• Mayo 3, 2011, media noche

Hace unos días le pase dando mis condolencias a Chi, mi amigo chino, por la muerte de su padre.    Como todo buen nica, puse mi mejor cara de pesar y le recordé con nostalgia los momentos mios con su papa, mi antiguo jefe. Un trabajador increible, como La mayoria de esta admirable raza. Que fundó dos restaurantes y dejo bien establecida a su familia.

Chi, quien habla un español aceptable, me dijo con mucha tranquilidad: “Se fue el viejo. Sus últimos días los paso en paz, haciendo el jardín de la casa. Todavía logró viajar a China a visitar amigos como una despedida. Pero ahora ya es un ancestro”. Es decir, había pasado de ser un anciano, en vida, para convertirse en un venerable antepasado de la familia, ya muerto.

A diferencia de Occidente, donde solo guardamos recuerdos de nuestros mayores que se han ido, los chinos rinden culto a sus antepasados. Quienes pasan a habitar al mundo de los espiritus, donde todavía tienen “necesidades humanas”. Razon por la cual los entierran con objetos personales que usaron y les ofrendan arroz, frutas y vino, en sus altares domésticos, para que estén felices en su nuevo lugar y se acuerden de bendecir con fortuna a sus descendientes vivos en la tierra. Una bonita tradición heredada, seguramente de las magnificas leyes morales del Confucionismo, que sumada a las ensenanzas de Mencio (Meng-Tze) y los Bodhisattvas budistas, constituyen la base cultural y religiosa de los chinos.

Pero, como siempre, dándomelas de cristiano, le dije que en mi religión despedíamos a nuestros muertos con un culto cristiano (si era de una familia evangelica) o se les ofrendaba misas, si eran de tradición católica.  A lo cual, sonriendo y sin malicia, me contesto: “¿Si? Que interesante. Pero mirá, a mi me llama mucho la atención que los cristianos hacen iglesias como hacer cafeterías. Aun en los centros comerciales. Fijate que en el camino que lleva va a mi casa, he visto que se han construido como tres mas y no entiendo eso”.

Y allí me le quede mudo y cambie el tema. Lleno de vergüenza. Luego, con frustración, me dije a mi mismo: “Joder. Cuando realmente le cumpliremos el deseo a Jesus de vernos unidos, sin divisiones ni denominaciones, sin tendencias o distinciones, tal como El y el Padre  son uno”. Cuando llegara ese dia!  Y meditando sobre ello, y el como lograrlo, he llegado a la conclusión (¡se enoje quien se enoje!) que a esa unidad solo se puede llegar si nos agrupamos en torno a una iglesia líder.
 
Una Iglesia que tenga un orden creible y verificable, dentro de la gran diversidad y atomicidad que ahora exibe la cristiandad en general,  que sea un Fuerte Seguro en estos tiempos de lucha contra la increencia mundial. Y sin ser ofensivo, más bien realista, debo decir que esa iglesia debe ser la Iglesia Catolica.  Es increíble, que dentro del inmenso relajo que constituyen las miles denominaciones cristianas en el mundo, solo a ella se le vea coherencia, pese a que ha sido atacada por escándalos, que poco a poco va superando. La Iglesia Catolica es la hermana mayor. La Iglesia-raiz, de donde salio la iglesia protestante, empezando por el Padre Martin Lutero, Calvino, Huss, los Wesley, Knox, John Smith, Taze Russell, Booth,  y hasta la Baker Eddy.

Lo dije un dia y lo sostengo: “toda iglesia cristiana es verdadera”. Pero en verdad les digo (con fines de ilustración) que si las Iglesias de Cristo fueran “Sodas” la Iglesia católica seria la “Coca Cola” y el resto, las “Pepsis” y las “Sprites”, sólo eso. Y si las Iglesias de Cristo fueran semejantes a marcas populares de automóviles, la catolica seria la “Toyota” y las otras, las “Nissan” o las “Isuzus”. Si marcas de televisores, ella seria la “Sony”,  y las otras, los “Mitsubishis”, los “RCAs” y los “Panasonics”. Y si el Reino de Dios, fuera semejante a un pastel, ella seria la mayor rebanada. ¿Estamos claros?

El apostol Pablo nos pidió revestirnos con las armas de la luz. De usar armadura para estar prestos a la dura batalla. Pero en los ultimos tiempos seremos irremediablemente derrotados, sino buscamos como formar un frente solido alrededor de una iglesia verdaderamente apostolica,  que nos conduzca a la victoria. Recuerden, que paradójicamente, la Iglesia mas atacada, es la iglesia mas autentica. Y los demonios a quien odian es a la Iglesia católica y casi nada a las iglesias que solo distraen. Mientras la primera es asediada, las pentecostales crecen y crecen, sospechosamente, como si no le importara al diablo su existencia. Porque no ve un peligro que venga de ellas que puedan hacer tambalear su reino.

¡Pongan atención hermanos! La comodidad no es buena consejera en asuntos de fe. Jesus dijo que su iglesia iba a ser perseguida. Que iba a ser odiada, como El fue odiado por el mundo. Y esto solo se ha cumplido en la iglesia catolica.

Recuerde que asistir a ciertas iglesias, le pueden estar haciendo perder su tiempo, en estos dias cruciales. Y hay que tomar ya una sabia decision que tienda a la unidad, antes de que Pedro Romano ascienda a su trono.

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