• Feb. 8, 2011, media noche

Egipto, célebre por sus momias y pirámides, referencia clásica de la Historia Antigua, es ahora la punta de una Redvolución que salió de la redes sociales a la Plaza de la Libertad. Los egipcios haciendo historia postmodernisísima.

¿A qué asistimos en estos días? Egipto nos está diciendo que ellos ven las revoluciones del siglo XX y la tradición política “occidental”, como nosotros seguramente vemos las extraordinariamente detestables dinastías en el Valle del Nilo.

Es una muestra que las viejas formas de hacer política deben ser mandadas al sarcófago. La actual centuria nos ha dicho que tampoco caben revoluciones de estilo piramidal, como aconteció a lo largo del siglo anterior. Hoy, Egipto ofrece lo que podemos llamar una Redvolución, con sus propios redvolucionarios, en cuyas manos está, si no toda la historia, sí muchas de sus principales páginas.

La Plaza Tahrir es ahora el símbolo virtual del cambio real, con la esperanza de que el remedio no resulte peor que la enfermedad. Los jóvenes, que se lanzaron a las calles, provinieron de esa realidad digital que catalizó su frustración, su agotamiento por un sistema que no los oía, mucho menos los representaba, y sacudió la modorra de la clase media egipcia: ya no se puede seguir creyendo en los políticos con ideologías embalsamadas.

  

                                 ¡Basta Ya!
Les llegó su ¡Basta ya! --- Kifaya en árabe---,  a esos mismos que con discursos diferentes, pero con hechos calculadamente coincidentes, sumergieron a una gran parte de la sociedad en la más crudas de las pobrezas. Y Kifaya organiza a jóvenes desde las redes sociales.

El faraón mira que ese pueblo milenario ya no quiere más momias en el poder porque suficientes han de tener en museos, galerías y sitios arqueológicos, por eso, saltándose todas las barreras, etapas y convenciones, decidieron Redvolucionar el mundo, utilizando sus teclados.

Un hecho propio de este fenómeno es que no hay liderazgos tradicionales y que los redvolucionarios no parecen estar impulsados por intereses personales, quizás por su misma juventud, tal vez porque alientan las transformaciones desde sus sinceras actitudes personales, porque sus vidas, aún no asimiladas por el sistema como pasó con los hippies y una parte de los Beatles en los años 60, son muy diferentes a la de los viejos zorros de la política.   

                            Momias en La Red
Pero manejar las aplicaciones, acceder a portales electrónicos, ser parte de una comunidad virtual no necesariamente es garantía de ser individuo de “ideas avanzadas” en vez de “anticuado”, porque también hay personajes con pensamientos y acciones retrógradas para sus naciones, utilizando FaceBook y Twitter. Otros, indolentes, sin un mínimo sentido de justicia social, gustan de “viajar en la autopista de la información”, sin bajarse del siglo XIX. Nada más.

Navegar en la World Wide Web no le hace a nadie con sólo un click  Redvolucionario,  pero sí, una persona indispensable en este movimiento donde sucumben fronteras y hasta férreos gobiernos como se ve en El Cairo.

Quizás sea lo más original: que todos están en la tarima, desde el podio de su ordenador para tratar de ordenar el mundo sin odio, auto convocándose, como en El Cairo, y nadie más sea parte de una “muchedumbre portátil” en una plaza ovacionando al máximo líder.

Edwy Plenel, periodista francés, precisa que este tipo de revolución “llega sin advertir e inventa su propio camino, sin programa, partido o líder preestablecidos. Una verdadera revolución no es el golpe de fuerza de alguna autoproclamada vanguardia: se desarrolla y se inventa al modo de una apuesta pascaliana, sin otra garantía que la esperanza".

Son estos los tiempos del cambio hasta donde la humanidad está limitada a hacerlo: las consignas ya no vienen en papiros ni las directrices emanan de partidos petrificados, el grito por la libertad viene de todos, de forma horizontal y por supuesto, sin ningún iluminado en la cúspide de la pirámide.

No obstante, el mejor de todos los cambios es el que nos ilumina desde nuestros adentros: Vida, luz y verdad, tal triple llama / produce la interior llama infinita. Sólo así será posible la salida de un tirano para no terminar estrenando otro déspota. Es necesario encender esa llama. El arte puro como proclama Cristo, cantaba Rubén Darío: Ego sum lux, et verita, et vita: Yo soy la luz, la verdad y la vida.

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