• Ene. 7, 2011, 3:49 p.m.
En un contexto donde comunicar es gobernar, el Presidente Daniel Ortega encabeza la lista de los mandatarios en América Latina que no dan entrevistas. Durante los cuatros años de su administración la falta de comunicación también se ha extendido a ministros y directores de entes descentralizados, con excepción del Presidente del Banco Central Antenor Rosales Bolaños. Entonces ¿cómo puede un servidor público administrar un país sin comunicar? En todo caso lo que ha planteado es un monólogo entre el mandatario y los medios de comunicación oficiales y oficiosos. Se ha negado a enfrentarse con los medios que no le son afines.  

Hasta ahora lo que ha hecho el Presidente es propaganda; cero comunicación. Su estilo ha sido seguir al pie de la letra la estrategia de desmediarse; el mismo procedimiento utilizado por sus homólogos del Alba. La política de “comunicación” del gobierno, está plagada de propaganda; los mensajes están cargados de consignas, huérfanos de argumentos; el monólogo impera sobre el diálogo; la función pública se caracteriza por el hermetismo en la rendición de cuenta; y lejos de persuadir a medios y periodistas pretende controlar los contenidos centralizando las entrevistas a través de los medios oficiales. En el peor de los casos recurre a utilizar el viciado recurso de otorgar publicidad gubernamental y otras prebendas, para que algunos medios privados se sumen a corear el discurso oficial.

Otras de las acciones derivadas de esta estrategia ha sido ocultar y negar información tal como han revelados estudios sobre la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP) de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro; ahogar económicamente a medios y espacios con autonomía en sus políticas informativas; y hostigar a través de la maquinaria institucional a voces criticas de la que fue víctima el Centro de Investigación de la Comunicación (CINCO) que preside el periodista Carlos Fernando Chamorro.

El deseo de controlar el mensaje también se ha visto en la compra de medios privados. Investigaciones periodísticas de END en 2009 (Luis Galeano), revelaron que Canal 8, fue comprado por empresas afines al partido de gobierno. La lista de asedios del gobierno en contra de la libertad de expresión continúa. ¿Realmente acaparando el mapa de los principales medios de comunicación el presidente logrará comunicar con efectividad la gestión de su gobierno?

El presidente ni a sus mismos periodistas brinda entrevistas, en todo caso deben retomar los largos discursos de plaza pública, no para la televisión. El mandatario solo quiere decir y escuchar lo que dijo, no quiere que los periodistas descodifiquen el mensaje, menos que le hagan preguntas fuera del guión. El mandatario olvida que una de sus funciones básicas es rendir cuentas a la ciudadanía a través de medios y periodista. Sería interesante saber cuántas solicitudes de entrevistas han formulado los medios durante su administración. Hasta el momento solo a dos cadenas de televisión internacional ha brindado entrevista. Ojala se conservaran estas solicitudes de entrevistas en la Secretaría de FSLN.
 
Su actitud alérgica hacia medios y periodistas solo denota inseguridad en los logros de su gestión. ¿Por qué temer a las preguntas de los periodistas? ¿Por qué callará tanto el presidente? ¿Realmente tiene algo que ocultar en relación al supuesto presupuesto paralelo de los fondos del ALBA que administra tal como han señalado el MRS? Con la estrategia de desmediarse, el mandatario ha perdido la oportunidad de oro para comunicar sus logros sobre la reducción de la tasa de analfabetismo, Río San Juan, las inundaciones, etc. Estos programas pudieron tener más impacto y credibilidad internacional. Inclusive si hubiera mostrado apertura hacia los medios locales.

La compra de Canal 8, testimonia la necesidad del gobierno de comunicar y otorgar credibilidad al discurso oficial. El problema es que el oficialismo no da tregua a otro modelo de comunicación. La política informativa con cierta autonomía que venía teniendo Canal 8 en relación a los medios oficiales, se echó a perder con el Río San Juan. Este medio cruzó la línea abiertamente hacia el oficialismo. El hecho que el jefe de prensa Erving Vega apareciera en el set de Revista en Vivo haciendo equipo con Alberto Mora, para entrevistar en vivo y directo al embajador de Nicaragua en la OEA, Dennis Moncada, hizo que Canal 8 se quitara la careta ante la audiencia; y además confirmara las investigaciones periodísticas que vinculan la compra de Canal 8 con el gobierno. Un asunto de coyuntura echó a perder una estrategia de comunicación de largo plazo.

De momento, las entrevistas brindadas al periodistas Carlos F. Chamorro, por los funcionarios Jaime Incer Barquero, asesor en asuntos de medio ambiente; Carlos Arguello, embajador de Nicaragua ante La Haya y Jorge Molina director del Cetrex, son algunas de las variantes positivas de la política de comunicación del gobierno.

¿En un año electoral los estrategas se habrán dado cuenta que los medios y ciudadanía, más allá del voto cautivo, no otorgan credibilidad a las consignas? ¿Sus asesores se habrán percatado que en definitiva el elemento clave de la estrategia debe ser comunicación y no propaganda? Comunicar no es hacer monólogo sino diálogo. ¿El Presidente Ortega por fin dará entrevistas en este año electoral? ¿Buscará como limar asperezas tal como ocurrió en la campaña de 2006?  

Editor. http://analisisdemediosnicaragua.wordpress.com
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