• Ene. 14, 2011, 4:20 p.m.
El arribo del sexto aniversario de Acción 10, como el telediario con más audiencia invita a preguntarse, ¿por qué gusta tanto el menú de este espacio informativo a la mayoría de la audiencia nicaragüense? Como interroga el comunicólogo uruguayo Mario Kaplún, ¿En qué consiste esa prestación, ese servicio que lleva a las clases populares a ‘prestar su consenso y conceder a la hegemonía cierta legitimidad’?

Una primera aproximación obedece a que Acción 10 vino a revertir los sesudos análisis de su anterior propuesta informativa Telediario, por un lenguaje más afectivo y de ficción. La propuesta informativa racional de Telediario, según las encuestas, no gustaba a la mayoría de la audiencia, y desde luego a los anunciantes fieles a los ratings mercadológicos, no a la sustancia informativa. Estos no se volcaron a modificar radicalmente su apuesta como ocurre actualmente con Acción 10.

La nueva propuesta de Acción 10 liderada por Mauricio Madrigal, desde un inicio tomó ventaja al tratar de involucrar emocionalmente al televidente. La ciudadanía que había estado históricamente pasiva viendo a los actores tradicionales (políticos, empresarios, dirigentes sindicales, economistas, especialistas, etc.) de un momento a otro fue convertida en seudo “protagonistas”. En realidad no se trata de un protagonismo auténtico donde el ciudadano común sea consultado como actor de su historia cotidiana sino que en la mayoría de los casos es para revíctimizarlo.

La agenda de Acción 10 apuesta más a la nota roja y al suceso que a la construcción de una agenda social. Más del 60% de su oferta está cargada de nota roja y sucesos: cuerpos mutilados en accidentes de transito, rostros ensangrentados producto de pleito en los barrios, violación a la privacidad de supuestos expendedores de drogas, etc. Bajo esta logica se caracteriza por brindar un doble tratamiento a las fuentes, una a los barrios y otra a los actores de las residenciales, casi nunca este noticiero muestra las desgracias de éstos últimos ciudadanos. Como en reiteradas ocasiones ha afirmado el comunicólogo Guillermo Rothschuh Villanueva, la nota roja por su naturaleza tiene un componente clasista y discriminatorio.  

Legitimidad no significa calidad. Aunque este telediario haya alcanzado cifras record en audiencia no necesariamente debe leerse como una propuesta informativa que contribuye al desarrollo, que interpela al poder, que promueve ciudadanía crítica, que la orienta sobre la crisis institucional. Esta legitimidad que acción 10 ha alcanzado como uno de los principales medios hegemónicos en Nicaragua obedece más al recurso emocional que a una propuesta de calidad, por eso no goza legitimidad entre la población con mayores niveles de educación. Una realidad de la cual este telediario está más que claro; y por otro lado, fríamente ha sabido capitalizar la legitimidad que le otorgan la mayoría de la ciudadanía para sacar reedito publicitario a costa de la desgracia de los pobres. ¿En qué se diferencia esta lógica a la que hacen algunos políticos en los barrios pobres, quienes afirman al final un voto, es un voto?

Una segunda razón para apreciar el éxito de Acción 10, obedece a que la audiencia de este telediario independientemente de la edad y sexo tiene motivaciones socioculturales comunes, como afirma el chileno especialista en televisión, Valerio Fuenzalida. Nicaragua es uno de los países con la tasa de escolaridad más baja de la región, esa debilidad constituye un elemento a favor de los noticieros rojos debido a que un mensaje afectivo tiene más eco que un racional en este tipo de audiencia. Por ello el género testimonial ha sido un recurso bien explotado, haciendo creer a la ciudadanía que tienen un medio para expresarse. En la mayoría de los casos sus narrativas son matizadas con un lenguaje novelesco cargado de efectos especiales y toda la truculencia que permiten desarrollar los efectos especiales y los cortes de edición, acortando la brecha entre información y ficción.

En relación a este tipo de género informativo, el presidente lo que ha hecho es un juego de paradojas. En el año 2008 criticó la nota roja pero olvidó referirse a este tipo de prácticas informativas, sobre la que descansan los noticieros de Radio Ya y ahora Crónica TN8, medios afines a su familia; además Telcor -según reporte periodístico- recientemente acaba de otorgar a Ratensa otra frecuencias televisiva.

Cabe reconocer la actitud receptiva de su director Mauricio Madrigal, sobre la necesidad de asumir un compromiso real de autorregulación propuesto por el Observatorio de Medios-CINCO, pero en la práctica las buenas intenciones no han fructificado a favor de las audiencias.

Kaplún califica este tipo de ofertas informativas como “espectáculos desechables, para mirar y botar”. Debemos darle un voto de confianza a Acción 10, para que en este año electoral, replantee su propuesta informativa, dándole autentica voz al ciudadano común de cara a que este se convierta en un auténtico protagonista. También erradicando la práctica de revíctimizar a las mujeres; que la cobertura policial que ofrezca sea una verdadera fiscalización a la seguridad en los barrios; que la agenda en los municipios tenga como eje central el desarrollo local; que asuma un rol critico ante los poderes; y reoriente mejor los recursos económicos y medios, y en vez de coberturas nocturnas priorice las demandas de los servicios básicos en los barrios.

Por su propia salud y de la de los televidentes, Acción 10 debería revertir su modelo informativo, asumiendo un compromiso ético y social con su audiencia.

Editor http://analisisdemediosnicaragua.wordpress.com
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