•   Berlín, Alemania  |
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  • EFE

Las aficiones de Barcelona y Juventus han tomado Berlín desde primera hora de esta mañana, en un ambiente de hermandad que ha propiciado que no se registraran incidentes destacados entre ambos grupos de seguidores, sino una camaradería que no siempre es habitual en la previa de una final de la Liga de Campeones.

Aunque la capital alemana se levantó esta mañana bajo un cielo plomizo y la amenaza de lluvia, el intenso calor esta siendo el protagonista de un jornada en la que el centro de Berlín se ha teñido de azulgrana y 'bianconero' prácticamente a partes iguales.

Los cerca de 20,000 barcelonistas desplazados a la final tenían su punto de encuentro en Breischeidsplatz, lugar fácilmente reconocible por ser la plaza donde se levanta la Gedächtniskirche, una de las iglesias más viejas de la ciudad y que fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial.

A primera hora de la tarde, la plaza ya estaba abarrotada de aficionados azulgranas que calentaban la final, entonaban sin parar el himno del Barça y otros cánticos habituales y coreaban los nombres de sus ídolos, especialmente del técnico, Luis Enrique Martínez, y por su puesto de Lionel Messi, cuya camiseta con su nombre y el 10 a la espalda era mayoría entre los seguidores barcelonistas.

A unos 6 kilómetros de distancia, en Alexanderplatz, otra de las plazas emblemáticas de la ciudad, se encontraba la zona reservada para los aficionados de la Juve, quizá hoy en minoría en Berlín en comparación con los del Barça, pero igualmente ruidosos.

Ambos grupos de aficionados confluían sin problemas en la 'Fan Fest' organizada por la UEFA, un complejo de ocio y restauración con el fútbol como temática principal levantando para amenizar la espera del partido al público en general y a los seguidores de ambos equipos.

Situada junto a la Puerta de Brandemburgo, una de las zonas favoritas de la afición 'culé' para pasear hoy por Berlín, en ella podía verse a azulgranas y 'bianconeros' confraternizar sin problemas mientras se abrazaban y se fotografiaban juntos.

De esta sana rivalidad han sido testigos muchos turistas que se han acercado a la ciudad berlinesa para presenciar la final, algunos de ellos con la camiseta de su equipo -la del Bayern de Múnich o de la propia selección alemana, por ejemplo- y muchos otros con los colores azulgranas.

El día ha ido avanzando y las nubes han dejado paso a un sol radiante. Y nada mejor que combatir el calor con cerveza. Para reponer fuerzas, las típicas salchichas alemanas han sido el menú favorito de los seguidores de ambos equipos, para no perder la energía antes del partido.

Una final que no se podrá ver en las pantallas gigantes de ninguna de las zonas de seguidores acotadas por la UEFA, por lo que los hinchas que no puedan entrar en el Estadio Olímpico al carecer de entrada, deberán elegir una de las incontables cervecerías que tiene la capital alemana para poder animar a su equipo frente a un televisor.

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