• Sept. 28, 2011, media noche

Hermanos, con el ánimo de recordar la historia, me permito estas líneas y de incluir el escrito aparecido en su oportunidad en EL NUEVO DIARIO,  para refrescar aquel bonito momento en que inauguramos nuestra Plaza de la Biblia.

Pero, la pregunta sigue flotando en el aire, ¿verdaderamente, de quién es la Plaza? Aún no hay documento que se diga es de alguna institución Evangélica o de alguna Denominación, previo a la inauguración oficial  el 28 de Septiembre 2008 y una pre-inauguración el 19 de Septiembre por el edil funcionando en su época.

Como comunicador, crítico, analista, conflictivo  y polémico, pero tratando de ser fiel a mi llamado Pastoral siento que a los líderes evangélicos nos hace cosquillas el poder temporal. Cuántas sonrisas se ven en la foto, y aun con promesas que no se han cumplido, algunos confundiendo las posiciones de cargo, otros más que no son invitados, pero...una coladita no es malo.. ¿ Es para la Gloria de Dios?
 
Recordemos este año las dos inauguraciones: una con cierto tinte de resentimiento --- la del 19 de Septiembre--- con la Plaza vacía, sin público, sin aplausos. La otra llena de alegría y muchas promesas. Los comentarios hechos al artículo por los lectores al mismo y  al pie del escrito central dejan claro que los hijos de este mundo son más astutos en sus asuntos que los hijos de la luz.
 
De hecho no puedo pasar por alto que Nicaragua es el único país en el mundo donde tenemos por decreto de Asamblea un Día para Celebrar  la Biblia. De su lectura aprendamos a darle al César lo que es del César. De su estudio aprendamos lo que es verdadera justicia y tener misericordia, y ser humilde ante Dios.  Tener una Plaza y si fuera propia, mucho mejor, pero… ¿de quién sería?
 
(*) Por la Dignidad Evangélica

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