• Sept. 9, 2011, media noche

Hay que reconocer que por primera vez, una administración sandinista al frente de la República de Nicaragua, viró con lucidez respecto a sus anteriores consideraciones ideologizadas sobre el tema del Oriente Medio, superando su tradicional esquema que no favorecía a nadie, mucho menos a nuestro país.  

Si bien es cierto que hay una ruptura de relaciones con Israel, la cual debe ser reanudada en atenciónen a lo que esa nación significa para los cristianos nicaragüenses y la comunidad judaica,  en esta ocasión, las antiguas simpatías del Frente Sandinista por el movimiento palestino no dispararon la usual retórica contra el Estado de los patriarcas bíblicos. Prevaleció la prudencia diplomática del canciller Samuel Santos en la 66 Asamblea General de las Naciones Unidas.

Un elemento a destacar en este maduro manejo del candente tema por parte de Managua, es que se cae uno de los tótems erigidos desde la oposición: que el gobierno del FSLN es un satélite de Venezuela, y su política exterior, una copia al carbón de lo que el Palacio de Miraflores le dice al mundo.

Venezuela:
El discurso oficial de Caracas fue agresivo contra Israel. El ex gobernante de Cuba, comandante Fidel Castro, incluso lo llamó “valiente mensaje”.

Chávez mandó decir ante la ONU: “Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino; duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crímenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí.”

Irán:
El planteamiento invariable de Irán es el de Mahmud Ahmadineyad, que desde su presidencia en la antigua Persia dijo en 2005 que Israel debe ser “borrado del mapa” y en junio de 2007 lo ratificó: en su reloj comenzó la cuenta regresiva para el aniquilamiento del Estado democrático.

Nicaragua:
El canciller Santos en cambio, solicitó en el máximo foro mundial que “Palestina merece ser un Estado Miembro, el numero 194 de la ONU, con las fronteras estipuladas en 1967”.

Añadió, cito El 19 Digital, que junto al derecho palestino “se encuentra la existencia del Estado de Israel, al que reconocemos jurídica y políticamente. Que existan ambos estados y que sus pueblos puedan vivir en paz y trabajando para su propio beneficio y desarrollo, es el clamor universal”.

No hubo maldiciones contra el Estado de Israel, y quedó en evidencia que el gobernante nicaragüense no ajustó su reloj al fatídico cronómetro de Ahmadineyad, todo lo contrario: Nicaragua pronunció un discurso mesurado y sobrio. Gracias a Dios, porque contrario a lo que piensen algunos hombres, Tierra Santa sigue en la agenda del Dios de las Naciones, al margen de apreciaciones evangelásticas o seculares.

Esperamos que el Jefe de Estado antes que termine su mandato, restablezca  las relaciones con Israel. Génesis 12:3 establece, de entrada en la Biblia: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

La posición  de Nicaragua, en resumen, no fue un discurso protocolario más en la ONU. Es significativo que el Presidente Ortega, de quien, según la Constitución Política, dependen los asuntos exteriores, vaya saldando su deuda personal y la nacional con el Estado hebreo y lo reconozca “jurídica y políticamente”, a pesar de su público e histórico apoyo a los árabes llamados palestinos.

¿Cuál es la posición del Señor sobre Israel?: La Biblia Católica señala: “Así dice Yahveh, el que da el sol para alumbrar el día, y gobierna la luna y las estrellas para alumbrar la noche, el que agita el mar y hace bramar sus olas, cuyo nombre es Yahveh Sebaot.  Si fallaren estas normas en mi presencia - oráculo de Yahveh - también la prole de Israel dejaría de ser una nación en mi presencia a perpetuidad”.  (Jeremías 31:33)

Que Dios, en el nombre de nuestro Señor Jesús, bendiga a Nicaragua.

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