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Por favor, no hablen de frustración. El derecho de los Nacionales de Washington, Mark Scherzer, perdió un pedazo de la gloria suprema que persigue un lanzador y no pudo asegurar el Juego Perfecto que estaba a solo un strike de distancia, pero conservó el resto de su mayúsculo esfuerzo sacando el último out, consiguiendo “la proeza menor” de un no hitter, amordazando a los Piratas de Pittsburgh.

Trabajando ayer una fulgurante victoria de 4 por 0 sin hit ni carrera, después de su reciente e impactante faena contra los Cerveceros de Milwaukee el 14 de junio, ponchando a 16 enemigos, afectado solo por un hit de bate quebrado conectado por Carlos Gómez, el “as” Scherzer aparece en pantalla como un “monstruo” de la colina. Solo un hit y 26 ponches a lo largo de 18 entradas, ¿se imaginan eso?

MÁXIMA EXPECTACIÓN
El golpe al emergente José Tabata con dos outs y conteo de 2-2 en el cierre del noveno, desvaneciendo la perfección, provocó que la multitud golpeara con sus cabezas el muro de los lamentos, pero de inmediato, se refugió en la otra posibilidad, la del no hitter. Frente a expectativas que habían descendido un peldaño, Scherzer eliminó a Josh Harrison con un largo elevado que se extendió hasta la franja de advertencia para fildeadores, próximo a la pared, y el out 27 fue conseguido.

Johnny Vander Meer, de los Rojos, es el único caso en la historia de un tirador de dos no hitters consecutivos en 1938. Scherzer es por ahora una aproximación, y con lo conseguido, obliga a estar atentos de su siguiente salida escopeta en mano. ¿Será capaz de volver a empujar la posibilidad de la proeza a la cima de la montaña?

PROVOCANDO ASOMBRO
Fue apenas el tercer juego completo en la carrera de Scherzer, iniciada en el 2004, con Arizona perdiendo sus 4 decisiones. En el 2014, en su última temporada con los Tigres, Scherzer caminó toda la ruta contra los Medias Blancas el 12 de junio con pitcheo de 3 imparables, y ahora lo hace en dos juegos seguidos con actuaciones asombrosas, encadenando el bateo adversario y dejando al planeta beisbol con la boca abierta.  

Scherzer fue un brillante ganador del Cy Young durante el fabuloso 2013, ganando 21 y perdiendo 3 con 2.90 en efectividad. Desde entonces, ha estado atravesando el puente hacia la grandeza a la orilla de la inspiración. Así que, persiguiendo hazañas, no hay que perderlo de vista.

 

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