•  |
  •  |

Como saliendo de las ruinas de Pompeya y Herculano --ciudades sepultadas por el estallido del Vesubio en el año 79 después de Jesucristo--, cobijado por las cenizas, rodeado de columnas de humo, un envejecido Alex Rodríguez, de 40 años, no llora frente a las puertas de Cooperstown que posiblemente nunca serán abiertas para un pecador de la era de los esteroides como él, simplemente sigue tronado tumbando marcas, acumulando cifras de ribetes espectaculares, dejando huellas imborrables, retando al paso del tiempo, estableciéndose en la historia.

Disparando un jonrón contra el lanzallamas de los Tigres, Justin Verlander, hace poco el pitcher más temido de las mayores, capaz de ganar el Cy Young y ser el Jugador Más Valioso al mismo tiempo, Alex llegó a la cifra soñada de 3,000 imparables, algo así como alcanzar la cima del Everest por un escalador. Se pensó, que después de ser colocado a un lado por esa dolorosa y terriblemente lesión en la cadera que lo ha obligado a ser intervenido quirúrgicamente, de la cirugía artroscópica en una de sus rodillas para corregir un menisco roto, y de ser suspendido por un año consecuencia de su vinculación con los esteroides, Rodríguez a la orilla de los 40 años, apenas podría mostrar algunas señales de vida en su retorno durante este 2015.

SIGUE TRONANDO
Sin embargo, está rompiendo cadenas. En 64 juegos, Alex conecta 63 cohetes incluyendo 14 jonrones, 11 dobles, un triple, registra 283 puntos, y después de su partido 29 con cinco carreras, impulsadas o más, ha logrado 40 remolques, ofreciendo una gran utilidad para estos Yanquis que pelean con los Rays de Tampa Bay, el liderato del sector Este en la Liga Americana. No es un rendimiento de alguien acabado, ni física ni mentalmente. Todo lo contrario, lo que hemos estado viendo con cierto asombro es un pelotero resistiéndose al desgaste, batallando como un Leónidas en las Termopilas contra todos los factores adversos, imponiéndose.

En lo que va de la temporada, Alex dejó atrás los 660 jonrones de Willie Mays instalándose cuarto en la lista de todos los tiempos, con posibilidades de llegar a los 700 el próximo año, en caso de acercarse a los 30 en lo que falta del trayecto, y se colocó detrás de Hank Aaron, como impulsador de 2,000 carreras, de acuerdo con las estadísticas controladas desde 1920, un atraso que afecta a Babe Ruth, quien realmente, llevó al plato 2,214 carreras. Hay que apuntar que Aaron registra más de 2,000 turnos al bate de ventaja sobre Alex.

ESTUPENDO DESPEGUE
En 1996, durante su primera temporada completa, aunque sin estatus de novato, Alex Rodríguez envió señales claras sobre sus proyecciones. Jugando para Seattle, nos ofreció una actuación tan impresionante, que lo metió de lleno en la pelea por el título de Más Valioso de la Liga: líder de bateo con 358 puntos, líder en dobles y anotadas con 54 y 141, más el agregado de la llamativa cifra de 36 jonrones entre sus 215 hits y 123 empujadas. Uhhh, ¡Qué inmenso se vio con apenas 21 años! Almacenaba, sin duda, un mundo de energía.

En 1998, impactó disparando 42 cuadrangulares, y de inmediato continuó en erupción con otros 42 en el 99 y 41 en el 2000. Después de 125 jonrones en tres temporadas consecutivas, se despidió de Seattle firmando un contrato de 10 años por 252 millones con los Rangers de Texas. El chavalo de raíces pobres, se convirtió en el jugador mejor pagado del beisbol desde los tiempos en que Caín y Abel se boleaban sin cobrar.

En el 2001 llegó a Texas, y pareció Julio César entrando a Roma... Rápidamente, provocó asombro conectando 52 jonrones y empujando 135 carreras con 201 hits. Por fin, el beisbol veía a un short stop de llamativo poder, aterrizar en una pista reservada para los Ruth, McGwire, Sosa, Mays o Mantle. ¿Podrá volver a hacerlo?, fue la pregunta del momento.

Rodríguez se excedió en el 2002 con 57 jonrones para totalizar 293 desde 1996, promediando 41.9 jonrones en esos 7 años. Naturalmente, abrió una gigantesca interrogante: ¿Llegará a los 60?

DESNUDADO EN UN LIBRO
En el 2005, Selena Roberts del Sports Illustrated, en un libro que pudo ser titulado “Desnudando a Alex”, publicó que el pelotero dominicano había estado utilizando esteroides, convirtiéndolo en un sospechoso más adelante confeso y sancionado fuertemente, mientras batallaba con serios problemas musculares. Fue hasta en el 2009 que Rodríguez admitió haber usado drogas entre el 2001 y el 2003 --una época huracanada en productividad para el pelotero--, asegurando no haberlo hecho desde ese entonces.

Dice Marino Martínez, en una nota publicada ayer en El Nuevo Herald, que los esteroides, que fueron tolerados a la vista de las autoridades, no te enseñan a batear ni a pegarle a la bola, pero que te proporcionan mayor resistencia, fuerza y capacidad de recuperación. El cronista cubano cierra su nota diciendo que con esteroides o sin ellos, Rodríguez es uno de los mejores peloteros de todos los tiempos. Al dejar las cifras de Alex Rodríguez en progresión legitimando cada registro, los administradores de las Grandes Ligas abren un debate sin fin: ¿Cómo robarle la fama a quien continúa derribando marcas, así le mantengas cerradas las puertas de Cooperstown?

Agreguen que cascos, bates, zapatos, bolas y chaquetas de Alex, se encuentran en Cooperstown. ¿Será que no están contaminados? Eso indica que una vez retirado, Rodríguez podrá dormir en la acera del Salón, no esperando que las puertas se abran para él, pero cuidando sus cifras grandiosas que estarán adentro en el cofre de los tesoros, con o sin esteroides, como dice Marino Martínez.

2005 EL AÑO en que Selena Roberts denunció en su libro que Alex era un consumidor de esteroides.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus