• Sept. 7, 2011, media noche

Es difícil concebir El Nuevo Diario sin Danilo Aguirre. Titular se parece un poco a hacer poesía. Hay que ir al meollo de la realidad y ser capaz de extraerle la sustancia con las palabras exactas. Hay que lograr aquello de que no le sobre, ni le falte nada. Danilo tenía no sólo esa gracia, sino también la historia personal que le permitía centrar la mirada y hacer las asociaciones y deducciones que concatenaran el presente con el pasado histórico.

No podemos censurar, ni oponernos a que El Nuevo Diario se renueve con gente joven. La vida es inexorable y la flecha del tiempo siempre avanza hacia adelante y va diciendo adiós a las generaciones. Sin embargo, hay una tradición en el periódico que los nuevos directivos están llamados a honrar y es la responsabilidad social y política de un medio de comunicación que ha sido no sólo reportero, sino también gestor de la historia de nuestro país en las últimas décadas.

Está bien proponer que El Nuevo Diario satisfaga a sus socios y produzca ganancias, pero sería lamentable que esto significara que se convertirá en uno de tantos medios “light”, que, en vez de hacer pensar a la gente, contribuyen a que se masifique la mediocridad. Es un error, a mi manera de ver, pensar que los diarios pueden competir en noticias sobre Hollywood y la cultura de las “celebrities”o con ese cúmulo de noticias coloreadas por la moda y el entretenimiento con You Tube, las redes sociales o la internet,. No está mal que lleven un poco de eso, pero en un país como Nicaragua, uno busca los diarios como apoyo a la liviandad o sesgo con que nos informan, salvo algunas excepciones, la televisión o los medios partidarios.

En nuestro país, profundamente politizado, los lectores esperamos de un diario explicaciones y luces sobre el acontecer nacional, no la leve pluma que no nos deje más huella que la superficial mirada que nos brindan medios más efímeros.

Esperamos que la nueva Junta Directiva de El Nuevo Diario sepa alzarse, en este año electoral, al reto de fomentar el análisis y la profundidad de pensamiento que requiere la historia actual y la realidad de Nicaragua.

Esperamos que Francisco mantenga y que no desaparezca con la pluma de Danilo, el alma beligerante y certera de este medio de comunicación que ha sido nuestro acompañante en esta lucha por una Nicaragua libre y justa. Confiamos en que sea el periodismo y no el afán comercial el que siga siendo el norte de esta empresa que tanto ha hecho por la libertad de pensar y actuar de nuestra sociedad.  

7 de Septiembre, 2011

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