• Jun. 30, 2011, media noche

No quiero ser un aguafiestas con el aeropuerto que pretende construir el gobierno en la isla de Ometepe  y que se espera este operativo el próximo año.  Simplemente estoy interesado en conocer los argumentos que tienen las autoridades nacionales, las municipales y la sociedad civil del lugar, en relación al impacto ambiental que tendría la construcción del  aeródromo.

El gerente general de la estatal Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI) Orlando Castillo dijo recientemente que las autoridades han hecho un estudio de impacto ambiental para definir el lugar donde se construiría el aeropuerto, pero no dio detalles del mismo.  No explicó, por ejemplo, quiénes participaron en la elaboración de ese informe, si detectaron algún tipo de riesgo  ambiental, y si los hubiese cuáles serían  las posibilidades reales de corregir esos errores. Tampoco dijo nada sobre los efectos generales que produciría ese proyecto en los recursos naturales.

Hace  algunos meses el ex alcalde del municipio de Altagracia, Crecencio Ruíz,  advertía en el Nuevo Diario que el lugar donde se construirá el aeropuerto es una zona de riesgo debido a los constantes deslizamientos de arenas provocados por las erupciones o  movimientos telúricos del volcán Concepción.

Cabe señalar que el aeropuerto se construirá en una antigua pista de aterrizaje que fue clausurada en 1995 después de varios vuelos infructuosos,  debido a que una mañana amaneció llena de arena producto de las emanaciones volcánicas.

El actual alcalde de Altagracia, Orlando Meza Gómez, avisó hace algunos meses  sobre la vulnerabilidad ambiental  que está sufriendo  la isla y  que se manifiesta por la reducción de las fuentes hídricas que bajan del volcán Maderas, el despale indiscriminado y la quema de bosques en la zona.

Esa vulnerabilidad ha sido documentada también en un estudio elaborado por el organismo Flora y Fauna Internacional donde concluyen  que la reducción del manto boscoso en la isla ha ocasionado que varios animales se encuentren en peligro de extinción tales como los armadillos, venados, aves y los famosos mono cara blanca  entre otros.

A esta situación hay que agregarle la presión que ocasiona la llegada de unos  50 mil turistas cada año y las más de 6 toneladas de basura que se generan en la isla según fuentes oficiales.

Por todos estos elementos, es que me sorprende que el gerente no haya comentado si la UNESCO (organismo internacional que certificó a la isla como Biosfera de Reserva)   conoce la existencia de ese proyecto y si es así, ¿cuáles han sido las recomendaciones que ha hecho esa organización?- si es que las ha hecho-  para que se respeten los criterios por los que a inició de este año declaró a  la isla de Ometepe  como una Reserva de Biosfera.  (En Nicaragua hay dos más).

La UNESCO determinó este año que la Isla de Ometepe (con una extensión de 270 km2) calificaba para ser una Reserva de Biosfera, ya que posee  uno de los tipos de vegetación con más amenaza en Nicaragua y Centroamérica, y  además alberga valores naturales representativos de la región del pacífico, centro y caribe de Nicaragua.  Destacó  también la riqueza arqueológica  del lugar.

Si estos criterios generales que tomó en cuenta la UNESCO para designar una Reserva  de Biosfera y que están contemplados  en el artículo 4 de los estatutos de la Red Mundial de Reservas de Biosfera no se cumplen en las revisiones periódicas que hacen cada diez años, ésta organización podría como última instancia  retirar dicho nombramiento.

A inicio de este año el Vicepresidente para Centroamérica y el Caribe de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas, Eduard Müller, hizo un llamamiento a las autoridades nicaragüenses para que evitaran el deterioro de la Reserva de Biosfera de Bosawás, ubicada en el atlántico norte y que fue denunciado desde  hace más de dos años por  los ambientalistas de este país.

Müller, quien además es Rector de la Universidad para la Cooperación Internacional,  señaló que Bosawás, Ometepe y el Río San Juan son demostrativos donde se puede comprobar que es posible  apostar por un modelo de desarrollo sostenible y advirtió que   “Hemos perdido la noción de que dependemos de un medio ambiente sano para seguir viviendo, y nos hemos ido por la avaricia, el egoísmo y la metalización”

Y no es baladí hablar de la opinión de la UNESCO, ni del resto de personas que debieron de ser consultadas para elaboración de ese informe, que de momento desconocemos, puesto que lo que está en juego en la isla de Ometepe, es algo más importante que la llegada de unos miles de turistas a la zona.

Ahí están en juego los recursos naturales de la isla, que no son pocos, el derecho de la gente a vivir en un lugar más habitable y en armonía con el medio ambiente, la seguridad de la zona  y el patrimonio intangible de esa pequeña isla que hace dos años competía con ser una de las maravillas del mundo.

Llama la  atención el silencio  que hasta la fecha ha  mantenido  la Comisión intermunicipal de turismo de Ometepe (CITOMEPE) sobre este ambicioso proyecto estatal. Se supone que la función de ese organismo es gestionar el desarrollo sostenible del turismo en la zona en conjunto con otras entidades, por lo tanto son los que deberían conocer de primera mano, el presente y futuro de ese proyecto que podría resultar perjudicial a la isla.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus