
¿Cómo fue posible que alguien que nunca peleó se convirtiera en un estupendo pulidor de púgiles, y sobre todo, en un psicólogo capaz de incidir tanto en la mente de sus pupilos, y ser por supuesto, un soporte decisivo? Angelo Dundee, para quien el boxeo fue siempre un arte como la pintura, la escultura, la pintura o la música, no un deporte de tal brusquedad que se agigantaba con la crueldad graficada por la falta de piedad entre las cuerdas, falleció a los 90 años.
Por “sus manos”, iluminados con su sexto sentido, fortalecidos con sus aportes, pasaron 15 campeones mundiales, entre ellos Carmen Basilio, Willie Pastrano, Muhammad Alí, José “Mantequilla” Nápoles y Ray “Sugar” Leonard. En 1977, en el Hotel Southgate Tower en Nueva York, un día antes de la pelea entre Alí y Ernie Shavers, conversé con él, aprovechando que masticaba un poco el español, frente a la inutilidad de mi inglés, necesitado siempre de amigos para la traducción.
Lo vi trabajar con Alí y con Leonard siempre enfocado al máximo, funcionando como un motivador exigente, mostrando la autoridad que proporciona el dominio del oficio. Fue un analista frío y certero, hábil para escudriñar el paralelogramo de posibilidades, firme en sus decisiones, y de utilidad comprobada en la esquina.
No fue un fabricante de boxeadores, sino un pulidor. Precisamente lo que Eduardo Román y Harmodio Icaza buscaron para sacar el máximo provecho a las inmensas facultades de Alexis Argüello. Dundee trabajó como joyero incansable para sacarle brillo a púgiles de grandes proyecciones.
Después de haber estado a la orilla de Carmen Basilio, el inquieto Dundee, de ojos agrandados, se concentró en Alí cuando se llamaba Cassius Clay, y fue soporte durante su victoria histórica en 1964 contra Sonny Liston en 1964. Dundee podía controlar hasta los excesos de excitación de Clay, y solamente asesorarlo durante la pelea. La voz de Dundee, sus sugerencias, fueron altamente estimadas por Alí, y más adelante por Leonard, quien volvió a llamarlo, después de haberlo descartado por un rato.
Dundee sostuvo a Clay con problemas en sus ojos, posiblemente consecuencia de linimento en los guantes de Liston, combatiendo hasta ganar el título en 1964; quiso detener tres veces la primera pelea con Norton por temprana fractura en la mandíbula que obligó a posterior operación, pero Alí dijo que no, y Dundee hizo creer a los supervisores que se trataba de problema en un diente; fue Dundee quien de alguna manera, consiguió aflojar las cuerdas del ring para la pelea con Foreman, y quien captó en Manila, que Frazier abandonaría antes empujando a Alí a salir para ganar después de 14 brutales asaltos; fue Dundee quien impulsó a Leonard para realizar aquel round 14 frenético, para ganar por KOT una pelea que estaba perdiendo con Hearns.
Nunca olvidó el día que conoció a Clay. “Llegó con una bolsa y lo que hizo fue hablar y hablar sin parar. Lo vi en el ring, y me dije, sí puede ser un campeón”.
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