2 de enero de 2013 | 00:00:00


Reportaje publicado en El Nuevo Día de Puerto Rico

Managua, Nicaragua | elnuevodiario.com.ni

Clemente, un nica más

Mario Alegre Barrios Enviado Especial | Pasión

Clemente, un nica más
Roberto Clemente es un eterno héroe en Nicaragua. ARCHIVO / END


comentar




Noticias eMail

Reciba gratis el informe de las principales noticias en su correo electrónico

Todos los días se juegan la vida en uno de los cruces viales más congestionados de esta ciudad. Algunos no tienen más de cinco o seis años. Descalzos, hacen malabares y dan maromas a cambio de algunas monedas. Piden por hambre y ese será su oficio por el resto de sus días.

Esta Nicaragua humilde no es muy distinta a la que Roberto Clemente conoció en 1964, cuando vino como jugador con los Senadores de San Juan. Este país no es muy distinto al que el pelotero boricua ofrendó el último día de su vida, hace justamente cuarenta años, cuando “el 31 de diciembre de 1972” murió en el avión que se estrelló cuando traía ayuda a los damnificados por el terremoto que azotó a esta nación una semana antes.

Mencionar aquí a Puerto Rico o a Clemente es una especie de “ábrete sésamo” que hace que cualquier nicaragüense se desborde en elogios y afecto, con anécdotas de cuando lo vieron jugar o dirigir “si tienen la edad para ello” o con los relatos que escucharon sobre el pelotero que es considerado nada menos que héroe nacional.

Llegamos a Managua hace unos días en busca de esas huellas de Clemente que han quedado grabadas de manera indeleble en la memoria colectiva de un país que a cuatro décadas de aquella tragedia continúa venerándolo.

“Para nosotros la figura de Roberto es muy especial por la forma humanitaria que tenía”, asevera Oscar Fonseca, nuestro guía durante esta visita al país centroamericano. “Roberto murió trayéndonos ayuda y eso no hay manera de agradecerlo”. Fonseca agrega que “Clemente nos sirve de inspiración. Siempre he sido un admirador de Clemente. Todos los años conmemoramos aquí el aniversario de su muerte. No es solo lo que fue como pelotero, sino como ser humano. Nosotros lo vemos como la perfección”.

Clemente visitó Nicaragua por primera vez en 1964, como jugador de los Senadores para participar en la Serie Interamericana y regresó ocho años después “en 1972” como mánager de la selección boricua para el Mundial de Béisbol que tuvo como sede este país.

El periodista Edgar Tijerino, autor de varios libros, el más reciente “De Cayasso a Nemesio”, nos dice: “Empecé como periodista en 1970 y de alguna manera me ha correspondido escribir y poner en su justa perspectiva la actitud de Clemente para con el pueblo nicaragüense”, apunta el veterano cronista que no solo escribe sino que también mantiene dos espacios radiales diarios con enorme audiencia en el país. La relación de Tijerino con Clemente fue algo accidentada, marcada por varias polémicas que el periodista evoca con una amplia sonrisa. “Mira, hace como cuatro años escribí un artículo titulado “Mis polémicas con Clemente”, en que hago referencia a esos episodios que incluí ahora en mi libro más reciente”, apunta. “Esas controversias que tuve con él marcaron una relación que quizás fue fugaz en lo físico, pero que convirtieron a Clemente en uno de los grandes referentes para mí, no solo en el deporte, sino en la vida”.

Tijerino, quien vivió en Puerto Rico durante 1973, añade: “Clemente ofrendó el último de sus días de vida por este país que desde entonces profesa una gran reverencia y admiración por este puertorriqueño y su gesto nos hace pensar cómo es posible que pueda haber tal generosidad en un atleta”, comenta. “Su sacrificio es para nosotros una demostración del amor infinito que poseía Clemente por el prójimo, quien muere en su momento de mayor gloria, a los 38 años y cuando aún le quedaban tres o cuatro más en su mejor forma”.

Monumento al tiempo

Construido en 1948 por el dictador Anastasio Somoza, el vetusto Estadio Nacional, que hoy lleva el nombre del lanzador Dennis Martínez, es un monumento al tiempo por el que han pasado varios de los mejores peloteros de la historia.

Bastante maltrecho por falta de mantenimiento, este parque es el estadio en el que los Indios del Bóer juegan como locales en el torneo profesional nicaragüense en el que solo participan cuatro equipos. El lastimoso estado de sus muros y butacas dan al inmueble un aire fantasmal que se disipa un poco cuando se encienden sus luces para el juego entre Bóer y Granada.

Aprovechamos el ambiente festivo para colarnos al dugout y charlar brevemente con Julio Sánchez, el dirigente del Bóer, quien se muestra más que solícito en conversar cuando escucha las palabras “Puerto Rico” y “Clemente”.

