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Argentina está con vida amigos. ¡Qué bueno! Después de realizar un plus esfuerzo exhibiendo un futbol dinámico, con raptos de inspiración, huellas de brillantez, muestras de amplio dominio, el equipo de Lionel Messi necesitó ir al azar de los penales cruzando los dedos, para imponerse 5-4 después de siete disparos de cada lado. Un triunfo meritorio.

La angustia estuvo bailando tango durante una tensa definición por penales, hasta que Carlos Tévez, con una puñalada de derecha, selló el avance de Argentina a las semifinales de la Copa América, terminando con un suspenso fabricado y agrandado por la falta de suerte, que malogró media docena de excelentes posibilidades de desequilibrar que fabricó el equipo gaucho, frenado por el accionar por momentos increíble del arquero David Ospina, el travesaño, un poste, dos llegadas a quemarropa y un rescate de Jaison Murillo.

James y Messi abrieron la tanda de penales con aciertos, y continuaron Falcao y Garay para el 2-2. Cuadrado sacudió la red y también Banega. El fallo de Luis Muriel hizo que Colombia se sintiera en el hoyo. Lavezzi adelantó 4-3 al equipo argentino, pero al fallar un buen estirón al  lado correcto de Romero, golpeando la pelota que entró, Cardona mantuvo con vida a Colombia. El 4-4 se mantuvo al fallar Bigglia su disparo rasante. Las fallas consecutivas de Zúñiga y Bigglia provocaron aullidos de frustración. Jason Murillo le pegó tan mal a la pelota que su disparo se perdió entre nubes borrosas y Tévez, el Apache, no falló. Su derechazo inutilizando a Ospina fue mortal. Argentina estaba en semifinales.

James bajo voltaje
Con James poco visible, tomando apenas algunas pelotas sin conseguir incidencia, Colombia se vio sumergida en imprecisiones mientras Argentina se apoderaba de los espacios y de la circulación del balón, manteniendo en acoso casi permanente la cabaña de Ospina. Las primeras señales fueron claras. En el minuto 5, un remate de Pastore es rechazado por Ospina, y en el 6, un cabezazo de Rojo también muy cercano y peligroso es enviado al córner. Ahí estaba Argentina presionando frente a un equipo colombiano concentrado en frenar avances del adversario de diferentes formas, sin reparar en los riesgos.

Extrañamente, Argentina prefirió tomar el sector izquierdo para sus progresiones aprovechando el accionar de Rojo y Di María, conectados por Messi moviéndose por el centro, y por Pastore, acelerando la pelota y pendientes del “Kun” con presencia amenazante en el área. Eso obligó a Cuadrado a permanecer en la defensa con James aislado y consecuentemente Colombia sin iniciativa.

Ospina se agigantó
La jugada cumbre del primer tiempo se produjo en el minuto 26 cuando Argentina vio malograrse en un instante, una doble posibilidad de marcar. Primero fue Agüero rematando casi a quemarropa una entrega rasante de Pastore, que Ospina rechazó milagrosamente con las piernas, y después Messi cabeceando el rebote también en la frontera del área chica, pero frustrado por la reacción espectacular de Ospina en una contorsión muscular con el complemento de un alarde de reflejos, sacando la pelota al córner. Los atacantes argentinos se quedaron mirando con asombro como exigiendo una explicación.

En el segundo tiempo, Argentina continuó ejerciendo presión manejando los hilos del partido frente a un equipo colombiano carente de ideas y consiguiendo su primera proyección hasta en el minuto 66, cuando raramente, James no apretó el gatillo en un ingreso al área apropiado para su perfil zurdo. Fue imposible para Colombia aplicar variantes con sus intenciones ahogadas por el juego de buen trazado realizado por Argentina, aproximándose constantemente a la cabaña del efectivo Ospina.

El esfuerzo argentino estuvo rebotando en las paredes de mármol de la mala suerte. Un disparo de Banega sacó astillas del travesaño, otro por debajo de Otamendi fue desviado por el poste derecho y una pelota que caminaba sin prisas hacia la cabaña desprotegida de Ospina, quien salió a tratar de frenar a Tévez, fue sacada por Murillo providencialmente. Un gol, solo un gol necesitaba Argentina, pero nunca lo consiguió pese a una insistencia tan llamativa y una acumulación de méritos, que se desvanecía al mirar la pizarra.

Sobreviviendo milagrosamente, Colombia mantuvo el 0-0 y alargó el suspenso a los penales. Se necesitaron siete intentos de cada lado para que Tévez asegurara el avance gaucho a semifinales con el derechazo que estableció el 5-4 en los disparos desde los doce pasos.

 

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