• Nov. 16, 2011, media noche

Histórico. Esa palabra se ha puesto muy de moda en el argot del futbol nacional. Hay algarabía y hasta euforia en el clan porque conseguimos, por primera vez, 6 puntos en una ronda eliminatoria mundialista.

Supongo que tengo que decir, ¡Bravo!, para que no se cuestione mi nacionalismo, sin embargo, después de ver cómo se desempeñó el equipo nacional en sus cuatro partidos no me queda más que cuestionar el supuesto avance que algunos pregonan hemos tenido de la mano de Enrique Llena.

Fuimos a Dominica y vencimos como visitantes. Esto nos llenó de esperanzas y avivó la fe en el trabajo que ha estado haciendo el cuestionado DT, sin embargo, sabíamos que la prueba de fuego sería ante Panamá.

Con un estadio abarrotado dando muestra fehaciente de que la afición crecerá en la medida de los buenos resultados, Nicaragua brindó un buen espectáculo, cómo negarlo si pudo lidiar con el ímpetu canalero durante 90 minutos, y es más, a ratos osó  en encararlo de tú a tú.

No obstante, seguimos reflejando las mismas debilidades de siempre: falta de juego creativo, carencia de habilidad en la marcación, no hay jugadores que sepan achicar espacios y sobre todo, aún no tenemos anotadores certeros, excepto Leguías, que marcó dos en la eliminatoria.

El 2-1 hizo que muchos siguieran soñando, porque gustó el juego a grandes rasgos, sin embargo, para otros como yo, el hecho de que no hayamos podido anotar en esos 90 minutos significaba algo, y más significado tenía el que nos hayan marcado dos tantos por fallas pueriles de nuestros defensores.

Muchos no lo quisieron aceptar y siguieron creyendo en San Llena, es más,  vieron en los escépticos a los grandes enemigos del futbol casero. Los días pasaron y la hora de la verdad se marcó en el Rommel Fernández: Panamá se encargó de demostrar nuestro gran avance al volcarnos una marejada de goles que hasta mareado dejó al Pulpo Espinoza.

¿Qué pasó? Para mí no pasó nada, simple y sencillamente se rompió el espejismo y quedó al descubierto nuestra incapacidad ante equipos de mayor nivel. Es más, desde el primer momento critiqué la estrategia de tratar de doblegar el cerrojo defensivo de los canaleros, que cuenta entre sus líneas a un jugador probado como Baloy, con un solo hombre en punta. Hubo quienes me llamaron atrevida por cuestionar la decisión de Llena, y no respondí, porque soy solo una aficionada, los expertos son otros.

Y desgraciadamente, el marcador me dio la razón. Con un esquema defensivo no íbamos a nada y a esas alturas, cualquier posibilidad de avanzar a la siguiente etapa estaba sepultada en el fango.

Pero aún la historia no había llegada al “The end”, faltaba el juego de vuelta ante los “Pericos”.

La selección verde llegó a nuestro país con ansias de obtener esos tres puntos, pues a pesar de contar en sus filas a jugadores que practican el soccer por amor, pues no reciben salario en sus clubes, querían mantener su estatus en el ranking FIFA.

Por nuestro lado, se esperaba una goleada. La Fenifut apostó por llenar nuevamente sus arcas gracias al desborde de aficionados y en una actitud falta de visión de promoción conservó  los precios de entrada que tuvo para el juego contra Panamá.

Error grande que desencadenó en una asistencia nada comparable con el desborde azul y blanco registrado en septiembre, cuando las graderías se vistieron de amantes del balompié eufóricos por el marcador en Dominica.

Fenifut debería ver el ejemplo de la Federación de Panamá, que para promover la llegada de público al estadio lanzó la promoción de vender al 2x1 los boletos para el amistoso entre Panamá y Costa Rica, y por si fuera poco, a quienes compraban esas entradas le daban el ticket para el juego contra Dominica totalmente gratis.

¿Pérdida? Claro que no, eso contribuye a masificar el futbol, a promoverlo sobre todo entre los jóvenes, a que la gente vaya a los estadios y se enamore de esta disciplina.

Volviendo al juego, en el campo vimos a un equipo dominante que perdía su genialidad al momento de atacar. Se abusó de las individualidades y de tantas llegadas solo una se pudo concretar. Lo dramático del triunfo es que fue ante un equipo de Dominica falto de futbol en cualquiera de sus líneas.

¿Ese era el objetivo de Llena? ¿Sacar los seis puntos ante un equipo inferior aunque en el ranking esté algunos puestos encima de nosotros? ¿No era clasificar a la segunda ronda de la eliminatoria? Según el comunicado de Fenifut, sí, pues Llena dijo: “Misión cumplida”. “Hicimos historia. Ganamos por primera vez en unas Eliminatorias y conseguimos seis puntos. Esa era la meta inicial antes que Bahamas se retirara”.

Qué pobres nos seguimos viendo. Sin metas ambiciosas y lo peor es que hay quienes creen que vamos por el camino correcto.

Siento que esos seis puntos conseguidos ante Dominica nos colocan en una situación similar a la de los bachilleres que se asumen realizados con el hecho de concluir sus estudios de secundaria y cuando hacen el examen de admisión se dan cuenta de que sus conocimientos son tan limitados que no les queda más que buscar una universidad privada, así Nicaragua al enfrentarse a un equipo con argumentos futbolísticos verdaderos sale goleado.

Creo que nos hace falta mucho camino que recorrer, sin embargo, no puedo decir que todo fue un caos pues al menos esos seis puntos obligarán a las futuras selecciones a mejorar esos resultados, por lo tanto son el precedente a ser superar.

Sin llorar sobre la eliminación alcanzada y los seis puntos de consolación, es hora de que se empiece a trabajar buscando talento en las ligas inferiores, tema que abordaré en artículo aparte.

Llegó el tiempo de analizar los puntos débiles de esta selección que nos hizo soñar a ratos, pues no puedo dejar de reconocer que muchos jugadores descollaron y dieron todo en la cancha, sin embargo, no escaparon a las típicas indisciplinas y tampoco mostraron haber superado las debilidades tradicionales.

¡Hay que empezar a trabajar desde ya, no hay que esperar semanas antes de los próximos compromisos internacionales!

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