• Mayo 31, 2011, media noche

Escribo esta entrada al blog con el 38 por ciento de la batería de mi computadora; se fue “la luz” hace ya 2 horas y entre el calor, los zancudos y la incertidumbre de no saber cuándo regresará, no me da la cabeza para trabajar en nada. Quien diga que los problemas de energía eléctrica en la capital se acabaron debería de estar sentado a mi lado para sentir esta especie de olla de Vaho en la que me estoy cocinando a fuego lento.

Pero para no seguirme “desviando”, mejor voy aterrizando. En este artículo quería compartirles un pensamiento que tengo desde hace unos días sobre el rumbo del país. Un rumbo que parece estar marcado por un paso que se asemeja al bailecito de Santo Minguito; dos pasos para adelante y uno para atrás, y que hace que el santito y sus diablitos lleguen varias horas después a su destino.

Y si los santos avanzan pero lento, nosotros parecemos ir “deviaje” para atrás. La semana pasada, la Red de Mujeres contra la Violencia alertó del número elevado de casos de asesinatos contra mujeres, que suma 40 hasta la mitad de mayo de 2011, la mayoría asesinadas por sus parejas. Muchos de esos casos ni siquiera son resueltos, y cuando lo son, los victimarios no cumplen la totalidad de la condena, son perdonados por el sistema.

El retroceso y deterioro en cuanto a justicia para casos de abusos contra mujeres es un “secreto” sólo para los que se hacen los “suecos”. Todos los días sale una nueva noticia en los periódicos (y no hablo solamente de la página de Sucesos), pero nadie parece “verlo” como un problema generalizado de nuestra sociedad, digo, sino ya tendríamos a miles de mujeres y hombres en las calles, sin color político ni estrato social, reclamando a las autoridades competentes mayor beligerancia. O tendríamos al Estado tratando de hacer conciencia sobre el problema.

Yo me imagino que las personas se sienten desmoralizadas y sin ánimos de exigir justicia en un país donde hay casos tan emblemáticos como el del beisbolista profesional Jimmy González, imputado por violación a una niña de 13 años , que tiene una orden de detención pero aún no ha sido “encontrado” por la policía, aunque fue suspendido por la Comisión Nicaragüense de Béisbol Superior hasta que arregle su “caso”. ¿Será esa suficiente justicia?

Para seguir nombrando algunos “famosos” que la opinión pública y las autoridades parecen haber “perdonado”, podemos acordarnos de Ricardo “El matador” Mayorga, que sigue peleando y “representando” a nuestro país después de zafarse de la “noche a la mañana” de una denuncia de violación hace algún tiempo. La gente todavía sigue apoyándolo porque ya se sabe, quien no apoya a un nica es vendepatria, matamama y traidor, no hay falla que nos deje en vergüenza cada vez que habla y dice que él viene de un país donde las mujeres paren hombres y sale con un machete amenazando a sus oponentes.

Ya ni hablar del retroceso que supuso la criminalización del aborto terapéutico, un derecho que como sociedad habíamos ganado varias décadas atrás, y que se perdió gracias a una cada vez más evidente pérdida de un Estado laico, sino me creen vayan y lean los rótulos gigantes que anuncian que nuestro país está en un proceso revolucionario cristiano.

¿Y qué importa si en nuestro país se gobierna de la mano con lo religioso?, se preguntará. Me parece increíble que en Nicaragua haya personas que aún quieren vivir estrictamente bajo las reglas de un libro escrito hace miles de años cuando a las mujeres se les apedreaba en público por una supuesta infidelidad, como si la tierra no girará y no hubiéramos descubierto nada nuevo en todos estos años. Por suerte no son todos, hay personas religiosas que opinan que la biblia debe ser interpretada como una guía y aplicarla a nuestros tiempos, menos mal.

También, no sé si es locura mía, pero he sentido que algunas organizaciones feministas y en pro de los derechos de la mujer, que no necesariamente son lo mismo, han dado un paso atrás en beligerancia. Me imagino que debe ser incomodo para muchas de estas organizaciones alzar la voz en contra de un partido que ahora está de nuevo en el poder, y que de alguna manera les apoyó a desarrollarse en los años 80s. Los llamados a plantones para exigir la restitución del derecho al aborto terapéutico no parecen tener mucha participación, tampoco parecen convocar a de manera masiva a las marchas, hay cierto temor a “chocar” con las otras organizaciones que dicen defender al gobierno. Aquí a cualquiera que exige derechos políticos y ciudadanos lo tildan de opositor rapidito.

Y si de retroceso hablamos, podríamos filosofar sobre otros temas, como por qué no se invierte en desarrollo, investigación y capacitación científica en la empresa privada o en las universidades… Pero ahora que ya vino "la luz", me tengo que poner serio y volver a trabajar, tal vez en los comentarios alguien me dice cómo hacer para dar los dos pasos para adelante.

Para leer más sobre el autor puede visitar www.periodistaenpijama.com

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