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No hubo milagro, pero David sacó su honda, acertó una pedrada mientras peleaba con llamativa temeridad, y el Goliat de los pronósticos, incómodamente apretado 1-1, se tambaleó con el futuro del partido navegando en un suspenso cada vez más espeso. Sin embargo, el equipo que previamente se veía agrandado y cobijado por un extenso favoritismo, logró reaccionar a tiempo saliendo de ese oleaje turbulento, proyectándose hacia un triunfo glorioso por su múltiple significado. Con Messi incidente y utilizando las estocadas de Suárez y Neymar para resolver la complicada ecuación que planteó el Juventus, el Barcelona de Luis Enrique, aseguró su segundo triplete y su quinta Champions. 

ESTOCADA DE RAKITIC

El gol madrugador de Rakitic en el minuto 4, consecuencia de una brillante maniobra colectiva iniciada con una larga entrega de Messi desde la derecha en el fondo, hacia Neymar que se desplazaba por la izquierda arriba, continuada con la imaginación trasladándose velozmente de un botín a otro, hasta el deslizamiento de balón hecho por Iniesta a Rakitic, quien remató con un seco zurdazo, hizo pensar que el Barsa se adueñaría del ritmo del partido estableciendo las pautas y marcando diferencia. Fue una falsa sospecha. Si bien es cierto el Barsa manejó más tiempo el balón y fabricó más y mejores oportunidades, el Juventus mostró suficiente atrevimiento tomando riesgos y fue a fondo adelantando líneas, cubriendo bien sus espaldas y acelerando el juego.

Nada es fácil, dice Murphy, sobre todo ganar una final de Champions. El ansiado y necesario segundo gol del Barsa, no llegaba, en gran parte por culpa de Buffon, quien realizó atajadas y consiguió cierres de mucho mérito, precipitando o desarmando a Neymar, Suárez y el propio Messi. Resignado a solo un gol de ventaja, el Barcelona regresó en el segundo tiempo intentando ejercer control para abrir espacios, pero se encontró con un Juventus agitado por la movilización de Pogba, la presencia amenazante de Marchisio, el accionar de Tévez y la voluntad inquebrantable de Vidal, mientras Morata hacía ingresos sigilosamente. Esto multiplicó el trabajo de Piqué y de Mascherano, manteniendo bajo presión a los laterales Alves y Jordi.

MORATA GOLPEA AL BARSA

Con Messi arrancando desde atrás para ofrecer su apoyo, el trabajo de Busquets fue más visible por ser quien determinaba hacia dónde abrir juego y cómo enfriar. En el minuto 55, el gol de Morata borrando la desventaja. Dentro del área, Tevez remató girando y Ter Stegen rechazando hacia cualquier parte, lo hizo hacia su derecha, lo que resultó una entrega apropiada para un cazador como Morata quien, con el arquero todavía retorciéndose en el piso, remató con frialdad y precisión.

Lamentablemente, Andrea Pirlo fue una pálida sombra de su glorioso pasado y no pudo ofrecer el aporte acostumbrado. Eso hizo crecer en dinámica y como generador de peligro a Paul Pogba, un centrocampista fuera de serie en construcción, manteniendo al Juventus latiendo como amenaza. Pogba fue víctima de una falta a la orilla del área que fue obviada y se concentró en moverse por la izquierda, con Marchisio, un experto en bombazos, abriéndose paso por el centro. Después de otras dos intervenciones de Buffón, el gol de Luis Suárez en el minuto 69. Messi tomó una pelota en el propio centro de la cancha y comenzó a abrirse paso por la izquierda hasta conseguir posición de tiro dentro del área y apretar el gatillo. Su disparo fue desviado por Buffon, exactamente hacia el lugar por el que ingresaba Suárez, quien con potente derecha sacudió las redes estableciendo el 2-1.

NEYMAR CON LA ÚLTIMA PUÑALADA

En el minuto 72 le fue anulado un gol a Neymar porque el cabezazo, que asestó hacia abajo, entró en contacto con su brazo derecho antes de seguir hasta las redes, pero el brasileño marcó por caer el telón, durante un estirón a los cinco minutos programados después del 90. Fue un contragolpe muy rápido y una certera entrega de Pedro, rematada rasante por Neymar desde la izquierda para el 3-1.

No hay duda que ganó el mejor equipo, el Goliat de los cálculos previos, pero asustado por un David atrevido que presentó pelea en todo momento con su honda lista para otra pedrada. No pudo hacerlo pese a estar buscando el milagro con tanto empeño y la suficiente habilidad, muriendo con los botines puestos y de cara al sol, aunque la noche cobijaba el Estadio de Berlín. Un gran partido que superó todas las expectativas.

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