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No hay que aproximarse al chileno Gonzalo Jara, dentro o fuera de la cancha. Seguramente el aire que respira es putrefacto, contaminante. Lo dicen sus actitudes repulsivas, vulgares, indignas, y aún la Conmebol, consciente de que el futbol cada día que pasa es más propenso a ser un juego sucio, y que la campaña del juego limpio es solo una falsedad más en el baile de máscaras jefeado por Blatter, debe tomar medidas drásticas con un jugador tan indeseable, que su actual club, el Maguncia de Alemania, lo ha colocado como disponible de quien lo quiera. Es decir, ellos prudentemente no lo quieren volver a ver.

PEOR QUE SUÁREZ
El mordisco de Luis Suárez, por el que todavía le están pasando factura, aunque terriblemente grotesco es menos repulsivo que la provocación descarada y depravada de Jara, agrediendo el trasero de Edinson Cavani, con premeditación y alevosía, asombrando no solo al planeta futbol, sino extendiéndose más allá de todos los límites.

En el oscuro historial de Jara, se encuentra un agarre de los genitales de Luis Suárez, inesperada y sucia acción que desembocó también en bofetada y expulsión. Uno se pregunta: ¿Cómo fue educado Jara? ¿Qué concepto tiene de los valores morales? ¿Le importa como pueda ser visto por los otros incluyendo su familia? ¿Tiene hijos y algún compromiso de comportamiento con ellos? ¿O es solamente --como se ha mostrado-- un abusivo consciente que se cree con licencia para hacer atropellos?

GANÓ LA DESFACHATEZ
Su actitud es sencillamente imperdonable y no me explico cómo la gente de Conmebol no procedió de inmediato para sancionarlo drásticamente, sacándolo de circulación en el torneo. Incluso la presidenta Bachelet, que ha estado presente en los juegos de Chile, debería haberse pronunciado severamente contra el bochornoso hecho.

Pienso que para el futuro, en casos como ese, se debe recurrir a la repetición de imágenes. Vimos a Cavini explicando al árbitro lo que había pasado, pero los que tienen la responsabilidad de impartir justicia, que no tienen un tercer ojo ni un sentido tridimensional, le cerraron puertas al reclamo y dejaron a Uruguay sin su mejor hombre, mientras el equipo local quedaba completo al conservar a semejante transgresor. Fue en ese momento, un resonante triunfo de la desfachatez.

ESA MALA LEVADURA
El aspecto moral es sencillo. No necesita de niveles universitarios o profesionales. La mala levadura no puede ocultarse. Pero el patriotismo deportivo está por encima de cualquier vergüenza y el equipo chileno con gruesa parte del periodismo ha cerrado filas, tratando de minimizar el hecho que cambió un probable 0-0 con definición por penales, por ese 1-0 que decapitó a Uruguay jugando con un hombre menos y más adelante con dos.

Eso sí, en esta época de videos, Jara quedó marcado para siempre como un vulgar provocador, desprovisto de valores morales. Espero que, de seguir en acción y coronarse Chile, muestre un gramo de vergüenza y se aparte de la foto.

 

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