• Nov. 21, 2011, media noche

Mientras en el concierto internacional organismos como la UNESCO, la comunidad de periodistas, investigadores y comunicólogos, están debatiendo sobre los desafíos de la producción informativa que plantean los nuevos medios digitales, en países como Nicaragua el debate permanece enfrascado alrededor de los medios tradicionales (radio, televisión y prensa escrita). ¿A qué obedece este fenómeno de comunicación muy particular en este país centroamericano? Entre las razones de por qué persiste el paradigma de discusión en los medios clásicos, se debe al temor que tienen algunos medios y periodistas de perder la hegemonía como mediadores de la sociedad en el ideal del cuarto poder; y la falta de visión de las mayorías de escuelas de comunicación y periodismo de articular los planes de estudios desde la perspectiva de las nuevas tecnologías.

Desde la era industrial hasta la globalización, los medios de comunicación y periodistas tradicionales se han constituido en actores privilegiados en la sociedad. El discurso hegemónico de los medios masivos a lo largo de la historia ha terminando calando en el imaginario social. Los medios tradicionales se han situado como los interlocutores de la ciudadanía frente al poder, y como los actores claves para cuidar la salud de la democracia.

Algunos tomadores de decisión y periodistas están claro que el auge del periodismo digital viene a reconfigurar de cierto modo, el rol privilegiado del que gozan. Las nuevas plataformas vendrían a romper el monopolio de la información que ha sido mediada desde la mirada política, económica, cultural y social de los medios tradicionales.

En un primer momento, la producción informativa en medios digitales plantea la ruptura de las fuentes dominantes en los contenidos. Estos nuevos postulados de producción informativa a su vez expresa el ideal de alcanzar pluralidad de voces, diversidad de actores y nuevos temas. Un déficit que pocos medios supieron atender durante el Siglo XX e inicios del Siglos XXI. La gran ola de medios tradicionales otorgó acceso privilegiado a determinados actores, con el fin de mantener el estatus quo de estos grupos de interés.

Entre los supuestos de las nuevas producciones informativas se pretende democratizar la elaboración de contenidos.

La información, principal activo de los medios, vendría a producirse de forma horizontal, rompiendo con el esquema vertical de los mensajes matizados desde la perspectiva de los periodistas análogos. Estos nuevos medios, conllevan un abanico de participación activa de la ciudadanía en la producción de contenidos, más allá de simples comentarios. El presente escenario trastoca el control histórico de los medios tradicionales como productores exclusivos de información. Como expone Manuel Castells, la información es la esencia y razón del poder de los medios en la sociedad. Históricamente estos se han constituido fuentes fundamentales de poder, y contrapoder, de dominación y de cambio social (Castells, 2008).

Ante los nuevos imaginarios de los medios digitales, los defensores del paradigma mediático tradicional, exponen como principal argumento la brecha digital que existe en Nicaragua, donde únicamente el 10 % tiene acceso a Internet. Este tipo de planteamiento denota abierto menosprecio sobre la nueva realidad mediática que constituyen los medios digitales. Las corrientes de opinión del modelo tradicional señalan que las plataformas digitales son una moda elitista. También esta ceguera digital, se evidencia en los sondeos de consumo de medios. Hasta ahora los distintos consumos de medios pagados, centran su interés en medir rating en los contenidos de lo dispositivos tradicionales, a pesar de tener plataformas digitales (web site, redes sociales, etc).

La falta de visión por potenciar los portales electrónicos, se manifiesta en la producción de contenidos con lógica tradicional. Un reciente mapeo sobre el rol de los medios en Managua durante los comicios presidenciales de 2011, revela que a pesar que el 54% eran nuevos medios, la gran mayoría no varió ni un ápice su lógica de producción informativa convencional. A la luz de estos resultados se comprueba que la mutación a la red, los contenidos de los portales digitales continúan siendo una réplica de los medios impresos. Evidencia que los medios tradicionales usan las plataformas digitales como una prótesis para ampliar sus contenidos, no como la centralidad de la producción informativa.

A excepción de los planes de estudios de comunicación como la Universidad Centroamericana, UCA, que hace más de una década, introdujo asignaturas como Comunicación y Nuevas Tecnologías, la gran mayoría de escuelas de periodismo y comunicación en Nicaragua limitan sus pensum en medios tradicionales. Esta visión académica tradicional, automáticamente los convierte en corresponsales de que la nueva generación esté pasando por alto los verdaderos problemas contemporáneos de la comunicación. Resulta irónico que la nueva generación se esté formando en una escuela de pensamiento tradicional cuando la realidad del Siglo XXI, son los nuevos medios digitales.

¿Qué hacer para introducir el debate sobre los medios digitales? En un primer momento resulta crucial que el diálogo inicie cuanto antes en el interior de los medios. La discusión debe ir más allá de los Consejos Editoriales, debatiendo abiertamente entre periodistas, editores, jefes de información, directores y dueños de medios, permitiendo inclusive la visión de los Consejos de Lectores. Las escuelas de periodismo deben reconfigurar los planes de estos desde los restos de las nuevas plataformas informativas. Constituye un desafío también para los Observatorios de Medios de Comunicación agendar el estudio de los medios digitales. En suma, no se puede evadir a esos nuevos problemas contemporáneos de la comunicación. Los nuevos medios, demandan nuevos debates.

*El autor es investigador en medios. Cursa Maestría en Comunicación y Periodismo, UCA-Nicaragua.

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