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Un gol de Carlos Chavarría en el apocalipsis de la primera mitad acabó con el suplicio de Nicaragua, que anoche derrotó 1-0 a Surinam en el Estadio Nacional de Futbol, donde el conjunto nacional disputó el partido de ida de la segunda fase de las Eliminatorias Mundialistas rumbo al Mundial de Rusia 2018.

Sufrió Nicaragua y no precisamente porque Surinam fue un volcán en erupción ofensiva, claro que no, el conjunto pinolero vivió 90 minutos de amargura por no poder concretar ocasiones claras, sobre todo en el inicio del segundo tiempo cuando los nicas salieron del vestuario con la sangre revolucionada, acosando y transformando en un caos a la defensa del rival.

Barrera brillante

Nicaragua dio un recital de circulación y posesión de la pelota en el primer tiempo, pero careció de profundidad. No se puede imaginar a este equipo sin Juan Barrera, quien ilumina el camino cuando todo parece oscuro. Barrera fue un dolor de cabeza por la banda izquierda, zigzagueó sin descansar, su velocidad incansable hizo trizas al lateral derecho Jurmen Vallei, que vivió una noche tormentosa.

Fue precisamente Barrera quien en los primeros 5 minutos empezó a generar peligro. No tardó mucho tiempo para encontrarse cara a cara con el arquero de Surinam, Huiswoud Obrendo, quien estiró sus piernas y tapó el disparo de zurda del mejor jugador de Nicaragua.

De Barrera dependió Nicaragua durante los primeros 40 minutos, los nicas tuvieron la posesión pero crearon pocas ocasiones claras. Se dio cuenta el técnico Henry Duarte de que Barrera podía hacer mucho daño por las bandas, y lo mandó a la derecha, y envió a Chavarría a la izquierda.

Da tranquilidad

El cambio táctico no tardó mucho en hacer efecto; Barrera esta vez encaró al lateral izquierdo, se escapó de él y ejecutó un centro rasante, un poco retrasado pero con la suficiente dosis de veneno. Este llegó a los pies de Carlitos, ese muchacho que muchas veces fue relegado por Otoniel Olivas en el Real Estelí, pero que todos sabemos que posee un talento especial. 

Chavarría recepcionó el balón de Barrera con tranquilidad, levantó la cabeza, afinó y con un disparo de pierna derecha acabó con el trabajo defensivo que Surinam había ejercido de manera casi perfecta en la primera parte.

El gol calmó los nervios de Nicaragua, que en el segundo tiempo salió fortalecida. No tardó mucho en crear peligro, nuevamente Chavarría buscó el segundo gol, encaró a Vallei y con un derechazo obligó a Obrendo a lucirse con una atajada espectacular. Pocos minutos después, Carlos tuvo una clara frente al portero, que no pudo concretar.

Pero no solamente Carlos dispuso de opciones para sentenciar la eliminatoria. También Barrera, Galeano, y hasta Raúl Leguías, quien entró de cambio, pero nuevamente la epidemia de no poder marcar le pasó factura a Nicaragua. Ahora la selección viajará a Surinam con una ventaja mínima, pero sabiendo que perdonó demasiado y que si no juega de la misma forma que anoche, puede pagar caro y morir en territorio enemigo.

Por ahora hay que disfrutar, se jugó bien, hubo un dominio excelso, pero faltó contundencia.

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