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Ahí está LeBron James, el Aquiles de la NBA, resistiéndose al desgaste que provoca un sostenido derroche de energías cargando sobre sus anchas espaldas las posibilidades de los amputados Cavaliers, que en esta final contra los Warriors se encuentran 2-3 de espaldas a la pared, pero no atados.

LA GRAN EXIGENCIA

Es natural preguntarse: ¿Qué más se le puede pedir a un jugador que ha sido capaz de dos actuaciones con triple dobles en puntos, rebotes y asistencias, pese a las ausencias de Love, de Irving y de Varejao, tres pilares fundamentales en el accionar del equipo de Cleveland, y registrar aproximaciones a ese rendimiento global tan llamativo en otros dos juegos, sin conseguir el acompañamiento necesario? Con la serie 3-2 a favor de los Warriors después de ese cierre huracanado y destructivo de Curry con 17 de sus 37 puntos, superando el esfuerzo postrero que hizo James en los primeros seis minutos de ese cuarto período, manteniendo a los Cavaliers en la pelea, la posibilidad que todo termine hoy, se agiganta frente a la angustia de una multitud que espera mayor presencia efectiva alrededor de su astro, calificado sin duda como el mejor jugador de estos tiempos, codeándose en comparaciones con otros grandes de la historia.

“NO SÉ, DIME TÚ”

¿Qué espera de LeBron en el sexto juego?, le preguntaron al técnico de los Cavaliers, David Blatt, quien casi sin inmutarse, graficando la grandiosidad de James, respondió: “Bueno, más de 40 puntos y un triple doble. No sé qué más. ¿Dime tú?”.

Se informa que ningún jugador ha promediado 35 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias a través de los cinco primeros juegos en una final. James registra 36.6 puntos, 12.4 rebotes y 8.8 asistencias, una enormidad en progresión esta noche cuando la fiera entre a las brasas rechinando su dentadura con los ojos llameantes, en búsqueda desesperada de la victoria.

JAMES NO SE RINDE

Lo más estimulante para los Warriors, aparte del resurgimiento de Curry con su bombardeo de triples y sus penetraciones desequilibrantes, es haber podido superar a los Cavaliers pese al crecimiento permanente de James edificando cifras tumba-marcas noche tras noche. Esto sin embargo, no golpea a James, con pretensiones de ir más allá de todo lo que ha ofrecido en el intento heroico de nivelar la serie.

Como en cada uno de los cinco juegos previos, el favoritismo está del lado de los Warriors, pero cuando LeBron está en la acera de enfrente, es mejor permanecer con las barbas en remojo y cruzando los dedos. Él es capaz de hacer milagros.

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