• Feb. 28, 2011, media noche

En Navidad decidí regalarme la saga de Millennium del novelista sueco Stieg Larsson; pero como el precio anda por el cielo –5 tejas y media– y ya se había agotado la primera parte, opté por uno sólo, la segunda: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

Mi regalo devino de la curiosidad que despertaron comentarios de gente que ya había entrado al culto de Millennium asegurando que Larsson llegaba con nuevos aires a la literatura del siglo XXI. En realidad no recuerdo haber leído una saga con libros de 700 páginas con tanta adicción aparte de Harry Potter (300 pp.) y El Señor de los Anillos (500 pp.).

Millennium es una saga que cuenta con venta de diez millones de ejemplares y traducida a 30 idiomas; se encasilla en la corriente del género de la novela negra, donde sumado al relato policíaco con su violencia y asesinos, se caracteriza por protagonistas derrotados que cuentan con una noción muy relativa del bien y del mal.

Su fenómeno ha llegado un poco tarde a Nicaragua, cuando ya los suecos han hecho sus adaptaciones al cine en 2009. Mas ahora podría despertar un nuevo aire de interés con la versión gringa que hace el director David Fincher.

Por otro lado, no me atrevo a asegurar que haya innovación literaria en la obra de Larsson, pero sí hay algo que resaltar es la naturaleza de sus protagonistas, el investigador periodista Mikael Blomkvist y la omnipresente Lisbeth Salander.

Blomkvist cuenta con una visión muy pulcra del periodismo, pero también con una postura muy “abierta” y experimental de los afectos y la sexualidad (es decir, es llanta de repuesto en un matrimonio donde el marido acepta compartir a su esposa con  Blomkvist).

Sin embargo, es Lisbeth quien se tira las trancas y atrapa esencialmente al lector. Su caracterización es de alguien completamente nuevo en la literatura, un símbolo con particularidades anarco-feministas, tirada al thrash metal, con una noción chueca de los códigos de moral que nos recuerdan a las ideologías de Wikileaks y particularmente a Anonymous, pues ante todo, tiene una verosímil capacidad de hackerar hasta la partida de nacimiento del mismísimo Niño Dios.

Es una lastima que su autor muriera en 2004 de un infarto al corazón a los 50 años cuando empezaba a escribir el cuarto libro de la saga, que aseguran algunos, contaría con 10 tomos.

Sin embargo, Larsson ni siquiera pudo llegar a ver la publicación del primero: Los hombres que no amaban a las mujeres, a las que le siguen la inicialmente mencionada y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Creo que los que no son muy dados a leer, cambiarían su noción del hábito luego de darle un chance a esta saga de Millenium.

Por eso, yo propongo que deberíamos empezar un cambalache para que todos podamos leerlas de la manera más barata y listos para esperar la peli. Tengo el primero y el segundo… ¿alguien me pasa el tercero?

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Jugados de Cegua http://emilapersola.blogspot.com/

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