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La final de esta Champions 2015 ofrece un duelo atractivo entre dos equipos inaccesibles al miedo con características y estilos diferentes, hambrientos de triunfo. El Barcelona, que garantiza un futbol fluido y deslumbrante, es capaz de brindar un concierto en un teatro; en tanto el Juventus, con una defensa mordedora, pendiente de las fallas del adversario para volcarse, parece un equipo de taberna, bravo hasta la temeridad, inclaudicable.

El favoritismo del Barsa es indiscutible, aunque no es una certeza. De serlo, ¿qué sería lo interesante hoy en Berlín cuando el equipo con la defensa más firme de la Champions le haga frente al temible “Monstruo” de tres cabezas, que es el ataque azulgrana con el vértigo cargado de destreza que ofrece Neymar, el ímpetu derriba montañas y olfato de Luis Suárez, y la magia inagotable del imprevisible Lionel Messi?

¡CÓMO PRESIONÓ EL MADRID!
Esa defensa, atravesó por múltiples dificultades frente al Real Madrid en cada una de las dos batallas de semifinales, tanto en la victoria por 2-1 en Turín como en el empate 1-1 en el Bernabéu. Ese total de 22 disparos, las constantes penetraciones, la presencia amenazante de Benzema, Bale, Cristiano, James y Chicharito, indican la bravura del Juventus en el fondo, no su invulnerabilidad.

Aunque siempre en mayoría defendiendo, el Juventus no se amontona como aquel Chelsea sostenido por Cech, ni es esencialmente destructor como lo fue el Inter de Mourinho contra el Barsa en el 2010. A diferencia de la velocidad de juego que garantiza el Real Madrid y de su preferencia por el juego aéreo, el Barsa propone un futbol de mayor elaboración, con la pelota a ras del piso, con más toques, pero con el agregado de transformarse en vertical y fulminante contragolpeando, aprovechando la arquitectura que proporcionan Iniesta y Rakitic, y la solidez del incansable Busquets.

NO PERDER DE VISTA A POGBA
La pelea en el medio podría alcanzar ribetes espectaculares. La sabiduría y experiencia de ese veterano construido con mármol tal es Andrea Pirlo, el accionar de Marchisio y la incidencia que puede conseguir un Pogba físicamente restaurado, ansioso por mostrarse de cuerpo entero con toda su gama de virtudes, sin perder de vista los aportes de Vidal, deben mantener a Luis Enrique durmiendo con un ojo abierto.

La defensa del Barsa es muy flexible con centrales capaces de cerrar, salir rápidamente y cubrirse las espaldas, como Piqué y Mascherano y un par de laterales con proyecciones ofensivas largamente conocidas, tal es el caso de Jordi Alba y Danny Alves, cuyo atrevimiento, muchas veces abre espacio a complicaciones obligando al paralelogramo del fondo, a movimientos fuera de contexto que Busquets intenta reorganizar.

No estará Chiellini pero sí Barzagli, otro mastín, fiero e implacable, con Bonucci, Evra y Litchsteiner.

SERIA ADVERTENCIA
La agilidad de Tevez y el crecimiento de Morata constituyen una seria advertencia en el manejo de las contras por parte del equipo italiano, recurso que será utilizado como arma eficaz frente al futbol imaginativo, de variadas combinaciones y seductor del Barsa, que cuenta con esos temidos tres “puñales” para agitar y resolver. El adelanto que puedan conseguir los volantes azulgrana con las incorporaciones que hace Busquets, podría proporcionar espacios y facilidades para los desbordes de Pogba y las embestidas de Tevez.

El Barsa es favorito y lo veo vencedor, sobre todo por contar con alguien tan desequilibrante como Messi, pero no hay quien se atreva a subestimar a un equipo, que frente a un reto más exigente como era superar en dos batallas al Real Madrid, lo consiguió contra vientos y mareas.

 

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