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  • AFP

Neymar empacó las maletas y dejó este lunes la concentración brasileña en Santiago. Entrenar para no jugar "me mataría", dijo el atacante que fue suspendido por cuatro partidos y no apelará la sanción para disputar la Copa América.

Vestido de negro, sin el uniforme del equipo, Neymar salió del hotel, después de ver la noche del domingo a su seleçao de vencer 2-1 a Venezuela y avanzar a los cuartos de final del torneo.

"Independientemente de donde estaré a partir de ahora acompañaré siempre a la selección, hinchando por el éxito de mis compañeros, pero quedarme aquí apenas entrenando es matarme por dentro...Sin ninguna alegría", escribió en la red social Instagram.

Desde la tribuna

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) informó más temprano que no apelará la suspensión de Neymar, expulsado después de finalizado el partido que Brasil perdió 1-0 ante Colombia, en el que arrojó un balón al defensa Pablo Armero e insultar en los vestuarios al árbitro chileno Enrique Osses.

La Conmebol lo suspendió cuatro partidos, que le haría perderse el resto del torneo aún si Brasil llegaba a la final. Y mientras la CBF preparaba la defensa de la que después desistió, Neymar entrenó normalmente con el resto del equipo.

"Esperé con mucha fe y esperanza hasta este momento por la posibilidad de aún poder actuar con la selección brasileña en la Copa América, infelizmente no será posible (...). Es terrible entrenar sin prepararme para algo y esa situación podría llevarme a una lesión accidental, lo que haría todo aún más difícil", escribió el astro del Barcelona.

En ese partido ante Colombia, Neymar estaba fuera de sí, peleando durante el partido con sus compañeros, frustrado con un equipo que no respondía y que le dejaba toda la responsabilidad de resolver.

"Pido perdón a mis compañeros, por haberme permitido estar en esta situación pero estoy seguro que salgo una nueva lección para mi carrera", expresó el atacante.

El mal recuerdo

La última vez que abandonó inesperadamente la concentración fue en el Mundial de Brasil.

Salió en camilla con una fractura en una vértebra y vio por televisión el humillante 7-1 de Alemania en la semifinal.

Pero el rival en la Copa América no tenía de lejos la potencia de los germanos. Venezuela dio trabajo sobre todo al final del partido.

Y el ahora excapitán, porque le cedió la cinta a Miranda en la Copa América, vio desde la tribuna del estadio del Monumental ese partido.

Observó con atención cada jugada y el gol lo levantó del asiento. Thiago Silva anotó y lo apuntó con el dedo sonriente dedicándole el gol. Neymar le respondió levantando el puño.

"La forma en que encaramos el juego, como jugamos fue para él", expresó el zaguero y capitán del equipo antes de Neymar.

El delantero fue al vestuario para felicitar a sus compañeros. "Se sintió feliz, estaba contento", relató Roberto Firmino, autor del segundo tanto.

Vacaciones forzadas

Neymar deja el equipo con una victoria y la moral en alto para enfrentar a Paraguay en cuartos de final.

Ayuda también la presencia del veterano Robinho, que asumió la tarea de lanzarse el equipo en la espalda e inyectó asimismo equilibro emocional ante la pérdida del mejor jugador.

El atacante entra así en vacaciones forzadas, que no caen mal después de la larga temporada con el Barcelona, en la que cosechó la triple corona.

"Los jugadores son como cualquier persona, cuando algo negativo pasa duele y duro. Es mejor que se tome unas vacaciones, se relaje. Para más adelante regresar a ser nuestro referente", dijo su compañero en el Barça, Daniel Alves, que consideró "demasiado" dura la sanción.

Si Brasil no llega a la final o al partido por el tercer puesto, Neymar deberá seguir cumpliendo la sanción durante las duras clasificatorias al Mundial Rusia-2018 que arrancan en octubre.

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