• Oct. 17, 2011, media noche

Mucho antes de tomar mi primer sorbo de cerveza quería ser policía o bombero. En los muñequitos parecían personajes admirados por todos, odiados sólo por los “villanos”. Ya cuando empecé a beber cerveza, y después ron, me surgió la idea de tener un bar, sueño recurrente que aún todavía me sorprende en momentos de ocio o frustración con mi actual trabajo.

Seguro que algunos de los que están leyendo han tenido la misma idea. Ahí estaría yo detrás de la barra poniendo un playlist de música maravillosa, nada que ver con la que siempre ponen en los bares de Managua, esa que hace que los fines de semana sean un “Loop” infinito. Ahí estaría platicando con los broderes, sirviendo cervezas super heladas, unos traguitos técnicos, todo a precio aterrizado, nada de tostones con queso a precio de exportación. El baño estaría siempre limpio, todo el mundo feliz, algo así como la canción de Hombres G “Visita nuestro Bar” (que estaría en mi playlist, claro).

Y siempre que tengo este sueño me veo detrás de la barra, haciendo de jefe. El baño estaría limpio, pero yo no sería el que lo limpiaría. ¿Quién entonces?, no sé. ¿Y esos días que hay que cerrar hasta las mil?, no sé, tal vez yo o alguien más. ¿Y si toca correr a un bolo, aunque sea tu broder?, ala eso me preocupa... Y entre más preguntas me hago, más me voy dando cuenta que no tengo un plan de negocios muy concreto que digamos, y tampoco es por desanimarme, pero la cosa suena complicada. Soy un aguafiestas, lo admito, me lo han dicho varias veces.

Como este sueño del bar tengo muchos otros, y supongo que ustedes también. Está el sueño de una “mejor Managua”, que he visto referenciado en Facebook y Twitter por varios managüenses. En esa Managua los causes están limpios y no contribuyen a la catástrofe que un par de días de lluvia continua ocasionan a todos los capitalinos, muy especialmente a cientos de familias que son reubicadas en albergues todos los años.

¿Será que cuando soñamos en esa “mejor Managua” nos vemos a todos poniéndonos las pilas? Todos, digo, desde las familias damnificadas hasta los diacachimba que despalan las partes altas de la capital para hacer residenciales, que luego otras familias managüenses compran.

Será que en ese sueño, a diferencia de mi “bar de mentol”, todos limpian el baño y sacan a los bolos, incluido el jefe. No me queda claro, ¿y a vos?

www.periodistaenpijama.com

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