• Dic. 23, 2011, media noche

Hace pocos días leí en este periódico una entrevista a Humberto López, un siquiatra nicaragüense y estudioso de la sicología deportiva. El hacía un interesante análisis sobre la fama y su efecto dañino en algunos deportistas nicas. La razón: la mala gestión de la popularidad.

El siquiatra decía que a los atletas se les prepara para ganar, pero no se les enseña cómo gestionar la fama. Eso provoca que la popularidad se convierta, muchas veces, en su peor enemigo. Esto sucede principalmente con  los boxeadores y beisbolista,  los más reconocidos en Nicaragua.

 Jimmy González, miembro de la selección nacional de beisbol podría ser un ejemplo de ello. El beisbolista granadino lleva meses sorteando a la justicia tras verse involucrado en un caso de violación a una menor de 13 años. La Policía y algunos funcionarios del Estado, han ayudado para que González hasta ahora no pise la cárcel.

El boxeador Román “Chocolatito” González no es la excepción. En días pasados  fue acusado por su esposa  por agresión física y psicológica en un juzgado de Managua. El respaldo de la crónica deportiva- en su mayoría integrado por hombres- a favor del deportista no se hizo esperar. Si no vean a Enrique Armas, quién se arrogó el papel de ‘abogado del diablo’. En tono desafiante, en uno de sus programas,  retó a los jueces a enviar al boxeador al calabozo. Si en Nicaragua la justicia estuviese verdaderamente comprometida con la lucha por los  derechos  y protección de las mujeres, Román no sería intocable y Armas se callaría la boca.

El ya conocido caso de Ricardo Mayorga refuerza mi cuestionamiento sobre la Justicia en este país. Los deportistas por su naturaleza no son inmaculados, ni personas que se comporten como dioses, pero tienen que estar consciente que sobre ellos recae una gran responsabilidad: trasmitir los valores y el espíritu del deporte: la disciplina, la tolerancia, el respeto, la igualdad y el compañerismo. Si violan esos principios ¿entonces qué ejemplo están dando a sus seguidores, en algunos casos niños?

Lamentablemente en Nicaragua algunos deportistas se han dedicado a erosionar el valor del deporte nacional. Han caído en la violencia y la delincuencia machista.

A  algunos se les ha olvidado que deben comportarse con cordura, pues su condición de figura pública les obliga. Pero eso no significa que en el deporte nacional no haya deportistas ejemplares y que han llenado de gloria y vigor a Nicaragua. Otros han luchado por sus ideales en medio de difíciles circunstancias.  Como olvidar, por ejemplo,  los apuros económicos que ha pasado Jenny Ramírez, la atleta del municipio de Rivas. En medio de las penurias, Ramírez ha  conquistado para los nicaragüenses más de 40 medallas de oro, trofeos y otros reconocimientos internacionales.

La mala fama que tiene actualmente nuestro deporte, es en parte responsabilidad de las  organizaciones deportivas que en algunos casos se han vuelto cómplices de las irregularidades y fechorías que cometen los jugadores, quizás por  rentabilidad económica y hasta política.

También lo son las autoridades gubernamentales que no se han interesado en abrir más  academias deportivas para formar a atletas de calidad y con mayor valor humano. Algunos de nuestros deportistas se han formado en las calles, principalmente algunos boxeadores.  Ojalá que los futuros generaciones tengan: escuela, principios y valor para asumir  con responsabilidad  su profesión. El reto está planteado.


*El autor es periodista.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus