• Feb. 20, 2013, media noche

En los tiempos en que Miguel Obando y Bravo fue contra, la Iglesia Institucional temía, con sobrada razón, el sesgo ideológico marxista-leninista ateo que los jóvenes dirigentes de la revolución podían imprimirle al poder en nuestro país, de volvernos una nación izquierdista totalitaria, enemiga de la democracia y al mejor estilo de la Cuba de Fidel Castro, a quienes los comandantes sandinistas idolatraban de tanto quererlo. Y esto trajo como consecuencia que la mayoría de los sacerdotes de las parroquias católicas, que seguían los pasos de su líder, comenzaran a predicar en sus homilías un mensaje cargado de temores antisandinistas acerca de lo que podíamos esperar si entrabamos en una aventura de tal naturaleza. Contra la cual se debía protestar y luchar activamente. Y el mensaje tomó fuerza, y esto fue tomado en cierto momento, como un peligro desestabilizador para los planes de la revolución. Y sus dirigentes comenzaron a tomarlo en serio.

 

Fue entonces, cuando el FSLN encargó al Instituto Histórico Centro Americano dirigido entonces por el Padre Jesuita Álvaro Arguello, un estudio científico que permitiera medir la correlación de fuerzas, entre la iglesia oficial de Obando, antisandinista; versus la Iglesia Popular que apoyaba ciegamente a la revolución. Y cabe decir que este término “iglesia popular” fue una designación que los cristianos católicos “progresistas” jamás aceptaron, pese a reconocer el uso que hacían de las herramientas marxistas para interpretar la realidad social y hasta ¡las lecturas bíblicas! con la caprichosa versión que hicieron del éxodo, en donde Moisés no era un profeta suscitado por Dios, sino un líder civil que organizó la lucha de los esclavos israelitas en contra de sus explotadores los egipcios, con tácticas políticas conspirativas, como huelgas de brazos de caídos para no producir los ladrillos de barro, etc. Sin nada de intermediación divina.

 

Revolución Sandinista

 

Para realizar el estudio mencionado, el IHCA contrató investigadores de campo para que fueran a recoger in situ (es decir en las parroquias disidentes) el alcance de ese mensaje “contra revolucionario”. Y María López Vigil, periodista, escritora, teóloga y ex-religiosa española, que gusta reconocerse como cubana, recibía y procesaba los datos a nivel nacional.

 

Pero eran ciertamente los tiempos en la cual María López, apoyaba a la revolución de una manera incondicional, que no es su posición de hoy. Una vez caída la venda de sus ojos. Que es el mismo caso de Michel Najlis y una mayoría de intelectuales que antes apostaron por dicha revolución, antes de ser pervertida por la pareja de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que han convertido la misma, en una dictadura personal con visos de dinastía.

 

Y a mí, que participé en este estudio, me tocó Managua, y al hacerlo me extraño sobremanera conocer, que sacerdotes de la categoría del Padre Pedro Miguel, Valentín Martínez y Marciano Mecerreyes, de Ciudad Sandino (antiguo Open Tres), ya no estuvieran al lado de la revolución, después que la habían apoyado tan entusiastamente. Cuando hasta habían expuesto su vida, junto al mismo Padre Álvaro, en la lucha contra la dictadura de Somoza. Esta disidencia de los padres indicaba ya un desacuerdo en toda la comunidad jesuítica. A la que luego habría de sumarse la del Padre Santiago de Anitua, intelectual, teólogo y exorcista, muy cercano al círculo íntimo de Obando Bravo, quien terminó siendo expulsado por el gobierno sandinista, en la llamada expulsión de los diez. Pese a haber sido el autor del libro “Ética Marxista”.

 

El Padre Álvaro Arguello hasta donde yo le vi, siguió siendo fiel al proceso revolucionario. Y es que él, junto con el Padre Amando López (uno de los sacerdotes mártires de la matanza en El Salvador) habían dado a los “cristianos comprometidos” del Open Tres y del Barrio San Judas, muchas charlas acerca de cómo se podía vivir un nuevo modelo de iglesia. Una que permitía vivir la fe de una manera más auténtica, descentralizada de la parroquia tradicional, “rialera”, que esperaba mansamente la llegada de sus fieles al templo, convertidos en unos simples “come misas”, consumidores de hostias. Pero sin compromisos de ninguna índole. Y esas “Reflexiones Sobre la Realidad Nacional”, que daban también padres como Uriel Molina, Antonio Castro y los padres de la parroquia San Pablo Apóstol, jugaron un papel vital en la participación de los cristianos católicos en el proceso de lucha revolucionaria, que fue muy capitalizada y manipulada por el FSLN. Que después le significó una caída espectacular a la credibilidad de la Teología de la Liberación.

 

Que aprendió la lección, que comprometerse “hasta el matrimonio” con un proceso político, fuera lo humanista que fuere, lo hizo perder su ámbito propio. Convirtiendo a sus líderes cristianos (sacerdotes incluidos) en simples comisarios políticos. O apéndices sandinistas. Como quedaron los otroras líderes cristianos Rafael (Payo) Valdez, Arnaldo Zenteno, Norma Galo, Margarita Zavala, Toñito Castro y la laica Indiana Acevedo, para poner algunos ejemplos católicos. Aunque los abundan también en la iglesia evangélica, como el ultra fanático Sixto Ulloa y el Reverendo Miguel Ángel Casco, quien llegó a la máxima burla de ser nombrado “miembro de la Dirección Nacional del Frente” cuando ya los comandantes no valían nada y estaban siendo corridos del Partido FSLN.

 

¿En que paró la investigación que realizó el IHCA? No lo sé. Lo sabe solamente la actual directora de la Revista Envío, María López Vigil, porque lamentablemente el querido Padre Álvaro se nos fue un 24 de Mayo de 2010. Ya no puede darnos su testimonio.

 

Enviar eMail al autor

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus