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Cuando Ray “Sugar” Leonard sorprendió al mundo anunciando que retaría el poder destructivo de Marvin Hagler en mayo de 1986, las incredulidades saltaron hechas añicos. Sencillamente, se llegó a considerar que después de la brutal pelea con Tommie Hearns en 1981, ciertas lesiones, el desprendimiento de retina, lo poco mostrado frente a Bruce Finch y Kevin Howard y esos dos años de retiro no propiamente balanceándose en una hamaca, Leonard, en ese momento de 30 años, no estaría en condiciones de resistir a Hagler el 6 de abril de 1987.

Sin embargo, contra todos los vaticinios, incluyendo el de Edwin Pope en el Miami Herald calificando como “Un crimen” autorizar ese combate, “Sugar” logró ganar una decisión dividida provocando asombro. Continuó peleando venciendo a Donny Lalonde, empatando discutiblemente con Hearns y superando casi sin dificultades a Roberto Durán, solo para desaparecer mientras se sometía a una restauración muscular, reapareciendo dos años después en 1991 contra Terry Norris, recibiendo una paliza desproporcionada. Su última pelea con Héctor “Macho” Camacho, le dejó un sabor terriblemente amargo.

39 victorias con 6 derrotas y 30 nocauts, es el récord Oscar De La Hoya en el boxeo profesional desde su debut en noviembre de 1992, hasta su retiro en diciembre del 2008.

OSCAR ES DIFERENTE

Oscar de la Hoya, aniquilado por Bernard Hopkins en el 2004, pareció resurgir en su rotunda victoria sobre Ricardo Mayorga, pero lució borroso contra Steve Forbes y fue enviado al retiro en el 2008 por Manny Pacquiao. Obviamente, Oscar solo era la pálida sombra de un brillante pasado y su “tirada de toalla” fue considerada oportuna, dedicándose a administrar su fortuna de diferentes maneras, concentrándose en la empresa boxística Golden Boy. Cuando Leonard regresó contra Hagler, tenía casi un año de entrenar fuertemente desde el anuncio hecho en mayo del 86, en cambio este De la Hoya, no tiene ni un round de sombra en 7 largos años.

De concretarse la pelea, el joven sería Floyd rumbo a los 39 años, con mejor acondicionamiento muscular y mayor lucidez mental entre las cuerdas. Como Mayweather no es un pegador dañino, Oscar podría ser atrevido, pero ¿cómo administrar el cansancio de piernas y brazos y el resoplar de los pulmones? Pese a su envejecimiento, Floyd tendrá chance de ganar ese combate sin disparar un golpe, simplemente esquivando y escapando, hasta que Oscar se desplome, pero naturalmente hará algo contra el aburrimiento para distraer a la gente.

Sería una pelea sin pies ni cabeza, próxima a lo absurdo diría Camus, completamente unilateral, nada intrigante, con más de curiosidad que de expectación. Pagar por verla equivale a ser un engañado consciente. Todos estamos claros que Oscar no es “Sugar”, menos con 42 años.

 

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