• Jun. 15, 2011, media noche

 

Dentro de la forma de pensar del músico cuando se va a enfrentar a la industria, existe dentro de muchos círculos una idea bastante común: “la persona  que está manejando los negocios en mi carrera no es lo suficientemente sensible para entender mi posición como músico y como artista, sus decisiones son basadas en cifras y consejos que les dan los contadores, lo único que le interesa es vender mi música como si fueran papas fritas, etc”.

Esto es bastante comprensible dada la naturaleza propia del músico de confiar demasiado en sí mismo y desconfiar excesivamente en los demás, sobre todo cuando se trata de números. Pero esto, por muchas referencias que tengamos alrededor, no es totalmente cierto, ya que si todos los A&R, abogados, managers, agentes, contadores, promotores, etc., tuvieran esa visión, la música popular contemporánea jamás hubiera alcanzado los niveles de evolución que hoy tiene. Claro está, que hay una camada de “profesionales” que inundan el medio, sobre todo durante últimos años, basándose en que la música se tiene que comercializar cualquier producto en el mercado.

 La música no solamente está en las notas, los sentimientos, la garra, la maravilla de tocar en vivo, está también en el negocio, en saberse mover en él con propiedad. Negocio que como hemos visto se ha venido transformando a pasos agigantados a lo largo del siglo pasado y mucho más en las últimas dos décadas. Es importante entender que esta es nuestra forma de vivir, y por lo tanto el bussiness tiene que ser parte importante de nuestra carrera de la misma forma en que afinamos nuestro instrumento. Y si estamos empezando nuestras carreras, no esperemos las camadas de dinero venir bajando en carretillas, porque a decir verdad los que estamos en este negocio- que muchas veces no lo es- es porque tenemos algo de Quijotes, algo entre locura y aspiraciones, ideales y terquedad.

Como músicos no podemos pensar de que todo lo que significa negocio está en un nuestra contra, seguir esa corriente es mantener a flote una postura muy conservadora que nos puede acarrear muchos problemas. El modelo ortodoxo de la industria musical, ya sea el de artistas independientes (creativos, artísticos, democráticos), contra las majors (comerciales, conservadoras, oligárquicas); individuos maquiavélicos (explotadores cínicos) contra músicos esforzados (talentosos e inocentes), no está escrito en piedra. Es decir, por mucho que no estemos de acuerdo con el actuar de las majors discográficas, no significa que no podamos llegar a trabajar algún día con ellas o usarlas en alguna forma dada su vasta experiencia, en desarrollar nuestras carreras. De hecho, como bien sabemos todos, el poder e influencia de ellas ha venido mermando enormemente en los últimos años. El medio musical tiene una influencia directa en el modo en que la creatividad puede llevarse a cabo, recibir significado y ser contestada en un momento dado por un mercado y público sumamente impredecibles.

Cuando existe la incapacidad e indiferencia de parte de los músicos para con la industria en entender, conocer y considerar cuáles son las necesidades y formas de trabajo de su contraparte, se crean agujeros que dificultan enormemente el desarrollo del medio en todas sus facetas, ya sea que estemos hablando a nivel majors o al de una industria independiente a pequeña escala. Las empresas culturales pueden generar grandes riquezas al país (representan más del 6% del PIB en el mundo) y los problemas que hay en cualquier industria afectan en menor o mayor medida no solamente el desarrollo económico, sino el desarrollo cultural de una nación.

Dentro del desarrollo de nuestras carreras también podemos actuar totalmente diferente a lo antes expuesto: encontrar gente de mayor o menor envergadura en el medio que quiere trabajar contigo e irte de boca y darle toda la confianza y poder sobre ti y tu carrera. Puede llegar a ser una situación muy delicada en la que se desencadenen situaciones nefastas a las que todos queremos evitar. Lo más prudente es ir despacio explorando el terreno. Muchas veces no tiene mucho que ver que vengan a tus presentaciones A&R(s) tanto independientes como transnacionales, sino más bien entender la visión que tiene cada uno y ver la forma de trabajar y la ética profesional del sujeto en cuestión. Puede ser que por irte con la finta de que es un ejecutivo de Sony Music le das todo el poder posible y termina congelando tu trabajo por varios años porque realmente no le interesas como otros artistas de su repertorio como Juanes o Shakira que le deja muchísimo más ingreso a la empresa y mantiene tranquilos a los accionistas. O por el otro lado, irte con la idea de que por ser independiente vas a trabajar más a gusto porque los dirigentes son músicos entregados y apasionados, pero te encuentras con la realidad que son más desorganizados que tú y no tienen un solo centavo para invertir en tu proyecto por lo que da lo mismo si tienes a alguien apoyándote o no.

La industria de la música es un medio complejo, donde la paciencia y la prudencia serán las amigas que nos acompañarán a donde sea que nuestras carreras aspiren a llegar, ya que siempre tendremos que lidiar con todo tipo de personas, con todo tipo de músicos y con todo tipo de empresarios, de hecho es casi como cualquier otro medio; no pensemos que tampoco estos conflictos no se dan con los pintores y las galerías, los arquitectos y las empresas constructoras, los cineastas y las casas productoras, los escritores y las editoras. Es algo que tenemos que manejar prudentemente para sacarle el mayor provecho posible.

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