• Jun. 27, 2012, media noche

Leí en la nota que rezaba: “La Universidad Centroamericana (UCA) invita a las honras fúnebres del Padre Julio María López de la Fuente S.J. Amigo Incondicional, Maestro de Generaciones y Destacado Científico de Nicaragua”. Luego se daban los detalles del funeral y al final la cita: “Escogido entre los hombres a favor de los hombres” Hebreos 5:1.

 

Padre Julio
CORTESÍA UCA / END

Padre Julio María López de la Fuente.

 

Inmediatamente me vinieron numerosos y muy gratos recuerdos del Padre Julio junto con sentimientos de tristeza y alegría.

Tristeza porque se nos lleva el Señor uno de los grandes en todos los sentidos, un ser humano extraordinario que sirvió toda su vida a tantos con tanto amor y dedicación.

 

Un amigo incondicional de la humanidad, y especialmente de Nicaragua, lleno de amor a Dios y al prójimo.

 

Un maestro de generaciones que desde temprano en su vida sirvió en su función de educador, también destacada y extraordinaria. Fue por muchos años decano de la facultad de ingeniería electrónica y junto a su hermano, Adolfo López de la Fuente, los pilares de la facultad de ingeniería en La UCA.

 

El Padre Julio fue un destacado científico nicaragüense de calidad extraordinaria a nivel mundial, con un doctorado en Ingeniería electrónica, y una larga y exitosa carrera de investigación del recurso natural más importante, el Sol.

 

El fue escogido por Dios entre los hombres a favor de la humanidad, y en particular a favor de Nicaragua. Los beneficios de su noble y amoroso trabajo se sienten en los muchos a quienes tocó con su luz y en las generaciones que los siguen. Soy testigo de estos beneficios que ahora están también en mis hijos, y estarán en los hijos de mis hijos.

 

Conocí al Padre cuando nos impartió un curso de electronica y recién comenzaba a dedicarse a la investigación de la radiación solar en Nicaragua. Su clase era magistral, era riguroso pero muy humano, un experto en el arte y ciencia de enseñar.

 

Un día tuve la idea que podía trabajar en la investigación solar, y el acierto de golpear su puerta y solicitarle el trabajo, ese mismo día me dio un escritorio y me puso a trabajar.

 

Era incansable y disciplinado, sacaba energía de sus oraciones, y servía, servía, servía a tantos. En esos años ochentas, creo una red completa para el estudio de la radiación solar en Nicaragua. La base de datos y los estudios de análisis de la misma que nos dejo son invaluables, y sin duda seguirán sirviendo a los investigadores que le siguen, a los diseñadores y a los estudiosos de la radiación solar.

 

Todavía resuenan en mi mente sus palabras: “Por el amor de Dios que se lo que busco” cuando nos sentábamos en la computadora como él lo llamaba “a cuatro manos”, el ponía la inteligencia y yo mis manos. Ensenó tanto a tantos, con su ejemplo, con su vida.

 

Por eso también siento una gran alegría de saber que, un hombre así ha sido elegido en el cielo, a como lo fue en la tierra, y tiene un lugar especial en el reino de Dios.

Descanse en paz querido Padre Julio, soldado de la compañía de Jesús y elegido entre los hombres a favor de la humanidad.

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