•   Londres, Inglaterra  |
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  • AFP

Por primera vez en toda la temporada, Novak Djokovic y Rafael Nadal llegan a un gran torneo, el de Wimbledon, en una situación parecida: olvidar el descalabro del precedente, Roland Garros.

El tenista español cedió en París un trono que parecía inexpugnable el perder ante Djokovic y cuando parecía que el camino estaba despejado para que el serbio ganara al fin en la tierra de París, perdió la final ante el suizo Stanislas Wawrinka.

Tres semanas después, la hierba de Londres servirá para comprobar si la derrota dejó dudas en Djokovic, gran favorito, dos veces campeón (2011 y 2014) y cabeza de serie número uno.

El británico Andy Murray, ganador en 2013 e ídolo local, será su rival principal, en parte por la antipatía manifiesta que sienten el uno por el otro.

El discretísimo Wawrinka, que este sábado en Londres describía “lo bien que sienta” acabar de ganar su segundo torneo grande, es otro rival a tener en cuenta.

Además, está Roger Federer. A los 33 años impera la convicción de que si ha de ganar un último Grand Slam, lo hará en Wimbledon, su torneo favorito, con siete títulos.

“Ha sido mi mejor preparación hasta ahora para Wimbledon, por razones obvias, porque tuve una semana más de preparación sobre hierba” por la eliminación temprana en Roland Garros, explicó el suizo.

“Ganar el torneo (sobre hierba) de Halle (Alemania) me ha dado la confianza adicional que requiere ganar este título”, añadió.

Los ganadores, tanto en hombres como mujeres, se llevarán una bolsa de 1.8 millones de libras del ganador (2.8 millones de dólares, 2.5 millones de euros), que hacen de Wimbledon el torneo más generoso.

Falta por ver qué efecto puede tener sobre el campeonato de este año la ola de calor que se anuncia para la primera semana, con temperaturas por encima de los 30º, en una superficie, la hierba, cuyo peor enemigo es la nieve en invierno y el sol excesivo en verano.

De segundo a décimo

A los 29 años, y con más de diez en la élite, el estilo físicamente exigente de Nadal parece haberle pasado factura, sobre todo en las rodillas.

“Vamos a ver si puedo competir bien. De momento estoy contento de estar aquí, estar sano es lo más importante”, dijo el sábado en Londres, recordando el suplicio físico que vivió en las ediciones de 2012 y 2013.

El dos veces ganador en el All England Club (2008 y 2010), ha pasado en un año de ser segundo cabeza de serie a décimo, y por primera vez desde 2005 no está entre los cinco primeros tenistas del mundo.

El brasileño Thomaz Bellucci, al que ha vencido en las cuatro ocasiones en que se han enfrentado, será su primer rival. El camino se despejó para Nadal un poco este domingo, cuando se anunció la baja por lesión de su compatriota David Ferrer, octavo cabeza de serie y con el que tendría que haberse enfrentado en unos teóricos octavos de final.

Nadal se aferra a su triunfo en Stuttgart para mantener la esperanza: “Ha sido mi primera victoria en cinco años en un torneo sobre hierba, un buen momento”.

Serena en boca de todos

En el torneo femenino, la gran favorita, Serena Williams, tiene la oportunidad de sumar el tercer Grand Slam del año después del Abierto de Australia y Roland Garros, y dar un paso más hacia el póker de torneos grandes en un solo año.

Nadal y Federer, dos tenistas en activo que tienen los cuatro grandes títulos en su palmarés, se refirieron este sábado a las posibilidades de la tenista de 33 años.

“Hay que tomárselo partido a partido”, recomendó el suizo. “Su mayor error sería verse ya en la final del Abierto de Estados Unidos”.

“Tiene mucha más potencia que las otras, y eso es una gran ventaja en las mujeres. Hay una gran diferencia entre cuando ella golpea la bola y cuando lo hacen las otras”, estimó Nadal.

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