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Banderas, camisetas, bufandas, confeti... Miles de aficionados del FC Barcelona tiñeron este domingo de azulgrana las calles de esta ciudad para recibir a los campeones del triplete, recién llegados de Berlín con la quinta Liga de Campeones bajo el brazo.

"Campeones, segundo triplete, seguimos haciendo historia" rezaba el lema del autobús con el que los jugadores azulgrana recorrieron las abarrotadas calles del centro de Barcelona en dirección al estadio Camp Nou para cerrar la fiesta ante más de 67.000 personas.

Al frente del vehículo lucían los tres trofeos ganados este año, Liga, Copa del Rey y +Champions+, reeditando el éxito obtenido en 2009 con Pep Guardiola en el banquillo y convirtiéndose en el primer equipo en obtener dos veces el triplete.

"El de 2009 fue más mágico porque era la primera vez que se conseguía. Pero ganarlo dos veces es brutal", explicaba casi sin voz Adrián Llamazares, que lucía una camiseta del Barcelona con el dorsal '09' y el nombre "Triplete", en recuerdo de esa temporada.

"Yo estaba convencida de esto desde principio de temporada. El equipo era muy bueno y me gustaba mucho Luis Enrique como entrenador", decía Sara Marco, una mujer sexagenaria, mientras su nieto ondeaba con fuerza una bandera azulgrana.

"El ciclo es Messi"

Pero era de las pocas. Hace seis meses, con el Barcelona atravesando una crisis de resultado y el astro Leo Messi enfrentado con el técnico Luis Enrique, casi nadie apostaba por este equipo.

Pero desde entonces, el conjunto azulgrana se convirtió en una apisonadora tanto en Liga como en Europa y reafirmó su hegemonía en el fútbol continental, puesta en duda por la prensa madrileña el año anterior después de que el Real Madrid levantara la décima Champions.

"Hablaban de fin de ciclo pero el ciclo es Messi. Mientras tengamos a Messi, da igual el entrenador y el resto de jugadores, el Barcelona puede ganar todo lo que se proponga", decía David Blasco, de 41 años.

Chavales jóvenes gritando los nombres de sus ídolos, parejas con sus hijos luciendo minicamisetas del Barcelona, y también muchos turistas se juntaron a lo largo del recorrido de la rúa mientras los jugadores, recién llegados de Berlín tras una larga noche, saltaban y bailaban en el autocar descubierto.

Los niños eran los más emocionados por poder ver de cerca a los futbolistas, aunque fuera durante unos pocos minutos después de esperar horas bajo el intenso sol de Barcelona.

"¿Dónde está Messi?", preguntaba un niño de seis años a su madre, Nuria Boada. "En casa el ídolo de todos es Messi. Es el mejor del mundo, hace cosas increíbles casi sin despeinarse. Aunque hoy queremos despedirnos de Xavi también", decía esta aficionada de 39 años.

Capitán azulgrana y emblema del estilo de toque barcelonés, el centocampista español se despidió el sábado del club de toda su vida levantando la cuarta Liga de Campeones de su palmarés y la quinta del club. Su nombre fue de lo más coreados, incluso más que el del astro argentino.

También el brasileño Neymar y el uruguayo Luis Suárez, compañeros de Messi en el letal tridente de ataque, fueron aclamados por los hinchas, entre los que había una gran presencia de latinoamericanos.

Óscar González, un uruguayo con la camiseta de Suárez, se mostraba especialmente contento por el gol de su compatriota que rompía el 1-1 en el marcador cuando más apretaban los italianos.

"En ese momento estábamos sufriendo y su gol nos tranquilizó. Estoy muy contento por él. Después del mordisco, la sanción y todas las críticas, se adaptó muy bien y fue vital para el equipo", decía este hombre de 49 años y nacido en Salto como el delantero azulgrana.

Este tridente condicionó el habitual estilo azulgrana, mucho más directo que en temporadas anteriores. Poco les importa a los aficionados como Eduard Corcelles, de 27 años que festejaban los tres títulos.

"Mientras los de arriba marquen, que jueguen como quieran. ¡Y que el año que viene nos traigan la sexta!".

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