• Ene. 23, 2012, media noche

“Horacio, hay más cosas en el cielo y en la tierra, que todas las que pueda soñar tu filosofía”.
“Hamlet”, William Shakespeare.

Creía que la mejor sopa, era la de mondongo con tufo, y que la disfrutaba en Masatepe. La Mercha me solía llevar fin de semana de por medio porque de aquellas tierras eran los familiares de mi Papa Euclides, y pues mi persona iba feliz contando kilómetros, palos, plantas y todo lo que la ventana de un carro en movimiento te permite ver. Recuerdo aquel tazón acompañado de una extra de queso y cucharita e jícara.

En temporada, recordé también la versión del panal, y para qué, tan exquisita como la de Masatepe.

Los dos sopones me los he lanzado delicioso, aquel caldo ni muy ralo, ni muy espeso, sino intermedio, anaranjadito y regado de perejil. Toda una obra de arte hasta el día de hoy por una cantidad que en la actualidad (y dependiendo del tazón) oscilaría entre los 50 y 120 córdobas.

La vida fue pasando tranquila como una lluvia que cae y salpica nuestras ventanas. Hasta que llegó a nuestra humilde Nicaragua, el Internet. Ya la palabra ventana se enriqueció semánticamente, ya no sólo representaba lo que siempre creímos sino que daba pie y encarnaba una polisemia consumada.

Pero escribir polisemia sería confundir a ciertos lectores, hablemos en todo caso de ventana, nuestra ventana de Internet a secas,  por la que vemos una parte del mundo. Esa ventana que nos aquieta, nos mantiene sentados en una sola posición, hipnotizados, casi la misma posición cuando te encuentras en una mesa de bar o cuando lees un libro, sentado (o acostado cada quien posee su propia posición), tranquilo, viendo a los otros y pensando o expresándote, de manera informal, si quieres.

Esa ventana, ya se ha dicho, ha cambiado nuestro modus vivendi. Como todo medio, considero que debe aprovecharse en sentido positivo.

Pero esa ventana tiene propietarios, tiene dueños que son empresarios y todo empresario tiene intereses, sean estos de cualquier índole, principalmente el económico. Desde ése momento, toda bandera idealista de los nuevos y jóvenes ciber comunicadores está muerta o no existe, que es lo mismo. Pero pensemos en que estos jóvenes necesitan un trabajo y necesitan que la gente crea e invierta en ése trabajo, y que uno de los mayores ganchos comerciales del mismo es una especie de “mística revolucionaria de la web” que venden engañando a otros, haciéndoles creer que “la tierra de internet es la tierra libre o prometida”.

Cada quien es libre de pensar y creer lo que desee. Pero mi persona no se traga ese cuento de hadas postmoderno que custodiará “la esperanza de la humanidad”, por favor. Ya lo he expresado anteriormente. Creo, con honestidad, que la gente debe tomar en serio la web y las redes sociales y que debe invertirse en las mismas, pero no por razones de idealismo, de ingenuidad, o de “sueños individuales y personales”. Si van a invertir seriamente en internet que sea a consciencia y sabiendo que los empresarios de internet no escapan de aquello que algunos filósofos tildan de “condición humana”. Casi estoy por creer que los van a nombrar “poetas” y no seres humanos, porque en algunos países como el mío, que es Nicaragua, suele creerse que los poetas son entes sagrados y que la poesía es una especie de religión en la que debe seguirse un ritual, en fin. Con todo respeto no creo eso. Ni de Internet, ni de la poesía o la literatura en general.

Internet ha sido considerado por algunos el último bastión de la libertad de expresión. Incluso sociólogos destacados que influyen en la opinión de sus alumnos han expresado abiertamente ser los más fervientes admiradores de este bastión. Incluso han depositado su, digamos, FE en el mismo. Repito, cada quien es libre de pensar y expresar lo que siente. Pero no podemos olvidar nuestra historia y quiénes somos, de qué estamos hechos y cuáles son las pruebas contundentes de nuestra huella en este mundo.

He notado que muchos jóvenes nicaragüenses viven y actúan dominados por una mentalidad de primer mundo. Exigen derechos del primer mundo y viven en esa burbuja, exigiendo lo mismo que exigen los ciudadanos de aquellos lares, imitándolos en todo. Se olvidan que estamos en Nicaragua, y que el alza de la leche es lo que verdaderamente golpea los bolsillos de nuestras familias. Que nuestra realidad es otra. No tienen idea siquiera de lo que cuesta una canasta básica (roza los diez mil córdobas y el salario mínimo, digamos para una empleada doméstica es de dos mil seiscientos córdobas. Estos son hechos, no virtualidades) e incluso nuestras tradiciones esenciales son vistas por ellos como “algo exótico”, parecido a como nos ven algunos extranjeros que vienen aquí y nos toman fotos como si fuéramos lapas rojas o pajarracos verdes de colección. ¡Y son nicas! Y pareciera que se avergüenzan de serlo. Como si los ciudadanos del primer mundo no tuvieran cola que les pisaran.

Dos textos transformaron mi forma de ver la vida. El primero sobre Budismo Zen como filosofía, ensayo escrito por Daisetz Teitaro Suzuki (como filosofía o pensamiento, no como religión. Esta aclaración es relevante) y el otro, el cuento de Jorge Luis Borges titulado Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. Somos lo que somos, y el mundo es como es, así de simple y sencillo.

La ley SOPA, la PIPA y similares son un aviso. Internet no es tierra libre. Los mismos “cyberguerrilleros” y empresarios (porque son empresarios, no olviden eso) de Anonymous Operation, twittearon lo siguiente: “SOPA is dead (for now) but keep your eyes open for #PIPA and other fascist bills. This just the start. Sail strong!”. La amenaza es inminente. Es la nueva espada de Damocles sobre el poder que ostenta la libre información en nuestra gran ventana.

Lo que me ha sorprendido es leer las opiniones de supuestos especialistas en la materia, que creen que el retiro de la ley SOPA ha sido porque sus impulsadores se dieron cuenta que: “la libertad… bla, bla, bla”. Sinceramente, eso es desconocer nuestra historia, desconocer quiénes somos. Si no es pérdida de memoria es arrogancia. Arrogancia idealista. No se deben permitir las manipulaciones sobre los sueños  y las emociones de los otros. Me extraña, siendo algunos supuestamente críticos de los gobiernos autoritarios. El poder no sólo lo encarnan los gobiernos y eso es cuento viejo.

¿Qué negociaron o qué pagaron para retirar así no más la ley SOPA de la mesa? ¿Lo sabremos algún día? Espero que sí.

Asumamos el asunto y debatamos con madurez. Dejemos de creer en idealismos que no conducen a ningún lado. Toda libertad tendrá siempre un precio que pagar y los noventas fueron hace doce años, cuando teníamos diez. Fuck Sopa, claro, pero sabiendo las razones y la sustancia que se cocina debajo de la mesa, por favor. Cuidado y los dueños de Internet terminan por censurarme… o ¿será que nosotros somos el gran negocio? Ya lo he dicho antes, ninguna respuesta será 100% segura, pero es más sano reflexionarlas, que ser un receptor pasivo e idealista.

Si son capaces de revelar datos personales del director del FBI... ¿Qué son capaces de hacer con nosotros? Sólo me pregunto.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus