diversos procesos creativos, cuales quiera que estos sean, y entre más se experimente así mismo, tomará mucha más conciencia de su propia creatividad e ingenio y tendrá mucha más noción de lo que puede funcionar para su música y de lo que no. El empresario de la música de la misma forma tiene la obligación de experimentar un ambiente creativo para discernir sobre las creaciones que realmente valen la pena y las que no, de lo contrario el negocio se torna en algo meramente frívolo y superficial. Esto recae en que el empresario tiene que escuchar más que pensar, interrogarse más que tener todas las respuestas y estar abierto a nuevas propuestas en vez de pensar que todo lo tiene resuelto; al mismo tiempo el conocimiento cultural, las habilidades y la experiencia tanto del artista como del empresario actúan como un filtro y un facilitador para que el arte pueda permear en el ambiente.

El debate se centraría en que si un artista, ya sea músico, pintor, escritor, actor, etc, está obligado a nutrirse con las demás disciplinas artísticas. La respuesta sería un rotundo sí.  Y es que a partir de esto podemos afirmar que el músico a lo largo de la historia, siempre ha estado rodeado de artistas, tanto pintores, cineastas, escritores, actores, etc., para tener contacto estrecho con las diversas formas de la creación. Esto es elemental que un músico lo tome muy en cuenta. Después que el músico-artista se alimenta del todo, empieza a crear su estilo y sonido propio, mientras tanto va a seguir encuadrado en lo mismo.
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