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  • EFE

El Brasil de Neymar llega a la Copa América en pleno proceso de regeneración y acuciado por el reto de comenzar a redimirse, tanto en el plano de los resultados como en el del fútbol, del imborrable fracaso en su propio Mundial.

De los veintitrés jugadores convocados por el seleccionador brasileño Carlos Caetano Bledorn Verri ‘Dunga’ para la Copa América, ocho estaban en el grupo que jugó el Mundial y cinco de ellos estuvieron en el césped del Mineirão de Belo Horizonte en la vejatoria derrota por 7-1 ante Alemania en las semifinales del torneo.

Dunga ha movido piezas y ha aireado la defensa y rejuvenecido el sector ofensivo, pero el equipo brasileño sigue teniendo características similares a las que exhibía en el Mundial y una dependencia total de Neymar, su única figura con quilates y que está, probablemente, en el mejor momento de su carrera.

El delantero del Barcelona fue definido por el fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano como “un verdadero milagro” en el fútbol actual --un rasgo por el que lo equiparó a Lionel Messi-- y en la selección brasileña; una descripción que no puede ser más acertada.

Desde que debutó con la selección hace cinco años, Neymar ha demostrado ser imaginativo y su calidad excepcional, y cada día, su protagonismo en la Canarinha se ha ido agigantando.

Esta será su segunda Copa América. La de Argentina 2011 supuso su puesta de largo en el fútbol internacional y ahora llega mucho más maduro, después de un gran año con el Barcelona, asentado como una de las grandes estrellas de la liga española y como la pieza fundamental de su ‘seleção’.

En los ocho amistosos que ha jugado Brasil a órdenes de Dunga, Neymar ha anotado ocho goles, casi la mitad de los 18 del equipo. Pero la importancia del delantero de 23 años no solo se limita a su potencia goleadora, a su capacidad de desborde, de tirar faltas o de decidir partidos en un contraataque.

Con Dunga se enfundó el brazalete de capitán y se ha convertido en el líder indiscutible de una selección que trabaja para él.

El resto del equipo, a pesar del cambio de rostros, mantiene las características del grupo dirigido hasta el año pasado por Luiz Felipe Scolari: una defensa sólida, un centro del campo industrioso y un ataque con talento, en el que, sin embargo, se echa de menos un delantero centro puro.

Diego Tardelli, Roberto Firmino, Willian o Phillippe Coutinho no son hombres de área sino atacantes de gran movilidad aunque, cada uno, con un perfil diferente. Pueden aportar versatilidad al sector ofensivo, mientras que Robinho, a sus 31 años, probablemente desempeñará un papel menor.

Con esta plantilla, Brasil se ha trazado como meta ganar la Copa América, aunque Dunga rehúye del cartel de máximo aspirante al título y, para aliviar la presión, concedió más importancia a las eliminatorias del Mundial de Rusia 2018 que al torneo continental.

Brasil ha ganado ocho ediciones de la Copa América, la última de ellas lograda en Venezuela 2007, precisamente con Dunga como seleccionador, entonces debutante en la profesión de entrenador, y al igual que ahora, la Canarinha no partía como favorita.

8 títulos de Copa América tiene Brasil en su vitrina e intentará alcanzar la novena en Chile.

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