• Oct. 7, 2011, media noche

‘Permíteme vivir una vida que merezco’
José Antonio Zuñiga

Los días jueves y viernes de la semana pasada se presentó en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, de la Universidad Centroamericana (IHNCA-UCA), bajo la gestión cultural de Luna Films, el festival Ícaro de cine centroamericano. Quiero referirme a una de las películas que fueron presentadas. Se trata de ‘Presunto Culpable’, una producción mexicana que fue prohibida en México, y a la vez ha sido merecedora de diversos premios internacionales.

‘Presunto Culpable’ es una película sobre el miedo y la fuerza de la vida. Una película sobre la impunidad y, a la misma vez, sobre el valor humano para enfrentar con la verdad los abusos de poder. José Antonio Zúñiga, un joven mexicano ‘presunto culpable’ de homicidio y sentenciado a 20 años de prisión, es la historia a través de la cual un equipo de jóvenes abogados interpelan el concepto predominante de justicia en la institucionalidad judicial mexicana actual. Así, construyen una memoria y denuncia seria de la impunidad imperante en el sistema de justicia mexicano, señalándolo como un ‘sistema perverso’.

La perversidad del sistema de justicia está relacionada con la cooptación que las lógicas del mercado han hecho de las nociones procedimentales de justicia, y de la manera en que estas lógicas mercantiles han afectado la labor de policías y funcionarios judiciales. La criminalización de la juventud, la nulidad del principio de inocencia, la ausencia de procesos judiciales democráticos, y el predominio de un sistema que premia funcionarios según el número de jóvenes que sean acusados y condenados a prisión, son algunos de los efectos más visibles de las tramas perversas con que opera el sistema judicial mexicano. No debemos olvidar que si el sistema de justicia es perverso, los Estados también lo son.

‘Presunto culpable’ es una película sobre la valentía de luchar contra las racionalidades perversas del sistema de justicia mexicano. En ese sentido, realiza una labor fundamental, y sugiere la necesidad de investigar a fondo cuáles son estas nuevas racionalidades, qué lugar ocupan los jóvenes en estas y cuáles son los intereses y actores que están operando y que capitalizan la impunidad. La documentación de los afectados y las víctimas debe ser complementada con la investigación de las complejas redes que operan para preservar estos niveles de impunidad.

Veo ‘Presunto culpable’ como un aviso de incendio para Centroamérica, donde estoy seguro que el sistema de justicia pasa por una situación de impunidad similar. La considero un ejemplo de cómo el cine latinoamericano documenta a favor de la verdad, la justicia y la dignidad de la juventud latinoamericana, en aras de que ella misma construya, como señala Antonio Zúñiga, las vidas que merecen.

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