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Solo hay una posibilidad para vencer a Novak Djokovic, y es jugando un tenis próximo a la perfección. El serbio se ha convertido en un jugador fantástico, capaz de dominar todos los aspectos del juego, y más allá de lo ocurrido ayer en la cancha de arcilla de Roland Garros, de manejar sus habilidades eficazmente en todas las superficies, de día o de noche, a la orilla del hielo polar o en la cocina del infierno. Pero pese a todo eso y el gran momento que está atravesando, siempre en pleno crecimiento, sigue sin conseguir el título de París, como le ocurrió a Pete Sampras, aun siendo reconocido como Novak, el mejor del mundo.

FANTÁSTICA REACCIÓN

Stan Wawrinka provocó un gran impacto con su tenis casi perfecto para imponerse en cuatro sets 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4 a Djokovic, el nuevo Rey supuestamente a largo plazo, en el mundo de los balazos con la raqueta. No creo que alguien considerara viable un resurgimiento de Wawrinka en el cuarto set estando atrás 0-3. Pero el suizo, recuperando la confianza golpeada, restaurando la solidez de su juego, utilizando una agresividad terriblemente dañina por la rapidez y precisión para trazar diagonales, respondiendo a la exigencia planteada por Djokovic en busca de desgastarlo manteniéndolo en el fondo de un lado a otro, para traerlo bruscamente a la red, igualó 3-3 mordiendo la imperiosa necesidad de ganar ese set que tenía el serbio, tratando de extender el duelo a cinco mangas.

Wawrinka, a diferencia de Djokovic, tiene un historial turbulento, de trasnochadas, descuidos, indisciplina, algo que lo molesta terriblemente y que coloca en duda sus reservas físicas en duelos como el de ayer. Pero, cuando Novak se adelantó 4-3 en ese cuarto set después de una balacera de sálvese quien pueda, el suizo reaccionó milagrosamente a una desventaja de 0-40, se niveló 4-4 y terminó volcándose para conseguir un quiebre y tomar ventaja 5-4, antes de rematar con su servicio, doblando la resistencia y la voluntad del serbio.

DJOKOVIC FUERA DE CONTROL

Doloroso para Djokovic, quien buscaba con la ansiedad de un perseguidor de sueños su primera corona en Roland Garros y multiplicó esfuerzos en ese intento. Su geometría fue la apropiada para triunfar, pero Wawrinka tenía el antídoto para todas las variantes que le propusieron. Esa seguridad en el fondo, la capacidad de cobertura que exhibió el suizo, el poder de su servicio, la rapidez para llegar a la red, desesperaron a Novak, obligándolo a rechinar sus dientes y quebrar su raqueta al golpearla contra el piso después de perder el segundo set, finalmente clave.

Gran triunfo de Wawrinka y gran demostración de Djokovic. Lamentablemente, el serbio vio esfumarse la posibilidad de ser el primer ganador de los cuatro grandes torneos en la misma temporada desde Rod Laver en 1969, y sigue sin imponerse en París.

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