“Yo estaba muy chavalo cuando conocí a Clemente en 1972”, recuerda. “Sin duda, Clemente fue una figura ejemplar en todos los ámbitos. Hasta la tragedia que acabó con su vida, no conocíamos su estatura como humanista. Después del terremoto, cuando vino para acá, fue cuando descubrimos que Roberto Clemente fue un nica más, que murió por ayudar a este, que también fue su país”.

Sánchez añade que Roberto “fue uno de los mejores hombres que Latinoamérica ha producido, como una inspiración para la juventud, desde lo que sucedió en esa gesta épica”. “La figura de Clemente es perdurable, eterna... nosotros en la selección llevábamos el número 21 en homenaje a él. Si lo admiraba como pelotero, lo admiro más como ser humano. Los nicaragüenses lo llevamos en el alma y en el corazón. La figura de Roberto Clemente debe ser tema de estudio en las escuelas del país”.

En Masaya

A media hora al sur de Managua, el poblado de Masaya es otro rincón donde el tiempo parece haberse detenido. Con una industria local consagrada a la manufactura de hamacas, aquí se yergue el estadio Roberto Clemente, tributo al astro del que se enorgullecen los pobladores.

Llegamos al filo del mediodía, con un sol opaco y una fresca brisa que sopla desde el lago frente al parque.

Francisco Mayorga, su administrador, se acerca tan pronto nos identifica como periodistas. “Aquí ha venido mucha gente a hacer reportajes de Clemente... de CNN y otras cadenas y siempre dejan alguna propina”, dice en busca del dólar. “A ver, usted que es puertorriqueño, dígame por qué Clemente usaba el número 21”.

Reconozco que no sé y dispara: “Caramba amigo, le digo que era por su nombre, Roberto Clemente Walker, que tiene 21 letras”.

Tranquilo por la promesa de “un donativo para el estadio”, Mayorga se desborda en elogios para Clemente. “Es lo más grande que ha dado el béisbol”, asevera. “Y cuando digo eso lo digo por toda América, incluidos los cubanos, los venezolanos, los mexicanos, los dominicanos. Yo tenía 15 años cuando lo vi en persona por primera vez, en 1972. Clemente dirigió en este estadio y por eso es que lleva su nombre en tributo y reconocimiento a un gran hombre. Él fue una persona que luchó por todos los latinoamericanos para que hubiese igualdad con los estadounidenses”.

Mayorga añade que Clemente se preocupó por la justicia salarial en las Grandes Ligas “para todos los peloteros latinos, que jugaban tan bien o mejor que los gringos pero que ganaban menos”.

“Podría estar horas hablando de Clemente... aquí vino el año pasado su hijo y también doña Vera. Aquí hay una clínica que también lleva el nombre de don Roberto”, explica. “Los nicaragüenses estamos en deuda con Roberto Clemente. ¿Usted sabe lo que es dejar una cena de año nuevo para venir a ayudar a Nicaragua? Nada en la vida alcanza para pagar eso”.

Esa edad más o menos tenía yo cuando supe que Nicaragua existía y descubrí que el mundo era más grande que los confines de mi calle o de mi ciudad. A mediados de los sesenta una selección nicaragüense de ligas pequeñas fue a jugar un torneo a la Ciudad de México.

El equipo, tan humilde como el nuestro y sin recursos para el hospedaje, se acomodó en los hogares de los jugadores mexicanos. Uno de esos nicas pasó dos noches en casa de mis abuelos.

Esa breve visita se convirtió en todo un acontecimiento en aquella remota infancia y cuando el amigo se marchó nos juramos mantener correspondencia. Una carta recibí, una envié y en el camino olvidé su nombre. Volví a recordarlo en 1972, primero por el terremoto, y luego por la muerte de Clemente, que oscureció la fiesta de despedida de año.Ese día, en Masaya, la memoria me alcanzó de nuevo.

Mañana hablaremos de eso.


Comentar este contenido





Compartir

Otras noticias en Pasión




Lo más popular



Lo más comentado

Carlos, inmortal

elnuevodiario.com.ni |

La inmortalidad te permite esquivar la muerte, burlándote de ella con un zigzagueo como los de Lionel Messi,...

16 Comentarios

Expresidente Flores enviado a prisión

elnuevodiario.com.ni |

El expresidente salvadoreño Francisco Flores, acusado de apropiarse de unos 15 millones de dólares...

9 Comentarios

El canal, un proyecto nacido en la Colonia

elnuevodiario.com.ni |

En los años 80, siendo estudiante, el holandés JanGeert van der Post llegó por primera vez a...

9 Comentarios

Kilómetro 4 Carretera Norte
Managua, Nicaragua
web@elnuevodiario.com.ni
Teléfono: (505) 2249-0499
PBX/Fax: (505) 2249-0700