• Feb. 23, 2012, media noche

Periodismo y ética continúan siendo simbiosis necesaria para alcanzar el bien común en la actual sociedad de la información. La ética contribuye a que el periodista se aproxime a la búsqueda de la veracidad. Recuerda a periodistas que únicamente son servidores de la ciudadanía. A pesar de los beneficios que otorga la ética al periodismo, muchos la ven como un ideal inalcanzable. Otros confiesan haberse desencantado de ella porque muchas veces en los medios priman los intereses del mercado, que la ética. Aún con todos estos males, ¿qué sería de la sociedad sino se fomentara la ética periodística en las universidades?

Recientemente un periodista me comentó que él dejó de creer en el “romanticismo de la ética”, con el que se enamoró en las aulas universitarias. Curtido ahora en las salas de redacción confiesa ser un “soldado” porque “eso son los periodistas en los medios de comunicación”. Su mayor desilusión se la atribuye a los intereses de los propietarios de medios. Planteamientos similares seguramente se repiten a lo largo y ancho del país. Este tipo de desencantó tiene, la intencionalidad de hacer creer a la academia que su actuación está desligada con el quehacer del periodismo.  

La primera distancia que debe hacerse alrededor de este planteamiento, es que la ética no supone un terreno ganado para el periodista. Precisamente a los estudiantes en la Cátedra de Ética, se les instruye sobre los vicios de periodistas y medios en la sociedad; se insiste que la ética es la base para venir corrigiendo estas debilidades heredadas; y se advierte que la ética es un asunto personal, no es una imposición, sino algo voluntario que debe ser asumido por quienes estén disputo a ser agentes de cambios, fortaleciendo la institucionalidad. Jamás se plantea al revés. Servir a los poderosos y hacer dinero a favor del mercado.

Cuando periodistas y medios toman distancia de su rol ético en la sociedad, diferentes expresiones de la sociedad civil, ONG, universidades con más conocimiento e información formulan a periodistas y medios, la necesidad que estos se autorregulen y establezcan Códigos de Ética. Precisamente por esos vacíos éticos surgen los Observatorios de Medios; así como Observatorios de Medios especializados en niñez, adolescencia, mujeres y derechos humanos.

Aunque la nota roja persiste, hay avances significativos. Y resulta más alentador todavía cuando medios como Canal 2, dejaron de publicar nota roja. El Nuevo Diario, La Prensa, y los canales 2, 4, 6,12, 13, 14, 15, 23 y 37, se distinguen por tener como principio no abordar nota roja. Estos cambios no son antojadizos, sino que obedecen a la incidencia de distintos actores que han insistido en un periodismo ético con enfoque de derechos humanos.

Los dilemas éticos del periodismo son constantes. Lo importante es que la nueva generación de periodistas tenga una sólida convicción, y en el camino de su formación no se dejen llevar por los desencantados. A ésta nueva generación toca hacer la diferencia. La ética desde hace 20 con la creación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, bajo la decanatura de Guillermo Rothschuh Villanueva, -quien ahora tiene a cargo la Cátedra de Ética en la Escuela de Comunicación y Relaciones Públicas, UCC-, dio sus primeros frutos al periodismo. Muchos de esa primera cosecha rothschuciana han hechos cambios sustantivos en las salas de redacción.

En realidad si la ética no añadiera nada al periodismo, ¿la ciudadanía otorgará tanta credibilidad a los medios y periodistas? Lo cierto es que la ética no supone un terreno conquistado, sino por conquistar. Como advierte Javier Darío Restrepo, el día que esto suceda, los periodistas se habrán vuelto más necesarios que el pan.


*El autor es director Escuela de Comunicación y Relaciones Públicas, UCC.

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