• Feb. 13, 2011, media noche

Mostrar ira no es fácil o al menos hay mecanismos internos que no nos permiten llegar hasta allí con regularidad porque alcanzarlos podrían atentar contra nuestra propia vida. Sin embargo, hay ocasiones en el que esos mecanismos de manera instintiva no solamente se disparan, sino que lo hacen en cadena y de manera colectiva. Tal es el caso de lo que está sucediendo en el mundo árabe contra sus añejados regímenes.

Jóvenes con ansias de cambios y falta de oportunidades que mueven las protestas por internet –cuánto los envidio – han trazado ya un calendario vía Twitter para informar que la mecha se encenderá el 3 de febrero en Yemen; el 5 de febrero en Siria; el 12 de febrero en Argelia y el 14 de febrero en Bahréin. Es impresionante ver esos episodios desde este lado del charco, hechos insólitos que no tienen precedentes desde la caída del Muro de Berlín y su efecto dominó sobre el esquelético comunismo soviético.

Sin embargo, es más impresionante aún conocer los orígenes que desencadenó la ira de la juventud árabe, es decir las protestas en Túnez luego que la población se solidarizara con el joven Mohamed Bouazizi, quien a mediados de diciembre se prendió fuego con gasolina frente a un edificio gubernamental luego que las autoridades le incautaran su carro con el que vendía frutas sin licencia. Un adolescente más repitió la acción un mes después y luego fue seguido por otro hombre de 44 años; las reacciones de una población con ira se tomó las calles, las cosas en serio e hizo demitir a Ben Alí.

Se dice que luego de Túnez y Egipto el asunto ya no es cuál será el siguiente país con protestas contra sus regímenes sino cuál de ellos sobrevivirá, pues se especula que la ira podría alcanzar a la mayoría de los países árabes con excepción de las monarquías petroleras del Golfo (Porque Estados Unidos estará ahí para impedirlo supongo, eh?).

También supongo que el efecto no logrará alcanzar a la Libia de Kadafi quien debe ya estar pendiente de que ni una sola hoja se mueva sin su consentimiento; y muy remotamente, (por ser chiítas), aunque no imposible pues cuentan ya con la experiencia, quizás la población iraní aproveche esta ola masiva para sumarse a este carnaval de la ira.

Llama mi atención que los hechos de Túnez no son tan aislados a los nuestros: países en la pobreza creciente, juventud frustrada, limitadas libertades civiles (votos sin garantías) y mandatarios que llevan largo tiempo en el poder en medio de corrupción y nepotismo (Como un tal Ortega con 4+6+5=15 años, y si le sumamos una reelección más y 9 hijos (legítimos)… ni+quiera+Dios!!!)

Aunque ha tenido que ofrendar mártires a sus causas, me entusiasma esa juventud árabe que ha aprendido a utilizar las redes sociales más allá del uso para el cual fueron concebidas y han desarrollado un buen bastión de ciberactivismo que en menos de dos meses parece estar cambiando el rumbo de su historia para romper con una costumbre de miedo y salir a las calles a ese carnaval de la ira…(Cuánto quisiera que Nicaragua también fuera una nación bordeada por El Nilo).

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus