• Mar. 16, 2012, media noche

 

 

¿Qué tienen en común Plaza Sésamo y Chespirito en América Latina? Ambos programas infantiles, arribaron a más de 40 años de éxitos en la industria televisiva. La analogía de ambas propuestas culturales resulta obligatoria. Estas series televisivas infantiles incubaron en varios países de América Latina, mientras ocurrían golpes de Estado, eventos telúricos y crisis económicas, jugando un rol socializador en la niñez y adolescencia dándoles el derecho de soñar, reír, saltar, amar, llorar y aprender. Cada programa desde su propuesta cultural hizo su aporte. Plaza Sésamo alfabetizando en las letras y números. Chespirito logró que las audiencias desarrollaran sus emociones hasta más no poder.

Chespirito, confirmó ser el programa cultural más emblemático de todos los tiempos en Latinoamérica. El reciente homenaje de Televisa a Roberto Gómez Bolaños, sugiere que esta propuesta cultural tomó la delantera, en la medida que logró mudar a la pantalla lenguaje y código del vecindario. Lo cierto es que Chespirito, El Chavo, El Chapulín Colorado, El Doctor Chapatín, El Chompiras, personajes de Roberto Gómez Bolaños, hasta ahora como en ningún otro programa en América Latina, se constituyeron en referentes culturales, cuyo discurso mágico penetró en la mayoría de hogares con bajos niveles socioeconómicos.

Recientemente Gómez Bolaños, en el Auditorio Nacional de México fue testigo privilegiado de la historia y su historia. Confirmó ser un dios cultural al que se le puede tocar, reverenciar, y agradecerle porque cuando la pobreza y las guerras diezmaban los hogares, las ocurrencias de los personajes de Gómez Bolaños mitigaban el hambre, las tristezas, la desesperanza, el dolor, el lamento, etc. En Nicaragua durante la insurrección contra la dinastía y luego la guerra civil en los ochenta, El Chavo permitió que niñas, niños, adolescentes y jóvenes dejara de pensar en las armas, aunque sea por algunos momentos. Ese niño cara pecosa de pantalón corto y camiseta rayada, volvía nobles los corazones.

Por coincidencia o ironía de la vida, el homenaje a Chespirito ocurre pocos días de diferencia del cumpleaños del célebre escritor Gabriel García Márquez. Aunque el natalicio de Gabo, y los 40 años de su obra Cien años de soledad, tuvieron resonancia mediática fue una fiesta entre privados. Los aplausos principalmente vinieron del selecto grupo de escritores laureados y lectores voraces amantes de las letras, que en silencio celebraron ese cumpleaños del máximo exponente de las letras en América Latina. Pero el homenaje a Roberto Gómez Bolaños por su calendario 83, fue una fiesta simultánea en 17 países de Latinoamérica, -una noche donde la familia Azcárraga, sacó los mayores réditos, reafirmando ese liderazgo en la industria televisiva-, ¿Qué pensaría Gabo de esta celebración? ¿Cómo alguien con un guión casi trillado puede tener mayor aceptación en las multitudes qué un laureado escritor?

Chespirito no sólo simboliza, la hegemonía cultural de un programa de televisión en América Latina, sino que reafirma su señorío en las nuevas generaciones. Un éxito, que en la industria del papel solo logró alcanzar Corín Tellado. Con el auge de las nuevas tecnologías esta propuesta ha migrado al formato de dibujos animados, ¿logrará esta nueva propuesta producir esos mismos efectos psicológicos y emotivos en las mentes y corazones de las audiencias, que consiguieron identificar, encarnar y mudar de piel el Chapulín Colorado, o ser como el niño sensible, humano y pobre, El Chavo del 8?.

Chespirito confirmó que la industria cultura televisiva, tiene sus raíces cimentadas por muchos años más en América Latina. El latido y lágrimas de sus fans en actitud de reverencia, ratifican que muy poco eco han tenido las críticas sobre el embrutecimiento que provoca la pantalla chica. Un criterio que todavía no cala en el imaginario social, por ende, seguiremos escuchando por mucho tiempo más la peculiar frase del antihéroe “síganme los buenos”…   
   
*Director Escuela Comunicación y Relaciones Públicas, UCC.

 

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