• Sept. 9, 2011, media noche

No se vayan a sorprender. Yo mismo me quedé con un ¡plop! de Condorito. En el periódico estaba el anuncio solicitando con urgencia a un Ejecutivo del Evangelio, exactamente, “un líder evangélico”. El trabajo: una “cruzada”. El sueldo: “seductores ingresos”. Recompensa: ¿vida eterna? ¡Qué va!, estímulos materiales.

El dios mercado estaba ahora lanzando sus ofertas, nada menos que para “pescar”, “alquilar” o, ¿por qué no?, comprar  almas, seguramente despistadas. Es asunto de marketing,  publicidad, imagen y utilidades. Debo admitir mis dudas: esto me huele a azufre descafeinado.

El candidato al mágico puesto, además de los jugosos ofrecimientos, puede aspirar a premios, galardones, etc.,  en esta vida contante y sonante, nada con que “más allá del Sol” y esos coritos dormilones… de la sensibilidad social.
¿La edad? La de toda eficiente empresa o negocio que se precie de pertenecer al “capitalismo salvaje”: de 25 a 35 años.

Señores, damas, chavalas, caballeros, hermanos, aquí estamos pasando del “anticuado” modelo de Jesús a una fórmula más eficaz para “alcanzar” aquellas almas sedientas de paz, y en esta loable y espiritual misión, están unos sacrificados organizadores del Reino no se sabe de quién, pero abnegados al fin, sedientos de la-pa$. Algo me dice que hay mucho del elemento químico S, insisto, dietético, mientras se abre un nuevo círculo Dante nuestros ojos.

Deben entender que el viejo modelo no funciona. Uno de los grandes fracasos del fundador del cristianismo, por el cual apenas pudo dirigir una precaria empresa de 12 titubeantes hombres, amén de que sólo pudo estar en el mercado por tres años, es que no supo rodearse de personal altamente calificado, solvente,  y sobre todo, fue incapaz de estimularles con premios y reconocimientos, pues siempre les estaba insistiendo con eso de “dar la otra mejía”, lo cual, deben comprender, no cabe en una economía de mercado, si queremos posesionarnos bien.

¡Cómo iba a irle bien a esa pobre empresa si el fundador lo primero que hizo fue sacar a los honrados comerciantes que estaban desarrollando una corporación altamente rentable entre la jerarquía, el pretorio y la iniciativa privada!

Lo peor es que cuando alcanzaba una producción record, lo primero que se le ocurría no era capitalizar semejante inversión como la multiplicación de los peces y los panes, sino todo lo contrario a lo que han establecido los profetas de la Escuela de Chicago. ¿Adónde iba a parar aquello si mandaba regalar la comida a los pobres, a esos holgazanes,  en vez de mandar a sus 12 colaboradores a vender, acumular, y alcanzar las ganancias necesarias para extenderse en el mundo y obtener una rentabilidad con componentes múltiples? De hecho, entraba en una desleal competencia con el resto del comercio, porque esos clientes ya no necesitaban comprar tales productos primarios.

… desgraciados, pero con fe

Por eso, la nueva imagen consiste en ofrecer mejores servicios de acuerdo con las necesidades postmodernas, donde todos ganen, y se logre capitalizar cualquier milagro…, en caso de producirse. Imagínense, si acaso no necesitaría el fundador del cristianismo al menos a uno de los estrategas del Consenso de Washington, un zar de las  finanzas para países desgraciados pero con fe, donde se pueda aprovechar tantas curaciones milagrosas desperdiciadas por la gratuidad, instalando clínicas y hospitales especializados donde se atenderían a leprosos, paralíticos, ciegos, enfermos del oído, esquizofrénicos, paranoicos, etc.

Su falta de liderazgo, su escasa visión a mediano plazo, de haber despreciado las oportunidades de la Bolsa de Roma, y de haber mandado a sus 11 colaboradores a predicar un nada lucrativo “reino de los cielos” --- después que le capturaron por hacerle una desleal competencia a los honestos comerciantes y jerarcas religiosos----, llevó a este movimiento a la ruina.

Si ha tenido a un experto en imagen, en organización de eventos y asesoría en ventas, en vez de estos rudos pescadores con los que se rodeó --- ¿pero a quién se le ocurre darle puestos de importancia a los incultos?----, le hubieran aconsejado formar un equipo con gente dispuesta a trabajar con objetivos y con fechas topes bajo condiciones de estrés. Ah, no, él les dijo a sus captores: “Dejadlos ir”.

La falta de un verdadero asesor, de un líder realmente espiritual, pero bien aterrizado en las políticas neoliberales, llevó a este hombre a perder su empleo de carpintero, fallar con su modelo populista, pero sobre todo, y en esto la nueva corporación religiosa es muy  cuidadosa en no repetirlo, haber cometido el peor de los pecados en el reino de este mundo: no contratar a personas “con excelente presentación”.   

Apresúrese, envíe su currículum a diabolos@infernet.com

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