• Feb. 24, 2012, media noche

¿Cuánto de verdad y cuánto de fantasía hay en todo lo que leemos acerca de las profecías del fin del mundo?... ¿Cuánto grado de credibilidad debemos darle a estas noticias que anuncian grandes calamidades naturales que le ocurrirán al planeta tierra que habitamos y a nosotros sus habitantes?...¿Debían ser ellas motivo de  gran preocupación para nosotros o provocarnos risa, simplemente?...¿Y si fueran verdad, cómo afectarían estos fenómenos al territorio nicaragüense y cuánto tiempo de preparación tendríamos nosotros para sobrevivir con nuestras familias?

Por lo general, cuando hablamos de este tema, pensamos inmediatamente en las profecías más famosas, Las Profecías Mayas, las de Nostradamus y las Bíblicas. Pero hay también decenas de otras interpretaciones particulares que sospechosamente nos advierten sobre similares acontecimientos que coinciden, más o menos, en tiempo y espacio con ellas. He aquí algunas para los que quieran investigar: (4) La profecías de los indios Hopis, (5) Profecías del obispo irlandés San Malaquías sobre los Papas, (6)  Profecías de la Gran Pirámide, (7) Profecías I Ching, el libro chino de los cambios, (8) Profecías de Santa Hildegarda, (9) Profecías de los Monjes Tibetanos, (10) Profecías de San Nilo, (11) Profecías de San Vicente Ferrer, (12) Profecías de las enseñanzas hindúes, (13) profecías de Edgard Cayce, el profeta dormido, (14) Profecía mormona del Caballo Blanco, (15) El Mahabarata (duodécimo canto),  entre otras.  Como se puede ver, la mayoría son de tipo religiosa.  Y otras, como la maya, nos han llegado a través de un extraordinario calendario cíclico, que calza ahora de manera prodigiosa, con las observaciones astronómicas ultramodernas de la ciencia de hoy.

Estudios científicos nos están advirtiendo desde hace mucho rato, sobre los peligros reales de un desastre nuclear.  De desastres ambientales.  De la aparición de pestes nuevas.


De la escasez de recursos naturales. Del estallido de una tercera guerra mundial, o de la explosión poderosísima de un súper volcán como el de Yellowstone, en Estados Unidos, que pueden afectar el equilibrio planetario.  De modo que hay avisos fúnebres para todos: Para gente religiosa y para gente que no lo es, pero que confían en la ciencia.  La gente no creyente sabe perfectamente que la ciencia ha predicho para este año una actividad solar extraordinaria de las llamadas tormentas solares, con su respectivas sobre radiaciones de “UVs” que podrían debilitar nuestra protección terrestre natural y afectar no sólo a las comunicaciones satelitales, como se sabe ocurre, pero también dejarnos expuestos a que el astro rey  nos cocine como en microondas.  Tampoco ignoran que los polos magnéticos se han venido desplazando muy peligrosamente a una razón de 12-19 millas por año. Lo que ha obligado a ciertos aeropuertos a modificar sus vuelos.  

Los creyentes cristianos hemos estado a la espera de “los signos de los últimos tiempos” desde siempre.  La iglesia evangélica cristiana tiene su mirada puesta en Israel y en la reconstrucción de su tercer templo.  Es su reloj.  Y actuarán en consecuencia con lo que le acontezca al pueblo elegido de Dios.  Saben, por ejemplo, que muchas naciones musulmanas y no musulmanas, se aliarán contra el Estado de Israel y le declararán la guerra con la intención de destruirlo hasta el arrasamiento.  Y afirman también que ahí se llevará a cabo la última batalla de proporciones bíblicas: La batalla de Armagedón. De donde saldrán avante y victorioso para reconstruir su tercer templo. También creen en la llegada del Anticristo, a través de la aparición previa de un gobierno de corte político mundial.

Los católicos, por su lado, se orientan tanto por las profecías bíblicas como por las profecías privadas, que afirman ha hecho la Virgen María, en lugares como Lourdes, Garabandal y Medjugorje.  Y están también a la espera del último secreto de Fátima. Centrando también su atención en las profecías de San Malaquias y su lista de Papas, que ya va por el número 111, con Benedicto XVI, de los 112 totales. Con el que finalizarán su reinado. Los peregrinos que visitan Roma, y bajan a los nichos de los Papas ya fallecidos, miran con asombro que ya sólo quedan dos vacios: Uno, en espera del Papa actual. Y el próximo, el que ocupará Pedro Romano, el último de la serie. Durante el cual se dará la persecución más feroz que se haya dado en contra de la Iglesia Católica, tan asediada por Satanás a lo largo de los últimos tiempos.

El tema es muy extenso y casi inagotable. En lo que a mí respecta me impactan: (A) Todas las católicas.  Más las premoniciones siguientes: (B) El “fin del mundo” ha ocurrido otras veces. Y es ahí donde han desaparecido las civilizaciones antiguas, tales como los Atlantes y los Cretenses, entre otras. (C) Sandino (el espiritista, no el guerrillero) predijo el hundimiento de Centro América). (D) El Mapa de Gordon Michael Scallion acerca de los cambios que habrán en la tierra.  En donde desaparece Nicaragua y todo Mesoamérica. (E) Las profecías de San Vicente Ferrer: “Al final de los tiempos, los hombres no se distinguirán de las mujeres” (en este siglo XXI, los travestis se ponen senos, se hacen vaginas. Se ponen hormonas para cambiarse  la voz y el rostro. Las lesbianas se “enronquecen” la voz. Y usan hormonas masculinas para “cultivarse” barba y bigote). (F) Los planes de la 3ra. Guerra Mundial ya están muy avanzados. (G) Optimista: no toda alma morirá sobre la tierra, ni toda tierra se hundirá. (H) Los experimentos con el acelerador atómico  europeo buscando el Boson de Higgs  pueden salirse de control y crear un “mini black hole” que puede tragarse a la tierra. (I) La Torah y los Vedas hindúes coinciden que la Tierra experimenta periódicos desbalances.  Pero ella, a través de poderosas fuerzas naturales, se reajusta y autosana sus heridas.

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