• Mar. 12, 2013, media noche

A partir de este martes, 118 cardenales electores de la Iglesia Católica (de 209 en total), comenzarán a reunirse en Roma, para escoger, entre varios candidatos, al próximo pontífice de la Iglesia Católica, quien habrá de dirigir la vida de la iglesia en las décadas por venir.

 

Y las expectativas se hacen más grandes, en la medida que se acerca, porque aunque la iglesia católica no está divida en miles de denominaciones, si existen diferentes corrientes y grupos de intereses, que desearían, que el papa venidero, se adapte a sus ideas. Y un resumen de sus cualidades (según los católicos que desean un giro total en su iglesia), se escucharía, más o menos así:

 

1. Que el candidato esté bien equipado con la gracia de Dios y posea talentos que pueda poner al servicio de la iglesia universal para las próximas décadas.

 

2. Debe tener una sólida experiencia en el pastoreo de las almas.

 

3. No necesita ser intelectual, teólogo o scholar.

 

4. Que conozca profundamente las necesidades y los retos actuales de la iglesia de Cristo, y que con la asistencia del Espíritu Santo, la ajuste adecuadamente a los tiempos de la post-modernidad, para superar su anacronismo.

 

5. Debe tener una mente fresca. Abierto al diálogo con los creyentes, y con los no creyentes. Reconociendo que Roma no es el único camino para llegar a Dios; alcanzar su divinidad, o lograr la consecución de la felicidad humana.

 

6. Ser un hábil comunicador del Evangelio. Desde el contacto personal, hasta el uso de los más avanzados medios de la ciencia y la tecnología modernas.

 

7. Muy importante: Que haga uso correcto de las “Llaves del Reino” (o sea la autoridad que le da Cristo), para cosas positivas, como Abrir, Permitir y Desatar; y no solo para prohibir. Y en ese orden de cosas, dejar el celibato opcional para los sacerdotes y religiosas que así lo deseen.

 

8. Que permita el acceso irrestricto de las mujeres al sacerdocio. Si Jesús no escogió apóstoles mujeres, en los tiempos iniciales, fue porque consideró, que difundir la Buena Nueva, sería una tarea muy peligrosa, más adecuada para hombres (lo que en efecto fue, dado que la mayoría de los apóstoles murieron de forma violenta). Pero solamente. Ahora no tiene más validez. Y el argumento infantil de que la mujer no puede consagrar el cuerpo y la sangre de Cristo, porque menstrua (y al sangrar “se hace impura” para estar en el altar) es sencillamente discriminativo y tonto.

 

9. Un nuevo papa debe acortar el período de estudio en los seminarios para consagrar a diáconos y a sacerdotes. Jesús usó tres años, nada más, para preparar a rudos pescadores. Y que la iglesia exija cuatro, para el diaconado y hasta diez para ser cura, está sencillamente fuera de lugar.

 

10. - El candidato electo debía ser de preferencia africano, asiático o latinoamericano. Para estimular a la cristiandad de esos lugares geográficos. África fue la cuna del cristianismo primitivo. En Asia, la iglesia es perseguida. Y en Latinoamérica, Brasil es el país con más católicos en el mundo.

 

11. La Santa Sede debía un día mudarse de lugar. Aunque sea temporalmente, para quitar la presunción europea del papado y restarle fuerzas a la poderosa Curia Romana.

 

Y eso sí sería un cambio dramático, pero claro, son deseos solamente. Pero si le preguntáramos al cura trapense Ernesto Cardenal Martínez, que le agregue la cualidad número 12 a esa lista, diría de seguro que el próximo papa, no se atreva de nuevo a regañarlo en público.

 

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