18 de julio de 2011

Un fatum gratuito

Por Néstor Martínez | Blog-Ciudadano


Cuanta razón hay en una frase que leí por ahí, que dice “que un dictador siempre mira la realidad de una manera distorsionada”.Y es que mientras toda persona sensata (supersticiosa o no), huye naturalmente de acciones que puedan significar presagios de mala suerte (como caminar bajo una escalera, atravesarse en la vía con un gato negro, mirarse a un espejo bajo la luz de una vela, estar en una reunión de trece personas o abrir el paraguas dentro de una casa), el dictador petrolero de Venezuela, Hugo Chávez, ha hecho exactamente lo contrario: atraer los males hacia si mismo, al profanar la tumba y los restos del cadáver del libertador Simon Bolívar, y su descanso eterno, para ahora enfrentar las consecuencias de un cáncer metastático regándose en su cuerpo.

Gracias a su eterna insatisfacción de figureo internacional, búsqueda de fama y protagonismo histórico (como cuando hizo la convocatoria a la V Internacional Socialista en Venezuela, sin ser un ideólogo y queriendo equipararse groseramente a Marx, Engels, Lenin y Trostky), el simple mortal, Chávez, ha tenido ahora la osadía inaudita de bajar al Hades, solamente para curiosear los huesos del hijo mas ilustre del panamericanismo, cometiendo un error que le podría costar la vida, por que ha equivalido a invocar su espíritu.

Y es que al mundo de ultratumba no hay que tocarlo con las manos sucias, por que es un ámbito sagrado. Tal como cataloga la iglesia a los panteones (camposantos), sean estos ilustres o no, por que ahí reposan los difuntos que “se durmieron con la esperanza de la resurrección” esperando la segunda llegada gloriosa de Cristo.
 
Cuando el Rey Saúl en la Biblia (1a. Samuel 28, 13-15) invoco al espíritu del profeta Samuel, a través de la espiritista Endora, este, contrariado, le dice: “Por que has molestado mi descanso, llamándome”. Claramente descontento de ser traído de nuevo al mundo terrenal.  A un mundo que ya solo lo vinculaba su nombre, Samuel, ya sin ninguna nacionalidad. En el versículo 19 cuando el reconocido profeta le da a conocer a Saúl la desgracia que se le venia encima, le dice: “Jehová te entregara a ti y a Israel, tu pueblo, en manos de los filisteos”, hablando neutral. Lo cual indica que Samuel ya no era un israelita como Saúl, sino un espíritu eterno, como lo es ahora Bolívar, quien no es ya más un “venezolano”.

Y en este caso es fácil de notar que Chávez jamás leyó, escucho o le puso atención, a la histórica leyenda de la maldición de Tutankamon, en el valle de los reyes, en Egipto, donde murieron (después de la profanación de la famosa tumba, en Noviembre de 1922) la mayoría de los patrocinadores, encabezados por Lord Carnarvon. Pues de haberlo hecho, se hubiera refrenado en hacerlo, por que el es, justamente, el Lord Carnarvon de esta historia, al ser su promotor y principal culpable. Para ahora andar corriendo asustado de Cuba a Brasil y de Herodes a Pilatos, en busca de cura medica para su afligido cuerpo y de la protección tardía de los santeros cubanos.

Y por el lado del bien, buscando la Unción de los Enfermos en la iglesia católica, y la comunión, después de haberla atacado tan agriamente, en otro de sus grandes errores humanos. Por que esta demostrado hasta la saciedad, que quien ataca a la iglesia se cae; ya sea mas tarde o mas temprano, pero se cae. Por que la iglesia, con su poder espiritual, ha derribado a leones y a ratones. Pero aun así, Chávez quiere seguir dictador hasta su muerte. Aferrado a su abundante granero material y sin ceder el poder político constitucional y total en Venezuela. Y se niega abrir el cerrojo de la celda para darle la libertad a su pueblo. ¡Hombre de corazón duro! Que sabiéndose cercado por las sombras, todavía no aprende la lección que le esta llegando de lo alto. En lo que podría ser talvez, la más grande oportunidad de reivindicación para su alocada vida.

Por esto pido ahora un acto de piedad cristiana para con el. Y que oremos sinceramente por  la sanación física de su cáncer maligno y por que Dios le de sabiduría a “candanga” (su nombre de diablo en Tiwtter) para que discierna correctamente el mensaje que esta recibiendo de lo alto. De lo contrario, “Se lo llevara candanga”, como decían nuestros abuelos. Y roguemos de paso para que jamás se les ocurra a nuestros presidentes Dani y la Chayito, vayan a cometer una estupidez monumental como esa.

No vaya a ser que un día salgan con la teoría conspirativa de que a Rubén Darío lo envenenaron los gringos, a su paso por Nueva York, en 1915, enfermo, camino de regreso a Nicaragua. A su León natal, donde murió y luego quieran exhumar lo que quedo de el, luego de la repartición de su cadáver.

Y es que con estos dictadores uno no sabe a que atenerse, de las cosas disparatadas que se les pueden ocurrir, dignas como siempre de las alucinaciones del realismo mágico.
Y me atrevo a decir, que por fortuna, el FSLN, partido propiedad de nuestros dictadores mesoamericanos, no saben donde quedo enterrado el cuerpo de Sandino y sus acompañantes, porque si no, tiempo ha, que lo hubieran profanado ellos también.

A propósito de esto, yo tengo la teoría de que la única persona que sabe, o tiene la pista más acertada del destino final de esos restos guerrilleros, es nuestro compatriota nicaragüense, Anastasio Somoza Portocarrero. Por que es imposible pensar que no tenga en su poder, valiosos documentos históricos dejados por su abuelo, Somoza García y de su padre, Somoza Debayle, que digan el sitio exacto adonde se puedan ir a desenterrar esos cuerpos heroicos, que son páginas vivas de nuestra nacionalidad. Y que yo espero un dia, en un acto de piedad, generosidad histórica y sin rencores de ninguna clase, Somoza Portocarrero, que ahora es un buen hombre y un católico confeso, comparta ese secreto con un futuro gobernante democrático de Nicaragua, de otro signo, pero nunca con el actual, dado que esos ilustres huesos irían a parar a Cuba, Venezuela y restos de países del Alba-dictaduras, o peor, que se los queden como propiedad personal, como están terminando ahora los manuscritos de Darío y las pertenecías de Bolívar.

Esos restos los necesitamos los nicaragüenses para darles un desagravio nacional y una verdadera cristiana sepultura. Para que el espíritu errante de Augusto C. Sandino, descanse verdaderamente en paz y goce de la luz perpetúa. Y que su memoria no nos siga “gobernando desde arriba y desde abajo” como lo ha hecho hasta ahora.

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