• Ago. 1, 2012, media noche

Son tantos o más los que salen, que los que entran a los Estados Unidos. Los mexicanos se cansaron de emigrar al país vecino del norte y han decidido regresar a casa a probar suerte y olvidar el ansiado sueño americano, que para muchos se convirtió en una verdadera pesadilla.  
 
Un estudio presentado recientemente por el Centro Pew Hispanic ha confirmado lo que en los últimos años es un secreto a voces. La inmigración mexicana hacia los Estados Unidos está bajo cero.

La investigación revela que entre el 2005 y el 2010 cerca de 1.4 millones de mexicanos ingresaron a los Estados Unidos, una cifra similar o mayor a los que hicieron el viaje al contrario. Pero ese descenso que se viene registrando desde hace una década  se explica por varias razones.

La más importante es la crisis económica del 2008 que ha afectado a los Estados Unidos y Europa, y que ha destruido miles de empleos principalmente en la construcción, un sector cíclico ocupado en su mayoría por trabajadores inmigrantes.  

Un informe sobre la inmigración en las Américas elaborado por la Organización de Estados Americanos (OEA)  concluyó que en los primeros años de la crisis el 13.8 por ciento de los inmigrantes habían perdido el empleo frente a un 9.1 de los nacidos en el país. Esa situación de incertidumbre se complica más con los extranjeros, cuando la renovación de su tarjeta de residencia está sujeta a un contrato de trabajo.  

Otro de los aspectos que ha  provocado el regreso de los inmigrantes  mexicanos a su país ha sido  la  aprobación de leyes para perseguir  a  los inmigrantes irregulares y el endurecimiento de las políticas migratorias de los Estados Unidos.

El Gobierno de Washington ha aumentado el número de personal y tecnología para vigilar las fronteras terrestres, aéreas y marítimas. Ha eliminado las redadas frente a  los centros del trabajo de los inmigrantes y por el contrario se ha centralizado en vigilar a las empresas para comprobar que están contratando a personas en situación regular. Si se descubre que los empresarios han contratado a gente de manera irregular, éstos son condenados a pagar una multa considerable.

Pero el caso más emblemático de acoso a los inmigrantes irregulares, ha sido la presentación de la ley de Arizona (conocida en sus siglas en inglés como la ley SB 1070)  emprendida desde Abril del 2010 por la gobernadora de dicho Estado, Jan Brewer,  para controlar la inmigración irregular.

Esa ley ha sido fuertemente cuestionada por distintos Gobiernos de Latinoamérica y  también por organismos de derechos humanos que trabajan el tema de la inmigración, porque en la aplicación de la misma se tiende a discriminar a las personas por cuestiones raciales.

Partes de esa ley se encuentra en debate en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos a solicitud del Gobierno de Obama, pues la misma pretende autorizar a la policía  a pedir identificación a las irregulares, y a probar su condición migratoria en el país. El Gobierno estadounidense considera que esa disposición jurídica invade sus atribuciones  en el tema de políticas migratorias.

Un último aspecto que a juicio de los analistas está provocando el retorno de los inmigrantes  es la estabilización de la economía en su país y la creación de nuevas oportunidades de trabajo. Hay que destacar que pese a la crisis económica los países de Latinoamérica han sabido sortear los efectos adversos de esa situación.

Los flujos comerciales  y financieros de la región han ido creciendo desde la década de los 90 gracias a la diversificación de sus productos con el mercado asiático, principalmente con China.

De momento nadie se aventura a asegurar que el fenómeno migratoria de mexicanos a los Estados Unidos se haya terminado, pues lo más seguro es que cuando las cosas mejoren en  ese país, se necesite de mano de obra barata para mantener a  ese grupo de población que no crece, y que por el contrario se hace cada vez más viejo.

Los  mexicanos han abandonado Estados Unidos en un momento importante para el futuro de los inmigrantes de ese país, pues corren aires electorales  y como de costumbre los políticos les ofrecen el oro y el moro. Está por verse si los que se quedaron en los Estados Unidos y que tienen derecho a voto,  confiarán una vez más en las falsas promesas electorales de amnistía o por el contrario esperarán sentados en casa para ver cómo crecen a diario los sentimientos contra ellos.  

tropecientaspalabras.wordpress.com

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