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  • EFE

Con unos Cavaliers diezmados por la baja del base Kyrie Irving y unos Warriors desconfiados pese a tener ventaja de 1-0 en la serie, tras ganar el primer partido en la prórroga 108-100, se disputará este domingo el segundo encuentro de la final de la NBA.

Los Warriors esperan la reacción de los Cavaliers con su estrella, el alero LeBron James. Los ‘Cavs’ han mantenido la moral alta, al menos en la comunicación con los periodistas, al asegurar que a pesar de la importante baja que han sufrido con Irving están listos para competir.

“Ni antes ni ahora nadie nos ha regalado nada, a mí no me dejan salir al campo a marcar 40 puntos, sino que es mi responsabilidad el conseguirlos”, declaró James.

“Todos sabemos el tipo de equipo que somos cuando Irving está en el campo, pero no tengo ninguna duda de que sin él también seremos competitivos y buscaremos el triunfo”, agregó.

James, quien anotó 44 puntos en el primer partido, también respondía de alguna manera a los comentarios hechos por algunos jugadores de los Warriors en los que valoraban como más positivo para su equipo el hecho que la estrella de los Cavaliers consiguiese el mayor número de tantos, pero no diese asistencias al resto de compañeros y se quedasen sin ser factor ganador.

Jugadores como Harrison Barnes, Draymond Green y Andre Iguodala serán de nuevo los encargados de intercambiarse en la defensa de James y de formar el núcleo de los Warriors en esa faceta del juego.

James no está preocupado por lo que puedan pensar los jugadores de los Warriors, sino que le sigue dando vueltas el fallo que tuvo en el tiro a canasta.

El base titular de los Cavaliers se lesionó a falta de dos minutos para el final de la prórroga, cuando sufrió fractura de la rótula de la rodilla izquierda.

Irving se esforzó al máximo en solitario durante las últimas dos semanas en su intentó por jugar la final, a pesar de los problemas de tendinitis y otras molestias que arrastraba en la misma rodilla.

Los Warriors reiteran que sienten las bajas de jugadores clave entre sus rivales, como les sucedió en las series ante Nueva Orleans, Memphis y Houston, pero su misión es pensar en lo que sucede dentro de su propio equipo y estar listos para el segundo partido.

Lo positivo para la NBA fue que la victoria de los Warriors dejó un 12.9 por ciento de cuota de pantalla de televisión en Estados Unidos, el más alto en la historia de las finales.

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