• Dic. 6, 2011, media noche

Todo reconocimiento al periodismo investigativo se traduce en un aporte a la transparencia pública. Representa la contracara del poder. Fortalece la institucionalidad de una sociedad. Rompe de alguna manera con la cultura del secretismo oficial. Y evidencia las razones del por qué los funcionarios públicos se resisten a rendir cuentas. Para evitar el auge del periodismo investigativo, el poder público y privado, se ha encargado de asfixiarlo de distintas maneras. Las mordazas más visibles son la falta de cumplimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública. Pese a esas barreras, afortunadamente en Nicaragua existen medios y periodistas que tratan salvaguardar unas de las principales funciones a la que están llamados atender en la sociedad: fiscalizar al poder.

La IV Edición del Premio a la Excelencia Periodística “María José Bravo”, organizado por la carrera de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana- UCA, sirve como termómetro para tomarle el pulso al rol de medios y periodistas en la sociedad nicaragüense. Constituye una especie de espejo, para mostrar hacía dónde están orientandos los intereses en las agendas mediáticas. Y para establecer una brecha, entre la producción informativa nutrida a base de agendismo y periodismo oficialista, versus el periodismo de investigación, que intenta construir audiencias y lectores críticos.

En un país donde el periodismo investigativo todavía resulta simbólico en las ofertas informativas, debido a la falta de acceso a la información pública; el interés de algunos medios por tejer las agendas desde lo que vende y no desde una función social; la marcada tendencia del periodismo oficialista que se encarga de ocultar la cara fea del poder; y por la influencia de los grupos económicos que inciden en las políticas informativas para que únicamente se muestren las buenas prácticas empresariales, frente a esta realidad el Premio María José Bravo, viene a ratificar y dar aliento a medios y periodistas para que sigan ejerciendo un rol critico.

La cuarta edición del Premio “María José Bravo”, otorgado a los periodistas Alfonso Flores (Esta Semana), Moisés Martínez (La Prensa), Sandro Durán (UCA), Luis Galeano y José Adán Silva (El Nuevo Diario); y Juan Carlos Duarte (Radio Camoapa), debe servir de estimulo para que estos medios y periodistas también sigan poniendo sus reflectores desde una perspectiva de derechos humanos en temáticas sociales, violencia intrafamiliar y comercio sexual infantil, tal como se destaca en el informe oficial de la premiación.

En una sociedad donde el poder y el mercado se han encargado de minimizar el rol del periodismo investigativo, el Premio María José Bravo ratifica que sin este tipo de periodismo se desconocería la corrupción en la administración pública. Se pasara por alto: las malas prácticas públicas del Consejo Supremo Electoral, la Dirección General de Ingresos, y la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales, como revelan las investigaciones periodísticas de Luis Galeano, José Adán Silva (El Nuevo Diario) y Moisés Martínez (La Prensa).

El Premio María José Bravo, significa un compromiso ético. Distingue a Flores, Martínez, Silva, Galeano y Durán, como periodistas críticos. Los convierte en referentes del periodismo de calidad y profesionales enamorados del mejor oficio del mundo, como lo ha dicho Gabriel García Márquez. Se constituyen en símbolos de periodistas acuciosos también para la nueva generación de las aulas universitarias.

El reconocimiento de este premio es un compromiso con la ciudadanía, que todavía cifra su confianza en los periodistas y medios como sus interlocutores en el espacio público. Entre todos los desafíos que supone el Premio María José Bravo, el mayor reto, es no doblar las campanas frente a los tentáculos económicos del oficialismo, como ha ocurrido en el pasado, y también fiscalizar al mercado. ¡Felicidades Juan Carlos, Alfonso, Luis, José Adán, Sandro y Moisés!

Ojalá sus reconocimientos sirvan de aliento para todo el gremio y medios en el país. Investigador en medios y libertad de expresión. Cursa Maestría en Comunicación y Periodismo, UCA, Nicaragua.

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