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Si quieren una cátedra de cómo batallar hasta el final, el mejor maestro es León. Anoche en el Estadio Nacional Denis Martínez, el conjunto metropolitano salió de las brasas, rugió sin cesar, hasta despedazar a los Dantos 8-7, avanzando a la final del Campeonato Nacional de Beisbol.

León rindió a una de las frases de su himno celebré: “León puede ser abatido, pero nunca vencido”. Y así jugaron los metropolitanos durante todo el partido, con el cuchillo entre los dientes, peleando en cada inning, hasta empatar el partido a 7 en el noveno inning, y “matar” a su rival en el décimo segundo episodio por un error del antesalista Juan Oviedo en roletazo de Isaac Martínez con las bases llenas. Oviedo hizo una mala recepción de la pelota y no alcanzó a poner out a Martínez en primera.

Inicio huracanado

Los Dantos dieron un golpe autoritario desde el inicio del partido. Triple de Juan Oviedo, doble de Ronald Garth, y hit de Carlos Pérez, los tres cohetes remolcadores, dieron ventaja de 3-0 a los capitalinos que sumaron una en el segundo inning por imparable impulsador de Ofilio Castro.

En apenas dos innings y con un sólido Henry Córdoba en el montículo, los Dantos arrinconaron a León. Pero eso no fue todo, los Dantos sumaron dos carreras por jonrón de Henry Burton con uno a bordo en el cuarto inning aumentando a 6-0 la ventaja. Los metropolitanos lucían desconcertados, con pocas posibilidades de resurrección, pero apareció Esteban Ramírez descargando cuadrangular en el sexto episodio con dos en circulación para estrechar la pizarra a 6-3.

León vivía un suplicio, pero nunca desmayó. Incluso los Dantos anotaron una carrera en el séptimo por hit remolcador de Ronald Garth. Aparentemente esa carrera parecía la sentencia final (7-3), pero aún lo mejor estaba por venir para los metropolitanos.  

Momento clave

En el octavo inning, un error infantil de Cairo Murillo y su cuerpo técnico desconcertó a los Dantos.  Golpe a Isaac Martínez y doble de Sandor Guido, explotaron al relevista Eduardo Cáceres, quien había sustituido a Córdoba en el séptimo.

Cairo levantó sus brazos y pidió al derecho Claudio Hernández, sin embargo al montículo subió Jem Umaña. Murillo al principio no se percató y el serpentinero hizo disparos de calentamiento. Al darse cuenta el manager de los Dantos que ese no era el pitcher que había solicitado, se armó una confusión más grande que el universo, y aunque los Dantos hubiesen ganado posiblemente en la mesa perderían el partido por violar el reglamento.

Al final el zurdo Umaña tuvo que quedarse en el montículo y así inició la resurrección metropolitana que hicieron desfilar en la loma a Umaña, Miguel Rojas y Roberto España, quien al final cargó con el descalabro, contrario al relevista Edward Jiménez que lució grandioso adjudicándose la victoria. Esteban con elevado de sacrificio impulsó la cuarta carrera, wild pitch de Umaña propició que Sandor anotara desde tercera base, y doble remolcador de Marvin Martínez puso las acciones 7-6.

Llegó el noveno inning y apareció súper Esteban conectando el hit remolcador que empató el partido. El encuentro se extendió hasta el cierre del décimo segundo inning, León con dos outs y las bases congestionadas aprovechó la desnudez defensiva de Oviedo, quien se convirtió en el villano menos esperado del desafío.

Celebró León, un grandioso equipo que rugió con su ¡Viva León jodido!, escapando de la muerte, y con el boleto a la final, en la que se enfrentará a la Costa Caribe o Matagalpa, que esta mañana (11:00) en Matagalpa, pelearán el último pase a la fiesta grande.

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