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Uno piensa, viendo el avance de Argentina en esta Copa América acompañado de un crecimiento tan llamativo como significativo, que con una tropa como la que tiene bajo su mando “El General” Martino, seguramente Napoleón no hubiese salido frustrado de Moscú y habría derrotado a Wellington en Waterloo. Tan grande como eso lució el equipo gaucho jefeado en el campo por su “as” Lionel Messi, destrozando 6-1 a Paraguay.

CHEQUEEN ESTE ARMAMENTO

El “Kun” Agüero es un auténtico gladiador en el área; Javier Pastore ha conseguido un entendimiento “poético” con Messi, garantizando una mayúscula incidencia; Angel di María anda suelto proyectándose haciendo estragos; Biggio se ha instalado adelante del círculo central funcionando como un volante agresivo; Mascherano es el Busquets de Argentina preciso y fiero en recuperar, sujetar e ir hacia delante; Zabaleta y Rojo tienen una presencia amenazante permanente subiendo por las bandas; Demichelis y Otamendi, solo paralizados un instante frente a Paraguay, por el magistral pase de cabeza realizado por Valdez y el taponazo sacude redes de Lucas Barrios, han cerrando espacios por el centro de la defensa; y el subvalorado arquero Romero aparece en escena como libre de pecados, resolviendo.

ESE MAGO INCANSABLE

Y está Messi, el mejor jugador del planeta y sus alrededores, ese inagotable fabricante de magia que parece ansioso por acariciar un trofeo que Diego no pudo conseguir en tres intentos. Messi, extraordinariamente desequilibrante, limitado a un gol de penal hasta hoy, pero el mejor en la cancha durante cuatro de los cinco juegos de Argentina. Un Messi sin fortuna en las definiciones, pero de fuerte utilidad en todos los sectores. 

Argentina bien armada y en plenitud. Si falla en el duelo crucial, no tendrá lugar para buscar excusas. Terminar en segundo lugar, no interesa a los argentinos. Se trata del todo o nada. Solo existes si ganas, de no ser así, pierdes tu identidad. De eso está completamente claro Martino, y Pastore, y Messi. El equipo argentino necesita ofrecer hoy su mejor versión.

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

El chileno Claudio Bravo, guardián de la cabaña roja, advierte que “no le temen a Argentina” y que pueden seguir apegados a un libreto ofensivo, aprovechando el talento de Valdivia, la versatilidad dentro del área de Alexis Sánchez, la pujanza de Arturo Vidal y la presencia oportuna de ese matador que es Eduardo Vargas. No juega Jara, el “astuto” provocador con poca vergüenza, pero Chile tiene un centro del campo muy ágil y una defensa mordedora en la que sobresale ese pequeño bulldog que es Gary Medel. Un personal bravo, atrevido, con habilidad y sin temor.

¿Responderá Argentina a su favoritismo? Tal consideración está muy bien soportada, pero a diferencia de lo que cree Diógenes, no hay nada escrito. Vimos a Chile en el último Mundial apretar contra las cuerdas al local Brasil, y podría hacerlo con Argentina de romper cadenas y ejercer presión con hombres rápidos y tiradores de cualquier distancia. Aunque Ramón Díaz, argentino entrenador de Paraguay asegura que Chile no tendrá escape, el equipo de Sampaoli podría proponer un cambio de golpes con el “estilista” albiceleste.

UN PAR DE “MASTINES”

Disputarle a Argentina la posesión del balón no es una temeridad porque facilita dividir opciones, y en progresión dentro del área, sin la precisión geométrica de los gauchos, Chile tiene facilidad de llegada y contundencia. Qué espectacular sería presenciar un partido de ida y vuelta, pero para eso es necesario pasar encima del “cadáver” de Mascherano por un lado y bajar las llantas de Medel por el otro, un par de “mastines”, piezas claves en la tarea de resistir y contragolpear.

La gran ventaja de Argentina a la orilla de su crecimiento es el factor Messi. Enchufado como ha estado hasta hoy, establece diferencia. Todo se ve difícil para que Chile escale el Everest de esta Copa, pero el estímulo de ganarla por primera vez puede acercar al milagro a la escuadra de Sampaoli. Argentina tiene que saber manejar la obligación autoimpuesta de ganar hoy para demostrar que existe. Pienso que puede lograrlo. 

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